Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

The Crown (Tercera Temporada)

El regreso de “The Crown” en su tercera temporada el pasado 17 de noviembre confirma el éxito de esta serie con tintes históricos. El éxito de esta superproducción es evidente, no sólo por los múltiples y prestigiosos galardones otorgados a esta ficción – como el Emmy de Claire Foy por su interpretación de la reina Isabel – sino también porque a día de hoy sigue siendo una de las apuestas económicas más rentables para Netflix. Pero ¿en qué radica el éxito de esta serie? Quizás en su apuesta decidida por un elenco de calidad, quizás en su apuesta por una fotografía exquisita y cuidada que nos recuerda lo pobres que somos la mayoría de los mortales, o quizás dicho éxito radique en sus tintes históricos. Admitámoslo, la vida íntima de los royals europeos mantiene a flote una industria – la prensa rosa – con unos beneficios superiores a los 3 billones de dólares anuales, según The New York Times.

En esta tercera temporada, “The Crown” cede el testigo a Olivia Coleman, interpretando a la reina Isabel II, Tobias Menzies, quien interpreta al príncipe Felipe, o Helena Bonham Carter, a la princesa Margarita. En esta última temporada son claves la incipiente relación del príncipe Carlos y Camila Shand (Parker Bowles), la relación de Carlos con su madre – al igual que “Paterfamilias” refleja en la segunda temporada la relación entre Carlos y el Duque de Edimburgo–, o la relación con sus tíos: Lord Mountbatten o el polémico príncipe Eduardo, Duque de Windsor. Y es que como bien deja entrever esta tercera temporada, el interés del ciudadano medio por los entresijos de la familia real inglesa viene ya de lejos. Prueba de ello es el documental de 1969 con el que la familia real quería modernizar su imagen y que fue visto por más de 38 millones de personas.

 

Una relación con la prensa y los medios realmente tortuosa en la década de los años setenta, especialmente en lo que concierne a la Princesa Margarita y su divorcio, del que tanto la hermana de la reina como Lord Snowdon salen muy perjudicados. En palabras de Dominic Sandbrook, esta ruptura retransmitida a medio mundo casi en tiempo real supuso “la primera señal de que la fachada victoriana escrupulosamente cuidada de la familia real se estaba resquebrajando bajo la atenta mirada de la prensa a finales del siglo XX”.

En este interés casi connatural al ser humano por todo aquello que no se ve a simple vista – por algo se dice que la curiosidad mató al gato –, destacan tres aspectos históricos en esta tercera temporada de “The Crown”. Unos aspectos históricos evidentemente dramatizados y edulcorados para la ocasión.

 

Anthony Blunt y Harold Wilson, espías soviéticos en Buckingham Palace

¿Fue Anthony Blunt, conservador de la Royal Collection, un espía soviético? Asesor personal de la reina, Blunt confesó en 1964 pertenecer al famoso grupo de los “Cinco de Cambridge”, un círculo de espías soviéticos que enviaban información a los rusos durante la Segunda Guerra Mundial. Después de ser descubierto, Blunt colaboró con el MI6 intercambiando información por inmunidad. Blunt continuó trabajando en palacio hasta 1972 y no fue expuesto públicamente como espía hasta 1979. Hasta aquí los datos corroborables. Dramatizados son los rumores en torno al primer ministro Harold Wilson y sus conexiones con Rusia, los que nunca fueron demostrados.

 

La princesa Margarita, una R.P. de altos vuelos

¿Realmente la amistad entablada entre la princesa Margarita y el presidente americano Lyndon B. Johnson resultó ser tan efectiva para las finanzas británicas? Pues lo cierto es que no. Al contrario, el tour de 1965 por los Estados Unidos de la princesa Margarita resultó un escándalo en el parlamento británico por su coste desorbitado y los problemas económicos del país continuaron durante años, después de la visita real a la Casa Blanca.

 

El príncipe Carlos y su discurso de investidura como príncipe de Gales

¿Realmente el príncipe Carlos logró engañar a la casa real cambiando su discurso de investidura como príncipe de Gales en Cardiff? Rotundamente no. Es cierto que Carlos estudió durante un breve período de tiempo en la Universidad de Gales – incluso más breve de lo que “The Crown” nos hace creer –, cierto es también que su tutor en Aberystwyth fue Edward Millward, un prominente líder del partido independentista galés Plaid Cymru, pero es rotundamente falso que el texto de la investidura pronunciado en galés en 1969 tuviera tinte proindependentista alguno. Únicamente una breve parte del discurso fue pronunciada en gales, otra parte considerable del discurso fue pronunciada en inglés, y ambos están disponibles en el sitio web del Príncipe de Gales.

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