Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

California Dreams y fechas de caducidad. «Chungking Express» (Wong Kar-wai, 1994)

Un retrato del amor y el desamor, de la necesidad de sentir y vincularse. Así es «Chungking Express», uno de los más celebrados largometrajes del director hongkonés Wong Kar-wai. Estrenada en el festival internacional de cine de Locarno en el año 1994, es, probablemente, la película del director que más agradó al mercado occidental.

Los protagonistas de la primera historia encarnados por Brigitte Lin y Takeshi Kaneshiro

El filme narra dos historias. Ambas tienen como protagonistas a dos agentes de policía de Hong Kong a quienes les han roto el corazón. La primera es protagonizada por el agente 223 (Takeshi Kaneshiro) que intenta lidiar con el abandono de su expareja, May, comprando latas de piña  -la fruta favorita de ella- que vencen el primero de mayo, la fecha de su cumpleaños y del aniversario de su ruptura. Solo y desesperanzado, deambula de noche por las calles de Hong Kong hasta que en un bar conoce a una misteriosa mujer rubia (Brigitte Lin) de la cual desconocemos gran parte de su historia. Sabemos que trafica con drogas y que está en problemas, pero desconocemos la verdadera razón por la que se ha peleado con el grupo de contrabandistas indios a los que entrena al principio de la película. Se nos presentan personajes secundarios cuyo papel en toda esta trama no se especifica. De este modo, la película juega con los detalles. Ambos suben a la habitación de un hotel: ella se duerme y él come hasta el amanecer. Al final, lo único que le queda al agente 223 es una felicitación en su contestador. 

Por otro lado, la segunda historia, es protagonizada por el agente 663 (Tony Leung) quien es abandonado por su novia, una azafata de vuelo (Valerie Chow). Cada noche pasa por el restaurante Midnight Express a pedir una ensalada para su pareja, pero, una vez terminada la relación, empieza a fijarse en la alocada empleada de este: Faye (Faye Wong). La chica se enamora del agente y consigue las llaves de su apartamento para irrumpir en él. Esta sección del filme es más lenta y romántica, recordándonos a las romcom independientes. Ya que, una vez en el apartamento del agente, Faye lo limpia y remodela para que el agente se olvide de su expareja. Vemos también como Faye, notando que Leung tiene problemas para dormir, pone somníferos en el agua, ayudándolo a descansar. Una historia extrañamente romántica, ya que es el tipo de comportamiento que nos aterrorizaría y nos haría interponer una orden de alejamiento.

Faye (Faye Wong) irrumpe de escondidas en la casa del agente 663 (Tony Leung)

Lo que unifica ambas secciones es su versión de la angustia. Es raro ver una película que aborde el tema con tanta sutileza. «Chungking Express» muestra una perspectiva diferente a la hollywoodiense y más fiel a la realidad al exponer cuán apática y sin propósito puede sentirse la vida después de una ruptura. Cómo el fin de una relación también significa el fin de una rutina. Y también, cómo el mayor peligro en una relación amorosa es el cambio.

Los personajes están obsesionados con los patrones y rutinas. El cambio es el asesino de su amor. El agente 663, que siempre pedía en el restaurante para su novia una ensalada, decide darle a probar platos diferentes y ella termina rompiendo con él para “probar” otras personas. El mismo problema molesta al policía 223. Dejado y rápidamente reemplazado por su expareja, él se niega a cambiar sus rutinas. Y ahí radica el corazón de la película.

Es el miedo al cambio el que paraliza a ambos policías y a los personajes de Lin y Faye. Todos tienen que abrazar el cambio y deshacerse de los patrones en los que se han quedado atrapados: para 223, es comerse toda esa piña caducada y tener un encuentro platónico con una misteriosa mujer en un bar; para 663, aceptar que su novia no volverá y dejar su trabajo como policía; para el personaje de Lin, es matar al contacto, el único personaje no oriental de la película, y deshacerse de su peluca; y para Faye, es pasar de escuchar sin parar «California Dreaming» a ir a California. Todos deben aprender a aceptar la cruda verdad y es que, tal vez, para las personas que aman, ellos tienen fecha de caducidad.

Los directores de fotografía hacen uso de colores brillantes y la cámara acelerada para lograr un efecto cautivador

Kar-Wai delinea ambas secciones de la película con cambios tanto de género como de estilo. La primera sección parece sacada de una película neo-noir y de ciencia ficción en la que se representa una ciudad sórdida, llena de extraños e incendiada por las luces de neón. Además, esta parece una oda a la globalización. Vemos la parafernalia estadounidense por todas partes, una ciudad colonizada por marcas y productos multinacionales. La banda sonora también refleja este hecho mientras suenan canciones de ‘The Mamas and the Papas’ y “Dreams” de ‘The Cranberries’. 

El filme está dotado de una gran brillantez cinematográfica. Los directores de fotografía, Christopher Doyle y Lau Wai-Keung, crean para la película imágenes hermosas en las que son protagonistas colores brillantes y prismáticos. El amarillo tiñe la primera sección, mientras azules brillantes dominan la segunda. También hacen uso efectos de cámara como la cámara lenta o acelerada para lograr un efecto cautivador, sobre todo en la primera sección del largometraje, en la que vemos a Lin y Kaneshiro como si fueran dos rocas inmóviles alrededor de las cuales fluctúan grandes ríos de gente en las abarrotadas calles de Hong Kong.

Pero lo que realmente sobresale de la película de Kar-Wai es su negativa a darle un final ordenado a sus historias de amor. En la primera sección, no hay ninguna esperanza o indicación de que Lin y el agente se volverán a encontrar. Y en los momentos finales de la segunda, cuando el policía y Faye, ahora azafata de una aerolínea, se vuelven a conectar, nos preguntamos si los dos van a enfrentarse finalmente a la atracción que sienten. Tal vez no lo hagan, tal vez no lo necesiten. Debido a sus interacciones anteriores entre ellos, Faye ha seguido sus sueños y el agente ha dejado de ser policía y se ha convertido en el dueño del restaurante. El tiempo que pasaron juntos reveló las fechas de caducidad de sus antiguas vidas y los inspiró a elegir otras nuevas.

A pesar de que Faye haya cambiado todos los recuerdos de la expareja del agente, este sigue sin olvidarla

«Chungking Express» es una maravillosa obra para adentrarse en el cine de su autor, tan plagado de amores no consumados. Además, el pasado año, el cineasta anunció haber terminado el guion de su continuación titulada ‘Chungking Express 2020’  y ambientada en Chongqing en el año 2036.

 

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