Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«Freud» (Netflix, 2020), Temporada 1: los albores del psicoanálisis, lo sobrenatural y el crimen desde un falso biopic

Sigmund Freud en su despacho

La propuesta visual de la serie “Freud”, dirigida por Marvin Kren, coproducida por la cadena pública austríaca ORF y disponible en la plataforma “Netflix” no duda en adentrarnos en espejos, túneles, el canal de Viena, en los reflejos de los charcos de una lluviosa ciudad como espacios propicios que entrañan el acceso a los secretos que subyacen más allá de lo que se ve de manera superficial y que nos permite, siguiendo las bases del psicoanálisis, viajar a nuestro inconsciente, además de la exploración de espacios mentales tales como los sueños, las fantasías o los fetiches sexuales y nos sitúa en una estética gótica semejante a “Penny Dreadful”, “Sherlock” o “El Alienista”.

Los títulos de los ocho capítulos marcan una evolución con respecto al desarrollo de la teoría freudiana que se convertiría en los elementos y características básicas del psicoanálisis: histeria; trauma; sonambulismo; tótem y tabú; deseo; regresión; catarsis y represión. Si bien las expectativas que podemos tener con la serie nos llevarían a pensar en la revisión histórica de la figura del padre del psicoanálisis y su legado, Sigmund Freud, la perspectiva es tomar esta figura histórica para convertirla en un personaje de ficción haciendo de la serie un falso biopic, como un médico que está empezando su carrera profesional siendo cocainómano, siendo ridiculizado por sus compañeros de profesión y experimentando sin demasiado éxito la técnica de hipnosis para acceder a los traumas infantiles, los deseos ocultos y las fantasías oscuras escondidas.

Freud buscando explicaciones a la «histeria femenina» a través de la historia personal

En los primeros capítulos podemos presenciar cómo Freud intenta dar una mayor explicación al fenómeno de la histeria femenina, que él intenta relacionar con la represión de la sexualidad, la importancia de los traumas infantiles, las fantasías e incluso los sueños. No obstante, todos sus intentos por hallar una explicación más amplia de la entonces enfermedad “femenina”, eran motivo de descrédito para el resto de sus “respetados” compañeros médicos, quien le tildaban como un “loco” sin futuro en el campo de la medicina e incluso como una vergüenza para el gremio. Consideraba que la historia personal del paciente y los afectos que no están canalizados adecuadamente eran el factor clave en el posible diagnóstico de enfermedad y que esto no podía ser ignorado por el colectivo médico. Así pues, la trama pausada en los primeros capítulos se verá expuesta a un momento de inflexión: tras una sesión de espiritismo en la casa de los Sappari, Freud conoce a Fleur, una médium de origen húngara con la cual establecerán una relación y se verán envueltos en el descubrimiento de horribles crímenes en la ciudad de Viena.

Sesión de espiritismo con Fleur

En este sentido, la dirección de la trama también cambia para adentrarse en una perspectiva donde tendrá lo sobrenatural, la brujería y la mitología húngara adoptarán un papel preponderante frente al propio psicoanálisis y la hipnosis, que siempre seguirán presentes (alertamos de posible spoiler): en el quinto episodio se descubre a través de un sueño que Fleur se recuerda a sí misma como una niña que presencia la llamada de Táltos, es decir, la llamada de las fuerzas sobrenaturales o los dioses que le indican que ella posee un poder sobrenatural semejante a un “chamán” que le permite también ayudar a desvelar los crímenes que se suceden, según la mitología húngara.

En una visita privada al príncipe Rodolfo en la que Fleur creía que tendría que hacerle una predicción sobre su futuro, vemos que sus intenciones eran precisamente de razón sexual hasta el punto de llegar a presenciar una violación envuelta en una serie de acciones aparentemente incontrolables donde ella también es capaz de hacerle daño al príncipe. La violencia que se estaba ejerciendo contra Fleur fue el motivo que despertó el inicio de su transformación en una “Táltos”, Fleur por el cual ha cambiado la voz, la postura corporal y es capaz de ejercer un poder hasta ahora desconocido. En una de las famosas fiestas donde no acude el príncipe se lleva a cabo un ritual donde más de una docena de hombres desnudos se cubren de sangre y de algunos animales muertos (un jabalí, una cabra y la cabeza y piel de un husky) para ponerse bajo las órdenes de Táltos y escoge a uno para tener sexo con él y acabar de consagrar su poder.

Fantasía sexual de Freud con Fleur

Sin desvelar mucho más de esta primera temporada, sí cabe afirmar que uno de los grandes aciertos (y donde pueden palparse más notoriamente el legado psicoanalítico) reside en la producción del séptimo capítulo (Catarsis) donde podemos ver cómo a través de un sueño el propio Freud mata a su padre y se enamora de su madre (complejo de Edipo), luego de Martha (su prometida con la que tiene contacto por carta, quien representaría el amor y la pulsión de la vida, “Eros”) y finalmente con Fleur (quien con sus poderes, representaría la pulsión de la muerte, “Tánatos”), viajando por el consciente y el inconsciente que le permitirán entender el estado disociativo mediante el trance y la sugestión de Fleur.

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