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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«Neon Genesis Evangelion» o la búsqueda del afecto en el posthumanismo

Comienza Neon Genesis Evangelion, el tema A Cruel Angel’s Thesis acompaña los créditos iniciales. Aparece un adolescente de catorce años: Shinji Ikari. Sin saber muy bien por qué, NERV, una organización militar de la ONU, le necesita para pilotar una especie de robot para matar a un «alienígena» invasor. Shinji no vacila, se pone a los mandos del robot y cumple su misión. Todo el mundo le vitorea: sus compañeros de clase, los trabajadores de NERV… y cómo no, su padre, el alto mando de NERV. Su misión de acabar con esos alienígenas invasores es muy dura, pero cuenta con la ayuda de otros adolescentes que, al igual que él, han sido elegidos por NERV. Finalmente, acaban con todo peligro, todos son felices… ¿Así hubiese sido mejor, no? Para los personajes de la serie quiero decir. Para nosotros sería una serie más de mechas, y no lo es.

A principio de los años noventa, el director, guionista y animador Hideaki Anno (quien había trabajado con grandes directores como Hayao Miyazaki, y quien tenía una productora propia de anime llamada Gainax) entro en un gran periodo de depresión por el poco éxito y la poca transcendencia que estaban teniendo sus obras. Motivado por recrear una historia donde se ahondara en temas psicológicos y filosóficos, Anno, estrenó en 1995 su nueva serie: Neon Genesis Evangelion.

Una de las cosas más interesantes de las obras de ciencia ficción es la capacidad de transportarnos a batallas increíbles, mundos exóticos y situaciones imposibles, y, al mismo tiempo, representar y denunciar, con todo ello, la realidad en la que vivimos. En el primer capítulo de la serie, Shinji, decepciona a todo el mundo. Es el adolescente elegido específicamente por NERV y no se atreve a subirse al EVA-01 (El robot creado para eliminar a los supuestos extraterrestres llamados «ángeles»). Finalmente, lleva a cabo su cometido; se sube al EVA-01 y mata al ángel (cosa que descubrimos ya en el segundo capítulo), pero nadie puede olvidarse de sus «lloriqueos». Shinji no es más que un chico de catorce años. Un joven que se encuentra en una edad difícil, llena de cambios y sentimientos extraños. No se comprende a si mismo, y mucho menos comprende por qué la gente le necesita. Gente que ni siquiera se toma tiempo para pensar si él es demasiado joven para poner en sus manos miles de millones de vidas humanas. Shinji es la crítica a una sociedad en la que uno debe mostrar su valía y sus dotes constantemente, donde no hay tiempo para el descanso, para conocerte a ti mismo, para disfrutar de lo que a uno le apasiona. Un mundo donde no hay tiempo para el afecto, para el amor; únicamente para servir a la nación; un mundo desconocido en el que pronto conocerá a gente con las que convivirá durante su misión de salvar a la tierra. 

«Un techo desconocido»: La serie plantea unos personajes que no se encuentran a si mismos en el mundo moderno en el que viven.

Shinji conocerá nada más empezar la serie a Misato Katsuragi, gran mando de las operaciones de NERV con los EVAs, una joven mujer que se convierte en la verdadera tutora de Shinji, pues este acaba viviendo con Misato en su apartamento junto a su mascota, Pen Pen, un pingüino alterado genéticamente para poder sobrevivir en temperaturas cálidas. El personaje de Misato es realmente un reflejo del de Shinji, pues sus respectivos padres (quienes trabajaron en NERV; el padre de Misato, llegando a morir en la destrucción de la ciudad de Nebukawa en un incidente llamado Segundo Impacto; y el padre de Shinji, Gendo, siguiendo en activo como el gran general de las operaciones de NERV y evitando constantemente a su hijo, nublado por una enfermiza y egoísta relación con su trabajo) son la razón por la que ambos llevan a cabo su trabajo como una manifestación de algo que le deben, ya sea por venganza o para hacerles felices y que les valoren, («¿Si mi padre no está, por qué tengo que pilotar?» se pregunta Shinji). Lo que les diferencia a ambos es la madurez. En el caso de Shinji, es una madurez forzada, en el caso de Misato, ella ya ha madurado, sabe controlar sus problemas, pero a pesar de ello, acaba ocultando sus problemas con alcohol, y solo es capaz de derrumbarse frente a su verdadero amor, Ryoji Kaji, (quien aparecerá más adelante en la serie) un agente secreto que en la extrema complejidad de su trabajo, busca verdaderamente una evasión de este, una vida simple que es ya incapaz de conseguir en el mundo donde vive, una vida como cultivador de sandías.

Al mismo tiempo, Shinji, conoce a Rei Ayanami, una extraña adolescente encargada de pilotar el EVA-00, callada, pálida, tímida, que despertará el sentimiento de atracción en Shinji a la vez que un sentimiento de celos al ver como la joven mantiene una mejor relación con su padre que él mismo, pues Gendo únicamente despierta su lado protector por Rei, sin importarle el daño que pueda hacerse a sí mismo. El personaje de Rei irá obteniendo gran importancia filosófica a lo largo de la serie (y sobre todo al final) al revelarse que es verdaderamente un organismo artificial reemplazable cuya importancia reside en ser, en secreto, un clon de la fallecida mujer de Gendo y madre de Shinji: Yui Ikari; hecho que da a la relación entre Rei y Shinji (además de una lectura psicoanalíticamente freudiana) un fuerte vínculo sentimental que hará que Shinji acabe adoptando, después de muchos acontecimientos cruciales, un papel crucial para la supervivencia de la humanidad. La relación ente Shinji y Rei es sin duda una de las más puras y afectivas de la serie, muy al contrario que la relación del joven con Asuka Langley, la tercera piloto de NERV encargada de estar a los mandos del EVA-02, una chica cuya evolución comienza en un estatus de superioridad, siendo arrogante con el resto de gente, creyéndose superior a los demás, y acaba en un cuadro depresivo severo, siendo incapaz de controlar su envidia hacia Shinji; y cayendo de nuevo en el trauma que le causó el suicidio de su madre, que le hace replantear su papel en la vida y si no es nada más que una muñeca, una marioneta controlada por los demás.

A medida que transcurre la serie, la relación entre los personajes se vuele más tensa y distante.

 

Dentro de la complicada mitología de Evangelion, la figura de los ángeles y de los EVAs comprende una gran carga simbólica. Por un lado, los ángeles son revelados hacia el final de la serie como seres humanos con diferente forma a nosotros, lo que significa que Shinji y los demás pilotos han estado luchando contra organismos iguales que ellos, pero ocultos bajo la máscara del enemigo extraterrestre, una máscara de odio hacia lo que no es igual que nosotros con la que le da a la serie una carga antibelicista: la denuncia hacia la guerra y hacia cualquier tipo de violencia, que además se ve reflejada en personajes como los compañeros de clase de Shinji: Aida, quien tiene inculcado un gran impuesto sentido patriótico y un deseo de luchar con los EVAs, pero no lo consigue; y Toji, quien es elegido para pilotar el EVA-03 en una misión que lleva a un fracaso absoluto en la que él (quien casi muere) y Shinji comprenden los desastres de la guerra, que en el mundo no hay buenos y malos, solo víctimas, y la frialdad de NERV. Por otro lado, a lo largo de la serie se desvela que los EVAs son realmente ángeles que contienen el alma de las madres de sus pilotos respectivamente, cuya verdadera naturaleza está contenida por esa coraza metálica que les da la falsa impresión de ser robots cuando realmente son otros seres humanos contenidos por avances tecnológicos; denunciando quizás una sociedad posthumana donde las verdaderas capacidades del ser humano son contenidas por las nuevas tecnologías, haciéndonos presos y dependientes de ellas.

Shinji acaba evadiéndose de la realidad en una sala de cine, donde se emocionará al ver el amor mutuo entre dos personajes de la película que proyectan.

Y es esta sociedad posthumana cada vez más evidente la que Evangelion denuncia y critica, un mundo donde los humanos son más fríos que las máquinas, donde no hay lugar para conocerse uno mismo, para disfrutar de las cosas simples de la vida, para vivir al fin y al cabo, para el afecto. El afecto, el cariño, el amor, perdidas en esa falsa sociedad utópica; el amor se manifiesta como la verdadera meta de todos los personajes, quienes al final se mueven en busca de la aceptación, de ser valorados por ser como son: Shinji quiere que la gente, como su padre y sus demás compañeros le valoren y le acepten como es y que le amen; Misato busca lo mismo, que la acepten por quien es, con sus defectos y sus virtudes, y ser amada por Kaji; Asuka, bajo esa actitud prepotente y ególatra, solo busca que la valoren y que la ayuden a superar sus temores y seguir adelante en la vida, seguir adelante gracias al amor y al afecto de los demás, ese es el mensaje universal de Evangelion, nos tenemos que aceptar, apreciar y amar los unos a los otros, y solo así, podremos hacer frente a la sociedad y la vida que nos ha tocado vivir.

Una vez más colabora con nosotros Víctor Navarro Remesal, Doctor en Game Studies y profesor
Tokyo. Año 2113. La ciudad y el país entero se hallan bajo la supervisión de
Nunca me cansaré de elogiar y agradecer la extraordinaria labor que realiza Selecta Visión. La
 

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