Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Pedagogía del corazón roto. «Softie» (Samuel Theis, 2021)

La infancia, la familia y la escuela se ponen en perspectiva con un joven actor deslumbrante, Aliocha Reinert, como Johnny, nuestro protagonista en «Softie» (2021) el primer largometraje del cineasta francés Samuel Theis.

La madre de Johnny (Mélissa Olexa) se separa por enésima vez de su pareja y se muda a un HLM (Habitation à loyer modéré), una vivienda para personas de bajos recursos, en Forbach, en la región de Lorena, con sus tres hijos. Allí, el niño se une a la clase de un nuevo maestro, el Sr. Adamski (Antoine Reinartz), joven y recién llegado de Lyon, que descubre su madurez, cree en él y lo alienta en sus estudios, hasta que Johnny comete un desliz fruto de un despertar cruel, pero indispensable.

Johnny es el centro neurálgico de esta historia de aprendizaje, ambientada justo antes de la adolescencia

Aliocha impresiona con su gran profesionalidad, su talento para la improvisación, pero también su valentía. No es descabellado pensar en Aliocha como un Jean-Pierre Léaud, en Johnny como un Antoine Doinel de «Les Quatre Cents Coups» (1959) de François Truffaut, ya que interpreta a un niño que evoluciona en un entorno difícil con una madre soltera con un carácter voluble y autoritario y un problema de adicción al alcohol y sus hermanos: una hermana pequeña a la que cuidar y un hermano mayor ausente. Un papel ambivalente de un preadolescente que es a la vez inocente e inteligente, increíblemente maduro, pero, en muchos sentidos, muy infantil.

Es un hecho que este entorno obliga a Johnny a crecer más rápido que los demás estudiantes de su clase y se interesa por el mundo de los adultos: observa con curiosidad la turbulenta vida sentimental de su joven madre, la relación matrimonial de su profesor y su esposa (Izïa Higelin)… Su profesor detecta que es distinto y trata de ayudarlo, pero el niño malinterpreta sus sentimientos. Así se enamora de su maestro. Siente una fascinación inédita y estimulante y, poco a poco, comprende que quiere salir de su condición social y del determinismo, a pesar del amor familiar.

Aunque el tema es escurridizo, por no decir escabroso, el director, con su profunda creencia en el cine, que puede traer calor a los climas plomizos, no está del lado del escándalo ni de la polémica y trata con extrema delicadeza y rigidez la cuestión. Nada es ambiguo, el maestro no es de ninguna manera un pedófilo: le avergüenza la atracción que su alumno siente hacia él, no le corresponde en absoluto e impone distancias.  

El niño podría encontrar un modelo a seguir en la figura tutelar de su maestro, pero desea acercarse a él de otro modo

El cineasta no oculta ningún tema, muestra esta tierna edad sin complacencias ni tabúes y no duda en subrayar la naciente sexualidad de un niño atraído por un adulto. Además, las primeras emociones que siente el protagonista son tan importantes como el hecho de que lucha por encontrar su lugar entre los suyos. «Softie» retrata a un niño en busca de sí mismo, que descubre sus emociones, la independencia y la voluntad de forjar un destino, convirtiéndola en una maravillosa película de aprendizaje.

Theis filma con humanidad un drama social y familiar impregnado de verdad en la construcción de los personajes, el realismo de sus imágenes y la gran emoción que provoca su sutil escritura y unas interpretaciones magníficas. Los encuadres son posados, los diálogos son simples y las miradas entre los personajes son densas. Además, capta con gran fidelidad el contexto social a través de decorados suburbanos y modestos apartamentos filmados en pantalla ancha, donde, a pesar de las dificultades, domina un espíritu de familia y amistad. 

De nuevo, como Truffaut, Samuel Theis asume audazmente la dimensión autobiográfica de su obra. El autor indaga en lo que sentía a esa edad, sin hacer el juicio del adulto en el que se ha convertido. Realmente habla de su infancia y de cómo se emancipó de su pasado antes de dedicarse al cine, logrando el desafío de partir de su propia vivencia para zambullirse en la ficción, en la delicada materia del deseo naciente. 

Johnny se debate entre sus deseos y sus obligaciones familiares

En definitiva, el cineasta revive los anhelo de antaño con una certeza: la diferencia entre un adulto y un niño es que el adulto es responsable de sus actos y el niño no. «Softie» va más allá del marco estricto del cine social francés en el sentido de que explora, más allá de las dificultades de esta familia, los recursos que Johnny moviliza para salir de ella. Este trabajo explora, en paralelo, cuestiones íntimas pocas veces abordadas en el cine: el viaje de un niño inteligente, valiente y sensible que crecerá gracias a este amor no correspondido.

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