Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«The silence of the lambs»: ¿El final de Hannibal?

Hannibal ha muerto o no. La duda ahí nos queda, aunque si hemos esperado unos segundos y presenciado aquella imagen final de Bedelia du Maurier, todo nos hace pensar que el caníbal sigue suelto porque ¿quién más podría preparar un plato como aquel? Han sido tres temporadas de un horror psicológico tan visceral como preciosista, tan oscuro, violento, enloquecido y terrible como solo los rincones más insondables del espíritu humano pueden serlo. Con su decidida apuesta por el surrealismo onírico Bryan Fuller, el padre de la bestia, nos ha enseñado a valorar y saborear cómo una estética tan perturbadora puede, al mismo tiempo, ser digna de todos los elogios. El final de la serie ha sido tan intenso como era de esperar, y tan coherente, conclusivo y abierto a la vez como era necesario. Y como si fuera una carta con postdata, hay que saber mirar y ser cuidadoso porque…todo termina para volver a empezar.

Hannibal siempre ha sido excesiva, claustrofóbica, adictiva, inquietante. Y también lo ha sido en su final.  La pesadilla absoluta en que se convierte la historia para el personaje de Will Graham ha sido apuntillada de manera soberbia con un giro de última hora sobre el material original, que tan bien ha sabido adaptar su director, del que parten Will, el Dragón Rojo y Hannibal.  Si en otras oportunidades había manifestado cierta decepción por el modo lineal con el que se estaba llevando la historia de Francis Dolarhyde, la última media hora aporta la novedad suficiente como para dejar contento al espectador más exigente. ¿Quién no ha soñado con una épica batalla final entre los tres grandes protagonistas?

Hugh Dancy y Mads Mikkelsen en la serie Hannibal
Hannibal y Will

Grandes momentos del último capítulo: The Silence of the lambs:

1. La liberación de Hannibal: Por mucho que lo intenten, él siempre encuentra un sistema para salir. Da lo mismo lo que policías, políticos, psiquiatras y espectadores podamos pensar sobre los motivos que conducen a las autoridades a jugar con el diablo. Hannibal volverá a estar en las calles y habrá sido únicamente y exclusivamente porque así lo ha dispuesto.

2. La pelea final: Por supervivencia, instinto y locura o quizás la pizca necesaria de cada una de ellas, Will acepta su lado más oscuro para cazar al Dragón junto al caníbal. Hemos esperado tres temporadas para ver este momento, el momento en que Will se desata al fin. La conjunción perfecta entre música, pulcritud visual y sangre nos obligan a ver la escena una y otra vez. Aquí pueden escuchar la estupenda canción de Siouxsie Sioux & Brian Reitzell, titulada Love Crime.

3. El salto de los amantes: Inmenso final el que nos tenía preparado Bryan Fuller. Poético, dramático, violento y hermoso. Ni Hannibal ni Will parecen dispuestos a soportar un amor tan intenso, profundo y majestuoso; de lo contrario saben que la tierra ardería. El toque de gracia para una de las grandes historias de amor que nos deja la televisión.

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Cartel promocional de la tercera temporada

Conclusiones

Hannibal nunca ha sido una serie fácil, muchos no estaban preparados para ella y de ahí su cancelación. Después de una primera temporada que alternaba los rasgos típicos de las series procedimentales, pero con su propia esencia, nos sumergíamos de lleno en una segunda tanda de episodios que rayaban lo enfermizo. A tal punto que te veías obligado a participar en el juego, sí o sí. Su final, una continuación del flashback que veíamos en el primer capítulo, servía para poner el punto definitivo a una narración salpicada de sangre, donde ninguno de sus protagonistas volvería a ser el mismo. Y tampoco el espectador, hipnotizado por aquellos diálogos y reflexiones psicológicas.

La continuidad de la serie siempre había estado en entredicho, de ahí que Bryan Fuller dejara volar su imaginación libre en esta tercer y última entrega, algo más espesa de lo habitual, pero correcta en su afán por entrelazar dos tramas tan diferenciadas como la de la caza de Hannibal con la del Dragón Rojo, previa elipsis temporal.

Como ha ocurrido con tantas series televisivas, solo por ver el poder y magnetismo que alcanzan ciertos actores ya vale la pena acercarse a ellas. Tony Soprano, Vanessa Ives, Don Drapper tienen un rostro inolvidable, dejando de lado el nombre de los actores que los interpretan. Sumemos a la lista el nombre de Hannibal. Mads Mikkelsen ha logrado hacer algo que parecía imposible: superar a Anthony Hopkins como el caníbal, suyo desde la primera interpretación en abril de 2013. La máscara del asesino le acompañará allá donde vaya.

Lo mejor: ¿Hace falta que lo diga? ¡Mads Mikkelsen!

Lo peor: Quizá lo más extraño haya sido dividir una tercera temporada que funcionaba perfectamente solo con la historia de Florencia y su regreso a Estados Unidos. No obstante, y a mi modo de ver, también hemos visto al mejor Francis Dolarhyde y, por supuesto, el acercamiento más potente y novedoso hecho hasta la fecha a un personaje como Will Graham.

Lo que se viene: Los rumores apuntan a una continuación cinematográfica que adapte El silencio de los corderos.

Aquí pueden leer una entrevista realizada a Bryan Fuller con motivo del fin de la serie.

 

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