Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Nombres propios: Daniel Brühl

Ayer fui a ver 7 Days in Entebbe (José Padilha, 2018). El interés de la película es evidente desde un punto de vista histórico contemporaneizador: el secuestro con casi 300 rehenes del avión de Air France en 1976 por el Frente para la Liberación de Palestina y algunos miembros de la Baader-Mainhof, su resolución con la intervención del ejército israelí y su actualización política de necesidad de diálogo y acuerdo entre Israel y el gobierno palestino. Pero, independientemente de este factor argumental, había otro que siempre despierta mi interés y mis simpatías, la intervención en el film del actor Daniel Brühl, que, en esta ocasión, comparte títulos de crédito con Rosamund Pike.

Si bien algunas bases de datos cinematográficas se refieren a Brühl como de «actor alemán», otras lo etiquetarán como de actor hispano-alemán. Lo cierto es que yo siempre he considerado a este joven actor nacido en Barcelona en 1978 como un actor nacional; quizá porque lo descubrí  o reconocí —tarde, lo confieso—  en la película EVA de Kike Maíllo (2012) en la que encarnaba a un joven científico creador de seres posthumanos y en la que ofrecía una sutil interpretación que jugaba entre la más típica configuración de los nuevos tech-nerd frankenstein y su empatía hacia sus creaciones. A partir de aquí, creció mi interés por la carrera de Brühl.

Y también un cierto «enfado» al ver cómo en los círculos cinematográficos del país parece que la internacionalización de nuestros actores —a pesar de esa dualidad de nacionalidad que hemos comentado— tienen siempre los mismos nombres y apellidos: Penélope Cruz, Antonio Banderas y Javier Bardem como actores icónicos —que lo son, sin ninguna duda; Almodóvar, Bayona y Amenábar como directores esenciales del cine español contemporáneo —que también lo son. El enfado viene, como puede suponerse, de ver cómo se obvian nombres como los de Victoria Abril, Elena Anaya o Pilar López de Ayala, además de la enorme cantidad de directores de arte, directores de fotografía, productores o compositores de bandas sonoras que aparecen de manera constante en los créditos de las más importantes producciones nacionales e internacionales. Una reivindicación de nuestros creadores que deberíamos tener siempre en cuenta.

Daniel Brühl como Nilli Lauda en «Rush» de Ron Howard

Sin ningún género de duda, la carrera de Brühl es inmensa pivotando entre los papeles en los que encarna a jóvenes oficiales nazis o personajes de origen germano enmarcados en argumentos no necesariamente históricos —ambos aspectos facilitados enormemente por su aspecto físico y el lógico dominio del idioma— y personajes contundentes en los que se combina la fragilidad empática de las audiencias y la sofisticación intelectual. Así, en el primer caso, hemos visto a Brühl en películas como Inglorious Bastards (Quentin Tarantino, 2009), The Zooskeeper’s wife (NIki Caro, 2016), The Most Wanted Man (Anton Corbjin, 2014) o la ya mencionada 7 Days in Entebbe. A ella debemos añadir, Joyeux Noel  (Christian Carion, 2005) y, especialmente, su papel  en Goodbye Lenin (Wolfgang Becker, 2002) en la que contemplaremos los esfuerzos de Alexander Kerner para impedir que su madre, comunista recalcitrante que despierta de un coma profundo, sea consciente de que el muro de Berlín ha caído y, por tanto, que su mundo pasado también se ha desmoronado. Un argumento desarrollado en forma de dramedy pero que tiene un fuerte compromiso social, un elemento que forma una parte esencial de la personalidad de Brühl quien siempre ha declarado su compromiso con las culturas y las situaciones sociopolíticas de sus «dos» países. Y una película que le valió el  premio de la Academia del Cine Europeo.

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Como Alex Kerner en «Goodbye Lenin»

A la lista mencionada debemos añadir una ingente cantidad de títulos de muy distinta índole como son, entre otros, Rush (Ron Howard, 2013) en la que encarnaba al corredor de fórmula 1 Nikki Lauda; sus colaboraciones con Julie Delpy en Deux jours à Paris (2007) y The Comtess (2009); Cargo (Clive Gordon, 2005) una producción española en la que encarna a un ladrón fugitivo que se embarca como polizón en un barco que transporta mercancías ilegales; «La tentación de Cecilia» (Julio Medem, 2012) tercer día del film conjunto Siete días en la Habana en el que da vida a un empresario que se enamora de la cubana Cecilia a la que quiere traer a España; la ya mencionada EVA por la que recibió su segunda nominación a los premios Goya; The Fifth Estate (Bill Condon, 2013) en la que interpretará a Daniel Domshell-Berg cofundador junto a Julian Assange de Wikileaks; o The Cloverfield Paradox (Julius Omah, 2018).  En todas ellas estará a las órdenes de más que prestigiosos directores del cine norteamericanos y europeos, y compartirá reparto con actores y actrices de la talla de John Malkovich, Vera Farmiga, Jessica Chastain, Brad Pitt, Melanie Laurent, Benedict Cumberbatch, Chris Hemsworth, Judi Dench, Maggie Smith o Philip Seymour Hoffman.

Brühl como Salvador Puig Antich

Un actor, en definitiva de una enorme versatilidad que no ha dejado de participar en producciones y coproducciones españolas, algunas de ellas ya mencionadas a las que debemos añadir  Las madres de Elna (Manuel Huerga, 2009), Intruders (Juan Carlos Fresnadillo, 2011), The Pelayos (Eduard Cortés, 2012) y, especialmente, la película dirigida por Manuel Huerga ( 2006) Salvador (Puig Antich) en la que encarnó al líder antifranquista del Movimiento Ibérico de Liberación, condenado al garrote vil  por el regimen en 1974. Y queremos destacar esta producción porque, tal como comenta el propio Brühl, supuso para él una toma de contacto con los protagonistas de la lucha contra el dictador además de adentrarse en su propia historia familiar. Un reencuentro con Barcelona, con los directores catalanes y con su ciudad natal. Un papel que supuso su primera nominación a los premios Goya como mejor actor interpretación masculina protagonista.

Por todo ello creemos más que merecido un post a un actor internacional que quizá pasa desapercibido para las audiencias españolas pero no para las internacionales. Su nominación por Rush a los Golden Globe, BAFTA Awards o Actor’s Guild Awards es una buena muestra de ello. Quizá su participación como Helmut Zemo en el blockbuster Captain America: Civil War (2016) haya ayudado un poco a ese reconocimiento por parte de las audiencias nacionales, como también puede que ayude el verlo como el psicólogo mental Dr. Laszlo Kreizier que debe ayudar a resolver violentos crímenes seriales en la producción The Alienist de Netflix (2018), una más que interesante serie a la que en breve le dedicaremos un espacio en este blog.  Mientras tanto, seguiremos reivindicando a nuestros actores y creadores, porque como señala acertadamente el ICAA, #hacemosbuencine y, añadimos, «tenemos estupendos actores».

 

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