Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

El sueño de un mar dormido. «Lúa vermella» (Lois Patiño, 2020)

Una historia tenebrosa de fantasmas, brujas y monstruos marinos ambientada en un pequeño pueblo costero de Galicia. Esta es una vaga descripción de Lúa vermella (2020), el espectacular filme de Lois Patiño, uno de los cineastas más creativos y originales de nuestro país. Figura clave del Novo Cinema Galego, esta es su segunda película, tras siete años de su ópera prima, Costa da Morte (2013).

Los habitantes del pueblo costero permanecen petrificados en medio de paisajes inospitos, solitarios y desoladores

El filme narra el naufragio del barco de El Rubio, un experto buzo que ha desaparecido en el mar. La bestia se lo ha llevado y, desde entonces, un lamento inunda todo el pueblo. En él, los habitantes han quedado detenidos como en un estado de trance. Parecen flotar contenidos en el espacio, el viento, la bruma y el mar. Y desde lejos, escuchamos sus pensamientos, como si nos susurran al oído. Narran en voz en off la desaparición de El Rubio mediante frases oscuras e inconexas que invocan la presencia de la luna roja y del mar.

El mar, que se ha cobrado muchas vidas, es el verdadero monstruo. Las rocas y los peñascos son testigos, mientras el pueblo es víctima de este espantoso y violento suceso. Un oscuro poder es representado por criaturas mitológicas como las meigas, brujas o hechiceras cuyo cometido es hacer el mal, que son los únicos personajes que se mueven mientas van tras el osado submarinista. Su finalidad no es diseccionar la realidad en dos mundos, fantástico y real, sino subrayar su unión. Tras sus místicos rituales, El Rubio emerge del fondo del mar, y con él, los fantasmas invaden la aldea.

La Luna roja llega en el clímax del film, en el que un tono rojizo se apodera de los parajes y los fantasmas

Los movimientos de cámara, producidos mediante el uso de travellings laterales muy lentos, nos adentran a este estado de ensoñación fantasmagórica. Lois Patiño, quien también se encargó de la fotografía, crea imágenes de una aterradora belleza, composiciones pictóricas en las que juega con los términos y las profundidades mediante el uso de planos generales y primeros planos. Toda una pesadilla visual. 

Lúa vermella se basa en la sugerencia, en la contemplación y, por supuesto, en el poder de la imagen por sí misma sobre su utilidad narrativa. Es sin duda una fascinante experiencia cinematográfica sin precedentes.

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