Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Estreno de la comedia francesa “Qu’est-ce qu’on a tous fait au Bon Dieu?” (Philippe de Chauveron, 2021)

 

La tercera película de la saga de Philippe de Chauveron está siendo todo un éxito, no solamente en Francia sino en las salas a nivel nacional y de reciente estreno en España el pasado 19 de julio de 2022. Puede parecer que la fórmula de la comedia francesa está explotada (o sobreexplotada) y que se sustenta, fundamentalmente, en clichés, estereotipos y prejuicios aunque resulta demasiado atrevida dicha afirmación. Aquello que sí podemos afirmar es que se juega dentro de la comedia-drama familiar para provocar situaciones cómicas, introduciendo discursos socioculturales actuales tales como los matrimonios mixtos o la visibilización de minorías étnicas a nivel de representación audiovisual. 

Cartel de la película en motivo de los 40 aniversario de los Verneuil

Si bien en las entregas anteriores la trama se había centrado en el matrimonio entre Claude y Marie Verneuil, sus cuatro hijas y la incorporación a la familia de sus cuatro yernos, en esta tercera entrega el abanico de personajes se aumenta exponencialmente para recibir a los padres de Rachid, David, Chao y Charles, los yernos del matrimonio con el fin de celebrar todos juntos su 40 aniversario de casados.

La misa como un lugar de conciliación entre consuegros

Esta sorpresa promovida por las cuatro hijas se planificará en la mansión de Chinon y deberá proporcionar estancias para cada uno de ellos, la familia al completo. Si este punto de partida no resulta, cuanto menos, curioso, lo cómico y pintoresco residirá, precisamente, en la diversidad de creencias, costumbres, tradiciones y comportamientos y los consecuentes disparates, al estilo costumbrista de otras películas como Señor, dame paciencia (Álvaro Díaz Lorenzo, 2017),  El humor se construye y se beneficia de la diversidad, aunque no siempre acierta y cae en estereotipos raciales y culturales, aunque no de manera malintencionada. No obstante, algunas de estas bromas fueron tildadas de políticamente incorrectas e incluso ofensivas para la crítica estadounidense y no fue estrenada en EEUU aunque no solamente por una cuestión moral, sino también económica.

Los conflictos intergeneracionales de las otras dos películas, que proponían un choque entre lo tradicional y convencional y lo moderno dejan parte a choques entre la cultura asiática; la israelí (el conflicto entre los judíos y los palestinos); la africana y la francesa, básicamente. Uno de los puntos fuertes de la película radica, también, en los escenarios teatralizados y llenos de múltiples personajes que actúan, en ocasiones, de forma coral. Algunas de las escenas más desternillantes son la rifa de las habitaciones donde uno de los consuegros debe dormir en una Haima (típico campamento bereber), las escapadas a la coctelería o la celebración espontánea de las despedidas de soltero y soltera donde se chocan con una realidad donde su generación parece no tener cabida en el ocio nocturno, pero al final, acaban siendo el “alma de la fiesta” de todos los clubes donde van.

Los consuegros en su visita a Chinon

Se destaca la voluntad de reconciliar culturas, supone un reto en el que diversas formas de ver el mundo coinciden y, para que funcione, todas deben poner de su parte. Resulta una propuesta, al fin y al cabo, humanista y de poner encima de la mesa que, a pesar de las diferencias, nos unen las mismas cosas. Esta idea se recoge en los matrimonios mixtos de las cuatro hijas y también representa una realidad para la Francia del siglo XXI. Una de las escenas de reconciliación se puede apreciar en que el matrimonio francés y el africano comparten creencias y asisten juntos a misa o cuando disfrutan de jugar con sus nietos.

Entre preparativos de la celebración, se esboza una segunda línea argumental de un admirador de Marie Verneuil, Helmut, un hedonista alemán que se obsesionó con Marie cuando coincidieron en la galería de arte de una de sus hijas. En un primer momento, éste parece un inversor de piezas de arte muy interesado en llevar los cuadros a una exposición a Nueva York y, en ese sentido, parece hacer peligrar el matrimonio algo resentido de la hija con las esperanzas puestas en el éxito de su carrera al exponer en EEUU. Contrariamente, las intenciones ocultas de Helmut responden a una estratagema para acercarse a su madre, Marie Verneuil y proponerle que se separe de su aburrido marido y viajen juntos por el mundo. Esta idea podría resultar incluso tentadora para Marie, quien durante sus cuarenta años de matrimonio ha vivido momentos de soledad también pero el amor que siente superan este espejismo transitorio de Helmut quien (spoiler alert), pretende interrumpir la lectura de la renovación de los votos, fracasando en el intento y dejando en evidencia sus tácticas poco éticas y comprensivas de la situación en la que se encontraban. 

La «despedida de soltera» improvisada antes de la renovación de votos de Marie

Si bien hay parte de la audiencia que considera innecesaria esta tercera entrega, es necesario valorar positivamente el esfuerzo por aparcar las diferencias culturales en un momento histórico en el que el diálogo es tan necesario por el bien común, aunque éste acabe dependiendo de una pequeña colectividad individualista. Así pues, no parece necesaria la existencia de una cuarta entrega en tanto que podría caer en una repetición demasiado exagerada de la misma fórmula Verneuil, aunque no se puede descartar su existencia o que ésta nos pudiera sorprender.

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