Warning: mysqli_real_connect(): not found in /customers/1/a/4/rirca.es/httpd.www/wp-includes/class-wpdb.php on line 1987 La vida es una obra de teatro. «Las chicas están bien» (Itsaso Arana, 2023)

Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

La vida es una obra de teatro. «Las chicas están bien» (Itsaso Arana, 2023)

La escritora y directora Itsaso Arana debuta con un retrato encantador de cinco mujeres que se retiran a un pueblo rural para ensayar una obra de teatro, aprendiendo mucho más que sus líneas en el proceso. Un delicado estudio sobre la amistad femenina y la creación artística ambientada en una cálida semana de verano, donde el sol intensifica los anhelos y ralentiza el tiempo y con él las conversaciones.

Itziar Manero, Irene Escolar, Bárbara Lennie y Helena Ezquerro son las protagonistas de esta metaficción

Cinco mujeres se han marchado al campo en una especie de retiro laboral. En el transcurso de una semana, hablan, juegan, exploran el pueblo y ensayan una nueva obra escrita y dirigida por Itsaso (Itsaso Arana), aunque esta escapada equivaldrá también a unas vacaciones que todas ellas necesitaban para tomarse el tiempo de reflexionar sus propias vivencias, expectativas, deseos, tomar impulso y hacer eso que tanto desean hacer y han estado posponiendo. De este modo, las sesiones de ensayo se mezclan con sus charlas personales, mientras se analizan se preguntan qué aportan a la obra de Itsaso.

Fundiendo el drama con la observación, cuya sinceridad desconocemos, propia del documental, la ficción se desdibuja a lo largo de todo el metraje cuando, por ejemplo, los nombres de los personajes coinciden con el de las actrices que los interpretan, así como el de la propia directora de la película que es la escritora de la obra. Al estar todas en el teatro, cuatro actrices y una dramaturga, reflexionan y examinan constantemente sus vivencias desde el prisma de la actuación, jugando hasta cierto punto con la vida real.

El contenido de la obra en sí, que gira en torno a cuatro hermanas aristocráticas, se torna secundaria, aunque dialoga constantemente con la trama principal.  La obra es el factor que da forma a las interacciones de los protagonistas y no al revés, ya que ayuda a estas mujeres a ver sus propias vidas con alivio. Los arcos son suaves, cotidianos, pero significativos de todos modos, porque a la vez que ganan confianza en su trabajo lo hacen con ellas mismas, sus deseos y necesidades. Además, los ensayos aporta algo de comedia a la intensidad de sus conflictos internos.

Una de ellas pregunta en voz alta: «¿Cómo interpretas el enamoramiento si no lo has experimentado?»

Las actrices Bárbara (Bárbara Lennie) e Irene (Irene Escolar) son amigas desde hace mucho tiempo y se han acompañado en buenos y malos momentos. Bárbara está esperando su primer hijo e Irene, que ya ha sido nombrada madrina, pasa mucho tiempo deseando escribirle a un viejo amor que dejó en la ciudad. Sus compañeras más jóvenes, Helena (Helena Ezquerro) e Itziar (Itziar Manero), están también consumidas por sus propias preocupaciones: Itziar piensa y recuerda mucho a su madre que perdió de niña, mientras Helena tiene un amorío con un joven del pueblo de al lado.

En cuanto a su estructura, el filme está secuenciado en capítulos marcados y separados por un motivo visual: para cada uno, un panel diferente en primer plano de tela Toile de Jouy ilustrada en tonos pastel sobre escenas pastoriles que representan a mujeres de época en diversos estados de reposo. Estas contrastan con el retrato más moderno presentado por Arana: mujeres que cuando visten corsés y crinolinas lo hacen con un sentido irónico y un carácter performativo.

La cámara de Sara Gallego está en sintonía con los distintos tonos, texturas y, sobre todo, con cómo la luz del sol golpea a cada mujer de manera diferente. Mientras, la edición y montaje de Marta Velasco simpatiza con los ritmos orgánicos de sus relaciones, atenta tanto a las que escuchan como a las que toman la palabra. Porque esta es una pieza grupal generosamente compartida. Sus estados de ánimo, sus matices, cambian dictados por la interacción de la otra, pasando de la juerga a la intimidad confesional: todo un altar a la simpatía.

 

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