Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Las luces y sombras de Velvet

Ya que se acerca el final de la serie Velvet, creo que es buen momento para hacer recuento de sus luces y sombras: de todo ha de haber. La serie, estrenada el 17 de febrero de 2014, concluirá inminentemente con un total de 54 episodios y uno especial. Antena 3 se muestra orgullosa de su éxito de audiencia, que ha superado en muchas ocasiones los cuatro millones de espectadores, y se ha mantenido casi sin excepciones por encima de los 3 (a pesar de que la ausencia del protagonista masculino, Miguel Ángel Silvestre, Don Alberto Márquez en la ficción, se dejara notar en la tercera temporada). El éxito de este programa –cuyo rodaje, en comparación con otros presupuestos (por ejemplo, solo el actor que hace de Sheldon en The Big Bang Therory gana sobre un millón de dólares por episodio), no ha sido especialmente caro: unos 500.000 euros por episodio– no sólo se ha plasmado en estos altos marcadores de audiencia, sino también en las nominaciones y los premios de reconocido prestigio que ha recibido la serie y algunos de sus protagonistas. Además, hay que destacar su proyección internacional, ya que países como Italia, Francia, Lituania, Chile o Argentina la están emitiendo con notoriedad.

La serie, situada en el Madrid de 1958, recrea de forma romántica el ambiente de lujo que envolvía a las galerías más de moda de la España de entonces (en la ficción), situadas en plena Gran Vía, la Galerías Velvet, aunque el rodaje se ha llevado a cabo dentro de las instalaciones de Atresmedia.

Una de las estrategias que ha usado la productora de la serie para atraer a la mayor parte del público posible es diseñar cuidadosamente su reparto, donde tienen cabida profesionales muy mediáticos y de moda como podrían ser Paula Echevarría, Miguel Ángel Silvestre, Maxi Iglesias, y Amaia Salamanca, junto a otros grandes artistas clásicos y consagrados como Concha Velasco, José Sacristan, Aitana Sánchez Gijón o Ángela Molina, por citar a algunos. De este modo, como reconocen los productores de Bambú Producciones, se mezclan dos generaciones y también dos tipos de interpretación, con la intención de ser del agrado así de distintas audiencias en cuanto a edades y estilos.

Otra de las claves del éxito de la serie puede ser la unidad de todo el equipo que la compone. Así lo explica también uno de los productores, especificando que el conseguir trabajar en piña es consecuencia de los años que llevan haciéndolo juntos (desde 2007) tanto los guionistas como los directores, lo que conlleva el que cada uno sepa casi instintivamente cómo tiene que hacer las cosas.

Pero no todo es de color rosa para la serie, así que señalaré algunas de las críticas que también ha recibido Velvet. Hay quienes reprochan a la serie el que justifique una visión machista de la sociedad, pues piensan que las mujeres que aparecen en ella priorizan la búsqueda del amor romántico por encima de otras metas. Pero en las galerías trabajan muchas mujeres y hay muchas parejas que tendríamos que analizar con mayor detenimiento. Por destacar una excepción, señalaría que, precisamente la protagonista, Ana, aunque enamorada desde niña de Alberto (y él de ella), llega a renunciar a este amor en favor del éxito de las galerías y de garantizar el sustento a sus trabajadores. Y, después, seguirá luchando por hacerse un sitio en el mundo de la moda, moviéndose, para ello, en el ámbito profesional y de los negocios, al mismo nivel de eficiencia que lo haría un hombre en aquéllos años, cuando esto no era tan normal.

Otra “sombra” que algunos achacan a la serie es su parecido a otra serie de la BBC que ya emitió Telecinco en marzo de 2013, Galerías Paradise, basada, a su vez, en la novela El paraíso de las damas (1883), de Émile Zola, que adaptó para la televisión Bill Gallagher y de la que sólo se emitió una temporada por su falta de gancho con la audiencia. La productora se defiende de esta acusación diciendo que Velvet se ideó hacía entonces tres años, cuando ni había aparecido la serie inglesa en antena.

Es bueno analizar de forma crítica todo lo que se nos vende por la tele, pero es conveniente hacerlo desde distintas perspectivas. Por ello, no puedo dejar de alabar la unidad que sí que se da entre las amigas que trabajan en el taller de costura de Velvet, con Ana a la cabeza. Tendrán muchos fallos, pero reconozco que da gusto ver en la tele a este grupito de amigas que anteponen siempre su amistad y el bien mutuo a los intereses egoístas o superficiales. Creo que es necesario que se muestren en las pantallas los efectos beneficiosos de una auténtica amistad entre las mujeres, y que se muestre que ésta también existe, tratando así de eliminar el estereotipo que nos sitúa como nuestras peores enemigas (como también reconozco que lo son otros personajes femeninos de la misma serie; pero bueno, al menos no son la única versión que se plasma).

Me quedo con ganas de seguir con el tema. Veamos cómo acaba la serie y… probablemente continúe hablando de ella.

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