Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Reseña de la miniserie «Días de Navidad» (Paul Freixas, 2019)

Estrenada el pasado 5 de diciembre, “Días de Navidad” se presenta como la nueva miniserie española del director Pau Freixas (2019) dividida en tres ejes temporales distintas, correspondientes a los tres capítulos totales y se concibe como una historia coral que transita entra la comedia y el drama. Es decir, “Días de Navidad” presenta a cuatro hermanas protagonistas las cuales podemos ver en distintas etapas de su vida: como niñas, como adultas y como abuelas. El punto en común que traspasa todas las etapas temporales es precisamente el mismo: los secretos son los que imperan en la familia, dan igual cuáles sean los problemas pues el día de Navidad es una tradición sagrada para ellos y nadie ni ninguna circunstancia puede en principio alterar esa falsa armonía.

Freixas nos introduce en una historia familiar a través del formato de cuento de Navidad que pretende encarar la festividad, siendo niñas en el primer capítulo, con la visión idealizada que éstas tienen de la familia y de sus padres; en el segundo capítulo, tras pasar veinte años, en términos generales las hermanas son más conscientes de las cosas que han hecho mal y empiezan a conocer algunos secretos familiares y ampliando la psicología de los personajes mientras que en el tercer capítulos, ya en clave de tragicomedia, se pretende hacer justicia y sacar a relucir las verdades de los secretos ocultos durante medio siglo.

El vertiginoso elenco de actores españoles (Ángela Molina, Charo López, Victoria Abril, Verónica Forqué, Nere Barros, Elena Anaya, Verónica Echegui, Anna Moliner, Alicia Borrachero…) y, especialmente, de las cuatro actrices es clave en la construcción de la miniserie en tanto que el espectador debe ir creando puzles y enlaces entre ellas para identificarlas en los tres capítulos. La mesa del salón se convierte en el escenario central que nos sitúa en la fecha tan señalada de Navidad la cual parece que, independientemente de la época y de las personas que se sienten a su alrededor, nunca cambia y es la que guarda los secretos anclados en el tiempo. La cocina será el lugar donde algunas de las hermanas harán alguna revelación importante para la trama.

María, Sofía, Esther y Valentina en su infancia (capítulo 1)

Con una cuidada puesta en escena, la serie nos ofrece un relato de los secretos que arrastra la familia a lo largo de los años y en el que subyace, también, ese espíritu navideño que, de manera muy clara, en la familia que se retrata se desea imperiosamente disfrutar de estar todos juntos por encima de otras circunstancias (tal y como la enfermedad terminal de la madre en el primer capítulo) o secretos, que bien podrían tener un papel más relevante.

Las cuatro hermanas en su edad adulta (capítulo 2)

De algún modo, podemos ver en los personajes de las cuatro hermanas (María, Sofía, Esther y Valentina), cómo sus personalidades se construyen, en cierto modo, a partir de todos los valores que nuestros padres nos han transmitido, cómo nos han cuidado, cómo hemos crecido, qué nos han contado y qué nos han ocultado, si nos han sobreprotegido o nos han dado libertad suficiente y autonomía y, al fin y al cabo, vemos cómo las protagonistas se enfrentan a la vida de modo parecido.

Aquellas que se han quedado a vivir en la casa familiar, acaban imitando los mismos patrones de conducta que sus padres: el de guardar secretos y fingir que todo está bien (ocultando, por ejemplo, violencia de género para mostrar que la vida que llevan es perfecta) y las otras dos hermanas, pese a irse a vivir fuera, siguen ocultando también secretos que las hace infelices (por ejemplo, la ocultación de que una de ellas es lesbiana y teme revelárselo al mundo por no saber si van a rechazarla y van a dejar de quererla). Valentina, la cuarta hermana que sigue viviendo en la casa familiar, apartada del mundanal ruido, es la única que se encarga de la enfermedad de sus padres adoptivos, mientras el resto de hermanas parecen negarles la posibilidad de que viva y construya su propia vida.

Las cuatro hermanas en el tercer y último capítulo

Sin embargo, en el último capítulo el director toma el riesgo de desdibujar el dibujo de la madre para darle un giro a toda la historia familiar al querer ver a una persona antes de morir (avisamos de spoiler), su amante y padre de Valentina, aquella niña (que, en el primer capítulo) sus hijas biológicas encontraron en el bosque y que su familia quiso cuidar y encargarse como si fuese una más de la familia cuando, en este tercer capítulo, se revela que efectivamente es una más de ellos, pues fue hija de la madre de familia y de su amante. Freixas consigue emocionarnos con su miniserie, con las diferentes formas de enfrentarse a los secretos familiares y cómo nos condicionan en nuestra vida adulta, llevándonos al melodrama y la tragicomedia desde el idílico cuento de navidad inicial que, indudablemente, es un regalo de Navidad para la audiencia.

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