Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Humo y espejos: «Joker Game», la Segunda Guerra Mundial a través de la Agencia-D

Encontrarse con un anime que no centre su argumento en la vida en los institutos, en universos mágicos o en futuros distópicos es la excepción de la norma. De vez en cuando aparecen producciones que responden a la necesidad del contacto con una realidad reconocida por las audiencias y que dejen un poso más contundente con sus temáticas. Este es el caso de Joker Game, adaptación de la novela homónima de Kōji Yanagi emitida en 2016 bajo el sello del estudio Production IG. Con 12 episodios en su haber, la serie iniciará su argumento en otoño de 1937 en pleno conflicto que llevará a una inminente Segunda Guerra Mundial. Este drama histórico se centrará en la denominada Agencia-D, una entidad ficticia cuyo cometido será formar a espías al servicio del gobierno. Liderada por el Teniente Coronel Yūki, a los reclutas se les entrenará de forma exhaustiva en combate, idiomas y disciplinas académicas para poder adaptarse a cualquier contexto y adaptarse en territorios internacionales con el cometido de obtener información relevante sobre los enemigos del Imperio.

Así pues, su argumento se focalizará en los diferentes agentes que formarán parte de esta agencia de espionaje – Miyoshi, Kaminaga, Odagiri, Amari, Hatano, Tazaki, Fukumoto y Jitsui – y en sus respectivas misiones que les conducirán a territorios internacionales como Francia, China, Alemania, Estados Unidos o la Unión Soviética, además de lidiar con otras empresas en suelo nipón.

Los ocho integrantes de la Agencia-D, espías al servicio del Emperador

Ubicada entre 1937 y 1945, cada episodio relatará una misión de cada uno de los agentes en donde se representarán las diferentes etapas en el papel de Japón dentro del conflicto armado, su posición estratégica y política, la occidentalización del país, así como la corrupción de las fuerzas militares en tiempos de guerra como el Kempentai. Como si de micro-relatos se tratasen, la participación activa de los agentes en sus respectivas misiones servirán como hilo conductor de la acción. La evolución de la contienda y las alianzas de los respectivos bandos las veremos a través de la mirada de los espías de la Agencia-D quienes se encontrarán en medio de las fases relevantes en el conflicto (la unión de Japón al Eje, el enfrentamiento con la URSS o el bombardeo de Pearl Harbor) o se enfrentarán a situaciones propias del género bélico/thriller (agentes dobles, torturas, interrogatorios, infiltraciones en filas enemigas y la supervivencia en las trincheras)

En este sentido, el hilo conductor del argumento tendrá tres elementos como ejes principales: por un lado, la trama de espionaje y, por otro lado, los personajes del Teniente Coronel Yūki y del Teniente Sakuma; el primero como orquestador en las sombras y el segundo como contrapunto ideológico. Este último un personaje clave que adentrará al espectador en el universo de la Agencia-D. Así, en el episodio piloto, los espías compararán su trabajo y la política a una partida de póquer, donde adelantarse a la estrategia del oponente y saber manejar las cartas supondrá la victoria. Una metáfora acerca del espionaje como operadores en las sombras que engañan para poder cumplir con su misión a toda costa. Por tanto, ¿quién se tira un farol en esta partida de póquer que es la guerra? ¿Qué es apariencia y que es realidad? Sakuma descubrirá que todo vale en el arte del engaño y que el comodín (joker) en cada «partida» será aquel que caiga en la trampa. En definitiva, un juego de palabras que dará título a la serie.

La campaña armada y la supervivencia en el frente serán una parte indispensable del argumento

Sin embargo, a pesar de su interesante premisa donde se muestra una descripción histórica de la época, la representación de un país en constantes cambios sociales, así como el concepto de equiparar una partida de póquer a una situación de guerra – reflejo de las políticas del engañola narración del anime se va diluyendo a medida que se suceden los episodios. Lo que empezaría como un conflicto de fe de Sakuma, un soldado con una fuerte educación militar y unos valores tradicionales, cuestionando la operatividad del espionaje con la convicción de ganar la guerra por medios más “honorables” tachando a los agentes de “cobardes” y poniendo su integridad en entredicho, se convertirá en una sucesión de relatos circunstanciales de “fechorías cometidas durante la guerra.” La contraposición de perspectivas acerca del significado de la contienda mundial y de la ideología política de los personajes – sobre todo la pugna entre Sakuma y Miyoshi – se relega a un segundo plano desaprovechando la oportunidad de replantear los concepto de lealtad y patriotismo que tanto se remarcan en la serie. Igualmente, Joker Game es un thriller político que se desmarca de las producciones habituales del anime y un buen ejercicio de post-memoria.

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