Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«Intimidad» (Netflix, 2022): delitos contemporáneos y repercusiones sociales

Malen Zubiri, candidata a alcaldesa de Bilbao

La serie se centra en el dolor de las víctimas al que el patriarcado sabe acallar de manera magistral: presenta, principalmente, dos casos aparentemente aislados. La exposición de fotos o vídeos privados y de índole íntima y su proliferación están a la orden del día, en delitos contra la intimidad personal en los que se incluyen diferentes medios y plataformas de transmisión de datos y, desde luego, de mensajería instantánea. De rabiosa actualidad, “Intimidad” creada por Laura Sarmiento y Verónica Fernández, se centra en cómo dos mujeres en circunstancias distintas de su vida se encaran a una misma realidad, la de ser víctimas de un delito contra la intimidad personal y sus consecuencias tanto personales, como familiares como sociales. 

Si bien se entrelazan dos líneas argumentales claras a partir de los personajes de Ane, una trabajadora de una fábrica que ha sufrido la filtración de un vídeo íntimo donde estaba expuesta a una violación en grupo y que se ha distribuido de manera masiva por sus compañeros de trabajo. El miedo, el pudor y la vergüenza de contar lo sucedido, por las represalias a las que han impedido que Ane denunciase este delito. No obstante, deberíamos preguntarnos, ¿por qué sigue existiendo el miedo a denunciar? A lo largo de los capítulos podemos indagar en las causas que, aunque múltiples, residen en un entorno no seguro, en una repercusión social que hace que estos casos en las empresas se tapen, se oculten y se archiven porque no interesa difundirlos en un momento en que hablar de política de género es extremadamente necesario pero a veces es solamente una fachada sin una aplicación real en el día a día de ciertas empresas que permiten la invisibilización de casos de filtraciones de las que no desean hacerse responsables. Esta línea argumental bebe, en cierto modo, de un caso real: el de Verónica, una trabajadora de Iveco en 2019 que, tras la filtración de un vídeo íntimo y la presión a la que estuvo sometida en su entorno laboral, la condujeron a tomar la única decisión de la que era dueña (alertamos de spoiler), su propia vida, optando por el suicidio, al igual que en el caso de Ane. 

En el entierro de Ane, víctima de delito contra la intimidad

El problema se hace eco en la sociedad cuando la víctima ocupa un cargo público: este es el caso de Malen, concejala y candidata a alcaldesa de Bilbao y la segunda víctima y línea argumental que comentábamos. Pese a que no se basa estrictamente en un caso real, sí se pueden señalar algunos puntos en común con la diputada del PSOE de Los Yébenes, Olvido Hormigos. Las características compartidas residen en que son dos políticas de éxito con una carrera profesional en ascenso en las que han tenido que quebrar y romper el techo de cristal, batallando con estructuras anquilosadas para poder ocupar el puesto que ostentan. 

A unas semanas de su supuesta proclamación como alcaldesa de Bilbao, un vídeo sexual interrumpe la vida de Malen siendo infiel a su marido. Es entonces cuando los límites entre lo público y lo privado se entrelazan, donde la moralidad y la ética de las figuras públicas se cuestiona. Críticas machistas tacharon a Malen de infiel tras un vídeo donde sale practicando sexo en una playa francesa con otro hombre y, pese a que objetivamente ese fue el hecho, aquello que no interesa reconocer es que la supuesta infidelidad radica, realmente, en un acuerdo entre las partes, en las que tanto marido como mujer deciden mantener el matrimonio legalmente pero tener otras parejas sexuales de manera libre. Este es otro de los tabúes que saca a relucir la serie y a la repetida (hasta el hastío) fórmula narrativa de la mujer adúltera que tiene que ser borrada de la esfera, a diferencia de si los hombres fuesen los que ocupase ese cargo político. La primera reacción del partido político al que representaba fue, por tanto, eliminar su candidatura a alcaldesa pero, en el comunicado de prensa en el que se vio forzada a hacerlo, en contra de su voluntad, Malen demostró que ser víctima de este delito no interferiría en todo el trabajo que había estado realizando durante años y que parecía esfumarse por la filtración de ese vídeo íntimo y, por tanto, mantuvo su candidatura aunque el camino implique seguir batallando.

Malen Zubiri y el resto de mujeres involucradas

Así pues, lo más significativo de la serie reside en su naturaleza misma: en la voluntad de mostrar y de representar actos que siguen siendo patriarcalmente incómodos como es el caso de la visibilización de filtraciones de materiales íntimos que se difunden sin consentimiento y sus consecuencias y que pueden afectar a todos, personajes públicos y personas trabajadoras sin un cargo político, ya que todos estamos expuestos. Además, otra de las virtudes de la serie radica en representar el estigma de la salud mental: de cómo la depresión está denostada, si es que es vista y solamente emerge cuando la víctima que la padece fallece.

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