Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

El mundo según Beth Harmon: «The Queen’s Gambit» (Netflix, 2020)

He de reconocer que esta miniserie llegó a mis oídos por pura casualidad. Seguramente debido al baile de lanzamientos, relocalización de contenidos y cancelaciones que está sufriendo la industria audiovisual a causa de la pandemia – en especial las producciones de Netflix – donde la promoción de ciertas series pasa desapercibida en la incertidumbre de estrenos. Sin embargo, se trata de esas casualidades que llegan en el momento preciso. Tras mi descubrimiento, una comienza a investigar: primero la protagonista es Anya Taylor-Joy; después es un drama sobre ajedrez ambientado en la Guerra Fría; y, finalmente, está dirigido y escrito por Scott Frank, creador de una de las miniserie más estimulantes de la última década, Godless (2017). Así, todos sus elementos principales están dispuestos para confeccionar lo que se ha convertido en una de las mejores producciones televisivas de 2020; aunque fuese casi por casualidad.

Siendo una adaptación de la novela homónima de Walter Tevis, The Queen’s Gambit (o Gambito de Dama en España) nos narra la historia de Beth Harmon, una joven huérfana que se convierte en una de las mejores ajedrecistas mundiales. Repartida en 7 episodios, la trama relata de manera cronológica los momentos definitorios de la vida de Beth desde su infancia hasta su madurez. De forma retrospectiva, la narración toma su punto de vista para retratar su mundo interior y, sobre todo, cómo ella lo percibe e interactúa con él. De hecho, lo más interesante de la serie es el uso de la perspectiva para crear una historia centrada en la radiografía de un personaje y no tanto en el contexto que la rodea – aunque, por supuesto, este último sea importante.

Toda la existencia y la rutina de Beth giran en torno al ajedrez

Así, The Queen’s Gambit utiliza de manera muy inteligente la fórmula del sport drama para reconducirla y centrarse en el arco evolutivo de la protagonista. En el caso de Beth, el ajedrez no es solo una forma de superación personal y de demostrar su validez intelectual (como parte de los clichés del género), sino es un estilo de vida. El ajedrez es aquella obsesión – a veces catártica, a veces enfermiza – que la puede conducir al éxito o a la autodestrucción. Una forma cerebral y analítica de ver el mundo que la serie refleja a través de la siempre observadora y cauta mirada de Anya Taylor-Joy. Así, Beth Harmon es un personaje alejado de todas las convenciones del género deportivo cuyo cuestionable comportamiento y valores morales son partes esenciales de la búsqueda de su identidad, como persona y como jugadora. Precisamente, lo fascinante y sorprendente de las obras de Scott Frank es que se mueven entre lo canónico y lo contemporáneo.

Por ello, la construcción de su propia identidad es el eje central de la serie donde el contexto político-social de la época juega un papel importante. El componente marginal – ya sea por estrato social, por su género o por ser una freak inadaptada – afecta de manera directa al entorno de Beth y cómo ella puede ejercitar su curiosidad intelectual y emocional. En especial, de su madre biológica y de su madre adoptiva, Mrs Wheatley; dos relaciones simbióticas que actúan como espejo de Beth para comprender la complejidad de su carácter. El retrato de personajes marginales y entornos desestructurados se convierte, así, en una de las características autorales de Scott Frank, como también lo haría en Godless.

Uno de los grandes apoyos emocionales de Beth es Mrs Wheatley, su madre adoptiva

En este sentido, el gran acierto de las ficciones de Scott Frank reside en el gran trabajo narrativo que implica la exposición del subtexto y la reformulación de los clichés genéricos. Si Godless recuperaba el olvidado western y sustituía la iconografía del héroe masculino por personajes femeninos, en The Queen’s Gambit la aproximación a la identidad de género también se realiza a partir de un elaborado subtexto (algo a veces no sencillo de realizar y que demanda la implicación del espectador). Todo lo relacionado con el desafío al pensamiento patriarcal se realiza a partir de los pequeños detalles y sin alarde panfletario. En la serie, todo lo que refleja el pensamiento de la época sucede en segundo plano bajo la atenta mirada de Beth quien realiza su reivindicación de forma sutil, pero contundente. Una decisión que se aleja del tono más melodramático que se apreciaba en los trailers promocionales y que apuesta por algo más reflexivo, complejo y agudo. El mundo moldea a Beth y Beth se deja moldear.

Algo que también afecta al desarrollo del contexto político de la época. La Guerra Fría actúa como telón de fondo de la historia de Beth, casi sin adentrarse en las consecuencias diplomáticas de la guerra por la supremacía intelectual entre la Unión Soviética y Estados Unidos. Algo que, aún siendo importante en la trama, refleja la intención de Frank de adentrarnos en el mundo interior de la protagonista. Todo sucede al rededor de Beth, pero ella vive ajena a ello – o al menos, no le interesa.

La realidad y la fantasía se mezclan en la mente de Beth como manifestación de su brillante (y psicótica) capacidad intelectual

Siguiendo las premisas de un minority biopic – aunque Beth Harmon es un personaje ficticio – The Queen’s Gambit es una extraordinaria miniserie que pone en valor la capacidad intelectual y creativa de las mujeres en todas sus facetas, no solamente en un ámbito estrictamente masculinizado como los torneos de ajedrez. Además, Scott Frank presenta la habilidad de realizar una historia nada repetitiva, con una gran carga emotiva y un ritmo trepidante y un personaje fascinante y complejo. Todo esto completado con una hipnótica Anya Taylor-Joy, una de las actrices jóvenes más interesantes de la actualidad, quien realiza una interpretación centrada en su mirada y gestual llena de matices y no tan sencilla como puede parecer.

The Queen’s Gambit no es una historia sobre el ajedrez ni sobre la Guerra Fría. Es una historia sobre la mujer que se encuentra detrás de la tabla moviendo las piezas y su visión del mundo.

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One thought on “El mundo según Beth Harmon: «The Queen’s Gambit» (Netflix, 2020)

  1. Este año está siendo el año Netflix (y otras plataformas de streaming). La verdad es que tienen mucha paja (Netflix quizá la que más), pero tenemos que asumirles que este 2020 sin esta opción hubiese sido para cortarse la venas.

    Me anoto «The queens gambit», porque según la has pintado he notado que era algo especial. Por cierto, muy buena crítica.

     

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