Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Activismo, tradición y posmemoria: «Mogul Mowgli» (Bassam Tariq, 2020)

Iniciamos nuestra andadura en el Atlántida Film Fest 2021 con el estreno en España del largometraje Mogul Mowgli disponible en la plataforma streaming Filmin. Una película de 2020 dirigida por Bassam Tariq y co-escrita con el actor Riz Ahmed (uno de los intérpretes más interesantes de la actualidad), quien también protagoniza la cinta encarnando a Zed, un aclamado rapero de origen británico-pakistaní en el auge de su carrera musical. Sin embargo, cuando éste va a iniciar una gira por Europa, su enfermedad degenerativa autoinmune irrumpe en su sistema dejándolo convaleciente. Así, la gran mayoría de la película se sitúa en los días del ingreso de Zed en el hospital mientras intenta ser consciente de su condición física y sufre una fuerte crisis identitaria. Si bien la premisa del film guarda unos inevitables paralelismos con Sound of Metal (Darius Marder, 2020) – otra película del mismo año también protagonizada por Riz Ahmed y centrada en la discapacidad auditiva de un batería – Mogul Mowgli tiene un propósito completamente distinto en cuanto a su finalidad y las reflexiones que plantea.

Siendo un proyecto con reminiscencias (semi) autobiográficas del propio Riz Ahmed, Mogul Mowgli debe ser leída como un viaje donde los prejuicios culturales y la reividicación identitaria chocan constantemente dentro de la mente de Zed, hijo de inmigrantes pakistaníes, y que construyen su personalidad frente a los conflictos que se le presentan; por un lado, su negativa a asumir su enfermedad en su obsesión por convertirse en una gran estrella internacional en representación de su etnia y, por otro lado, la presión de su legado familiar que lo atormenta desde su presente y también desde su pasado. En este sentido, la película se estructura a partir de secuencias pseudo-oníricas que trasladan el subconsciente de Zed al espectador como simbolismo de su crisis emocional. Unas pesadillas que se hacen muy reales para el protagonista y que Tariq, el director, personifica de manera muy inteligente utilizando imaginería islámica como representación del trauma que le persigue desde su infancia.

A Zed se le presenta la figura de «Toba Tek Singh» como «monstruo» recurrente en sus pesadillas. Una proyección traumática desde que era niño

Precisamente, es la idea de legado socio-cultural la que permanece latente durante el transcurso de la trama donde Zed ve esa herencia – y los prejuicios que subyacen sobre ella – como una losa que no le deja avanzar en su vida de forma sana y que le presiona para cumplir ciertos estándares sociales; tanto para su familia como para sus seguidores. Un legado que Zed también recibe en forma de enfermedad hereditaria y que se articula como alegoría del rechazo a su identidad cultural y lo que representa su entorno cercano a lo largo de la película. Mogul Mowgli desarrolla, así, la dicotomía entre tradición y contemporaneidad a través de la mirada de las primeras generaciones de inmigrantes en suelo europeo; en especial en Reino Unido. Así, la película se enmarca en un claro contexto de los estudios de la posmemoria donde la reconstrucción identitaria parte de una toma de conciencia intrageneracional entre abuelos-padres-hijos y donde las microhistorias individuales sirven para reflejar una historia colectiva como principales ejes argumentales. Algo que se refleja en la trama a través de la fascinación por el rap como nexo entre la reivindicación cultural contemporánea – la música rap como medio de masas entre los jóvenes y como medio de expresión artística – y el activismo asociado a esta tipología de música. De hecho, las letras de las canciones están compuestas por el propio Riz Ahmed quien denuncia y proyecta su verdad a través de Zed, su especie de alter ego en la ficción.

Zed entiende el rap como una combinación entre el activismo político y como medio de expresión de la cultura contemporánea

Esto último, la colisión entre tradición/contemporaneidad, no sorprende ya que el director utilizó el mismo recurso en su cortometraje documental Los fantasmas de Sugar Land (Netflix, 2019) para representar la hipocresía de la representación cultural entre oriente y occidente ocultando a sus dos protagonistas bajo las caretas de Keylo Ren y Ironman mientras relatan la extrema radicalización y conversión de uno de sus amigos al Yihadismo en territorio estadounidense. Algo que Tariq trata con cierta ironía en su documental, pero que se refleja con melancolía y sin indulgencia alguna en Mogul Mowgli cuestionándose la “occidentalización” y todo aquello que significa en un contexto inmigrante.

En definitiva, Mogul Mowgli es un film que nos traslada al viaje emocional de Zed en su búsqueda por revalorarse a si mismo y todo aquello que le rodea adentrándonos en la intimidad de su mundo interior gracias a la utilización de un formato en 4:3 y un montaje calculado que no deja respirar al personaje para sentir todo el peso de sus decisiones y sus inseguridades. Mogul Mowgli es un largometraje imprescindible para la representación de la identidad árabe en el cine a través de un prisma de proyección internacional, no como un conflicto externo ni estereotipación frente a la sociedad occidental, sino como una forma de reflejar las preocupaciones y pensamientos a los que se enfrentan sin ser condescendiente y ni autocomplaciente.

 

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