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Diario de los muertos (II): El amanecer y el día

Seguimos adelante con la filmografía de Romero; y en esta ocasión tocaba revisar dos de mis películas favoritas de este director: Dawn of the Dead (1978) y Day of the Dead (1985). Vistas ahora con un propósito científico tienen muchísimos detalles cargados de significado que quizá en un visionado ocioso pasa inadvertido. Dawn of the Dead es la famosa película del centro comercial, donde los protagonistas se atrincheran, y de la que se hizo un remake (muy postmoderno, en la onda de lo que normalmente hace Zack Snyder) en 2004.

En Dawn… Romero empieza su teoría del desarrollo zombie: según dice un personaje, los muertos vivientes se ven atraídos hacia el centro comercial por un vago recuerdo de lo que hacían en vida. “Este sitio era importante para ellos”, dice. Así como Romero pone los cimientos para hablar de una pseudointeligencia de los zombies que desarrollará en cada nuevo episodio de su saga, el tema de fondo de la película se revela casi enseguida: el furor consumista, el ansia de posesión que nos convierte en seres incapaces de pensar y tan sólo reducidos al consumo. Una vez en el centro comercial, al que han llegado sólo como punto de paso de su huida, los protagonistas se convencen de quedar allí y atrincherarse. Allí dan rienda suelta a una fantasía recurrente del primer mundo: disponer de unos grandes almacenes sólo para uno mismo.

En este punto, el centro comercial, uno de los protagonistas principales de la película, ya ha convertido, sin saberlo ellos, en zombies a los protagonistas (en youtube circula una versión extendida de la película titulada Mall Hours Uncut que funde varias versiones del film, y en ella podemos ver algunas secuencias que fueron omitidas, y que muestran a los héroes disfrutando -y llegando al tedio- de su soledad en el centro comercial). Esta situación llegará a su colapso cuando un grupo de moteros irrumpa en el centro: en vez de dejarles asaltar el centro, los protagonistas (bueno, uno de ellos) se empeñan en defenderlo (“¡Es nuestro! ¡Nos lo hemos ganado!”, exclama), con lo que la catástrofe está asegurada.

En Day of the Dead (1985), como bien hace notar Kyle Bishop en el libro mencionado en American Zombie Gothic, nos damos cuenta de hasta qué punto Romero ha hecho girar nuestras simpatías por los zombies. No es sólo que desde el inicio de la saga no hay ningún plano desde el punto de vista del monstruo persiguiendo a los humanos, sino que es al revés, y el Dawn of the Dead se nota mucho: hay muchos planos desde la perspectiva del zombie, pero sólo cuando se convierten en víctimas y están a punto de (volver a) morir de manos de los protagonistas. En Day… esto de las simpatías es ya evidente: basta recordar la escena de la captura de muertos en las minas del subsuelo donde están refugiados los personajes (con el trato absolutamente vejatorio que ejercen los soldados contra los zombies) o cómo se les ve capaz a aquellos de sentir desconcierto, sorpresa o terror.

Pero el punto culminante de esta relación de afecto con los zombies es el archiconocido Bub, un zombie al que el doctor de turno (al que se apoda como Frankenstein, y eso enlaza con la tradición gótica que anunciaba Bishop) está “domesticando” y al que vemos capaz de usar una hoja de afeitar, un libro o una pistola. Bub por fin se separa de la masa: tiene un nombre, es una individualidad, y empieza a pavimentar el camino de vuelta hacia lo que es la humanidad. Bub se convierte al final en uno de los personajes más memorables del cine de terror, porque pese a su aspecto, hemos podido conectar con él. Y en cuanto a los protagonistas humanos, vale la pena detenerse en Sarah (Lori Cardille) y ver cómo han ido evolucionando los personajes femeninos de Romero: desde la inane Barbra de Night…, que apenas sabía correr, desmayarse o recibir un bofetón, pasando por Francine de Dawn…, que es ya una mujer profesional, aunque su embarazo la convierte en un personaje indefenso, llegamos a Sarah: científica, que colabora activamente en las misiones militares y en la captura de zombies; un personaje fuerte, que toma decisiones importantes y que se enfrenta a la autoridad desquiciada de los militares.

He disfrutado con estas dos revisiones, sobre todo con Day of the Dead, a la luz del recomendable estudio de Kyle Bishop, del que algún día podemos hablar más en profundidad.

Dentro del género de zombis, a su vez, subgénero del cine de terror, podríamos encontrar
No hay como utilizar el nombre de una película conocida para captar la atención de
Night of the Living Dead, Dawn of the Dead y Day of the Dead constituyeron

Filólogo, profesor en Secundaria, lector todoterreno, melómano impenitente, guionista del cómic ‘El joven Lovecraft’; bloguero desde 2001, divulgador y crítico de cómic en diversos medios (Ultima Hora, Papel en Blanco, etc.); investigador de medios audiovisuales y productos de la cultura de masas en RIRCA; miembro de la ACDC España.

 

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