Black Mirror y “Nosedive”; la obsesión por estar conectados (y felices)

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En diciembre de 2011 se estrenaría en Channel 4 la serie Black Mirror. Creada por Charlie Brooker esta producción – que ya cuenta con 3 temporadas y una cuarta en camino – será planteada como una antología en las que cada episodio supondrá una nueva historia y unos nuevos personajes, pero que se englobarán dentro de un marco común: las relaciones que se establecen entre las nuevas tecnologías y los seres humanos y cómo éstas afectan a nuetras vidas diarias. Por supuesto, Brooker utilizará estos contextos para realizar una fuerte, mordaz y hasta en ocasiones muy sórdida de un futuro figurado que no se alejará mucho de la realidad en la gran mayoría de los casos; o planteando las posibles (y devastadoras) consecuencias que tendrían estos “futuros alternativos” si estos se produjeran.

Mientras las dos primeras temporadas mantienen un tono más oscuro y desesperanzador como Ahora Mismo Vuelvo (2×01) o 15 Millones de Méritos (1×02) – ambos analizados en su momento por Juanra Molina en este mismo blog; su tercera entrega propondrá una mirada más agradable y romántica en sus planteamientos estéticos y narrativos, pero sin perder la contundencia de su crítica. En este sentido, el episodio que centrará nuestro análisis de hoy será el perfecto ejemplo de ello [ojo, contiene spoilers]

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Lacie realiza una fotografía a su desayuno y la cuelga en su perfil. Una imagen muy familiar que podemos ver cada día en redes sociales

Siendo el primero de su tercera temporada, Nosedive (Caída en Picado en su traducción al español) enmarcará su historia en una sociedad aparentemente futura en la que todos sus integrantes puntuarán las acciones y comportamientos a través de sus dispositivos móviles estableciéndose una valoración de hasta cinco estrellas por persona. Ni que decir que las valoraciones que las personas tengan hacia otras les permitirá acceder a cierto estátus social y a cierto número de ventajas en su día a día. En este contexto se encontrará nuestra protagonista, Lacie (Bryce Dallas Howard), una joven con una estupenda puntuación que, cansada de vivir con su hermano después de una dolorosa ruptura, decide rehacer su vida. Sin embargo, su estatus actual no le permitirá acceder a la casa de sus sueños y tener la vida perfecta que ella tanto anhela, lo que producirá que Lacie tenga que recurrir a diversas acciones para aumentar su reputación. Lacie verá la oportunidad de incrementar su puntuación cuando su amiga de la infancia y una de las personas más populares, Naomi (Alice Eve), la invitie a su boda de ensueño.

Durante su viaje, Lacie tendrá que afrontar una serie de sucesos que probarán su paciencia a medida que su comportamiento afable y su enterna sonrisa se transformen en irritación, desesperación y en una cólera desmedida al llegar a su destino. A medida que Lacie exprese sus verdaderos pensamientos y sentimientos supuestamente “negativos” contenidos hasta la fecha, su popularidad irá descendiendo a pasos agigantados. Con guión de Mike Schur y Rashida Jones, Nosedive está planteado como una sátira a nuestra obsesión por las redes sociales, con una incidencia especial en plataformas como Instagram, de ilustrar una idea prefabricada de la felicidad a través de las imágenes que los propios usuarios suben a la red y que es “puntuada” por sus seguidores.

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Escena final de Nosedive

Una pesadilla en colores pastel – cortesía de la dirección del cineasta británico Joe Wright – que se transforma en Nosedive con la descripción de una sociedad donde las personas están obligadas a ser encantadoras y felices las 24 horas del día anulando cualquier tipología de capacidad emocional y suprimiendo las libertades individuales. Los valores del discurso y la tesis final que se plasmarán en el encuentro de Lacie con Susan (Cherry Jones), una conductora de camiones con una puntuación muy baja que le abrirá los ojos y le mostrará la auténtica felicidad, por un lado; y la secuencia final, donde una encarcelada Lacie se medirá en una batalla de insultos con otro preso, por otro lado. La escena más significativa del episodio que será el momento más catártico para el personaje y que, por fin, conocerá la auténtica libertad. En definitiva, la mirada romántica y crítica de la propuesta de Black Mirror se encontrará en Nosedive convirtiendo el episodio en una ficción distópica muy acertada y, desgraciadamente, demasiado real.

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