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Representación Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Una pareja (casi) de hecho: Olivia Benson & Elliot Stabler

Muchos han sido los posts que hemos dedicado en este blog a una de las series esenciales de la ficción criminal contemporánea, Law & Order y sus franquicias. Hoy queremos dedicar estas líneas a una de las parejas emblemáticas del género, la formada por Olivia Benson (Mariska Hargitay) y Elliot Stabler (Christopher Meloni). Una pareja casi de hecho que, como todas las parejas,  han tenido sus altibajos, han cometido alguna que otra infidelidad, se han peleado estrepitosamente, se han reconciliado y, finalmente, se han separado.  Esta cronología  que tiene que ver con el aspecto sentimental exclusivamente, nos permite diseñar la evolución de dos personajes en una más que longeva ficción criminal que son absolutamente simbióticos: uno no se comprende sin la otra y viceversa.

Olivia Benson y Elliot Stabler inician su andadura como pareja desde la primera temporada de Law & Order:SVU  en 1999 siguiendo el cánon de la ficción criminal centrada en las investigaciones de dos detectives, uno masculino y otro femenino, que son diseñados a partir de una dinámica de absoluta complementariedad a la que se unirá recientemente un componente esencial que no es otro que la llamada «tensión sexual no resuelta» tal como apreciamos en el caso paradigmático de Mulder y Scully en The X-Files. Pues bien, las primeras premisas se cumplirán escrupulosamente  no así la última  ya que Benson y Stabler jamás mostrarán una predisposición a iniciar una relación íntima. Lamentamos las expectativas que pudieran haberse creado!!!

Unos jovencísimos Hargitay y Meloni en las primeras temporadas de la serie

La dedicación de Olivia Benson a la unidad de víctimas especiales se debe a que ella misma es hija de una mujer violada, un hecho que la hace especialmente sensible a los casos que investiga marcando su especial identificación con las víctimas de agresiones sexuales con cuyas situaciones personales y socioculturales empatizará de manera extraordinaria. Este hecho marcará también la linea esencial de la construcción del personaje a lo largo de las 18 temporadas emitidas hasta el momento. Olivia va a ser sistemáticamente rechazada por su madre desde su nacimiento al ser la personificación de una agresión sexual de la que se siente culpable y que la conducirá al alcoholismo y a la muerte. Así, la desestructuración familiar como consecuencia de una agresión transformará a Olivia en una persona absolutamente centrada en su trabajo, extraordinariamente vulnerable y reacia a mantener cualquier tipo de relación sentimental estable o no que la pueda dañar, y en una persona en busca de su identidad.  Aspectos todos ellos perfectamente comprendidos por Stabler quien, a lo largo de toda la serie, será el soporte esencial para que Olivia no se derrumbe personalmente. Como también lo serán puntualmente – para no ser injustos con el resto de los personajes-  los detectives Munch (Richard Belzer) y Tutuola (Ice-T), el capitán Cragen (Dann Florek), el doctor Huang (B.D.Wong) además de las fiscales de cada una de las temporadas.

Justamente estos elementos la convertirán en el componente del equipo con los rasgos canónicamente atribuidos a los personajes masculinos habitualmente más activos. Sin embargo la acción pura y dura va a transformarse en Olivia en una búsqueda personal por una parte y en una reivindicación social por otra. La actitud sórica hacia su madre que se extiende a las víctimas en general hará que Olivia quiera conocer la identidad de su padre  y también hará que Olivia esté obsesionada con la idea de ser madre (una obsesión que también tendrá Dana Scully por cierto) algo que se le niega sistemáticamente por no ser aceptado su estilo de vida.

Olivia Benson será víctima también de algunos intentos de agresión sexual

Y también sus vivencias personales entre las que se incluyen algunos intentos de agresión sexual la conducirán a mantener dos actitudes reivindicativas que se repetirán como mensaje esencial de la serie: la insistencia en la necesidad de visibilidad -policial y judicial-  de los distintos escenarios de la violencia hacia la mujer que redundará en beneficio de toda la colectividad por una parte, y a partir de esa visibilidad, la reafirmación de la autoestima y superación de los estigmas sociales que van emparejados a una agresión sexual. Dos actitudes, las de Olivia, que condujeron a la actriz Mariska Hargitay a la creación, en 2004, de la fundación Joyful Heart cuyo objetivo es la recuperación de la dignidad de las víctimas como personas y su visibilidad pública a través de los medios de comunicación.

Por su parte, Elliot Stabler de fuertes convicciones católicas es un detective conflictivo, rebelde ante la autoridad y violento debido, tal como nos enteramos en la temporada 10, a una infancia marcada por el abandono del hogar por una madre con trastorno bipolar (que heredará su hija, dicho sea de paso y que él canaliza a través de la violencia), a un embarazo de su novia casi en plena adolescencia que supuso un temprano matrimonio y a su entrenamiento como marine de los Estados Unidos antes de su ingreso en la unidad de víctimas especiales. La linea esencial del personaje va a pivotar entre la obsesión por su trabajo y el intento de mantener la unidad familiar con un claro sentido patriarcal que lo conduce al fracaso (con una hija problemática y casi un clon de su padre, un hijo que le odia y una separación-reconciliación de su esposa). Una retroalimentación fatídica que le conducirán a un fuerte conflicto emocional que no es capaz de solucionar y que solo es comprendido por Olivia  y parcialmente por él mismo al enfrentarse a su espejo femenino, la detective Danielle Beck (Connie Nielsen) su compañera en unos pocos episodios de la temporada 7.

No es extraño, pues, que sean los argumentos sociofamiliares (sociopatías debidas al entorno familiar, el encubrimiento de actitudes violentas, el uso incontrolado de las tecnologías y las redes sociales, la exclusión juvenil) y especialmente las agresiones a la infancia (pederastia, niños soldado, prostitución) las que provoquen las reacciones más viscerales en Stabler quien -como también sucederá con el detective Tutuola- verá en las investigaciones de los casos asignados un reflejo de sus circunstancias personales. Si Olivia es la responsable de la acción, del ámbito agresor colectivo, Stabler va a encargarse de los casos correspondientes al ámbito privado y familiar en una clara subversión de los clichés del género y de género en que estos normalmente se atribuyen a la esfera femenina.

El personaje de Stabler tiene como premisa esencial el ámbito familiar

Una perfecta simbiosis, pues, que han convertido a Stabler y Benson en una pareja casi de hecho que no han podido romper ni en la serie ni en la memoria de las audiencias los pequeños deslices a los que se han visto sometidos en la serie. El primero de ellos fue la sustitución de Olivia Benson por la detective Danielle Beck en la temporada 7 tal como hemos comentado anteriormente; una sustitución justificada argumentalmente por la necesidad de «estar separados un tiempo por demasiada sinergia» aunque en realidad se debió al embarazo de Mariska Hargitay en 2006, año que en el que Stabler tuvo también como compañero en un solo episodio a Lucius Blaine (Anthony Anderson, actor recurrente de Law & Order). Un cambio de compañeros que sirvió a Stabler para enfrentarse a detectives aún más violentos que él (y, por tanto, intercambiando su estatus por el de Olivia como pacificadora) por una parte y también, en el caso de Danielle, de casi resolver una tensión sexual latente que salvó una llamada telefónica con una nueva pista del caso de la semana, cosa que nos alegró muchísimo a los fans de la pareja de la serie que no queríamos que eso sucediera para nada, porque Olivia -aunque solo sea una amiga del alma-  no se lo merecía. El segundo ha sido un divorcio drástico de la pareja en 2011  en que Christopher Meloni en una mezcla de agotamiento y reivindicación salarial abandonó la serie para ser sustituido por el detective Nick Amaro (Danny Pino) en la temporada 13.

Desde entonces la serie ya no ha sido lo mismo, Olivia ha ascendido en la unidad de víctimas especiales y ha sustituido a Cragen al mando, con lo cual ya no es aquella agente que pateaba las calles con su inseparable Stabler. Una pareja que siempre estará entre las más grandes de la ficción criminal televisiva.

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