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5 razones para reconsiderar ver «Glee»

Hace poco más de un año que el glee clubNew Directions” del colegio ficticio William McKinnley High School cerró sus puertas. El 20 de marzo de 2015 se emitía el último episodio de una de las que fue considerada como serie revelación en 2009, Glee, el primer dramedy musical llevado a la pequeña pantalla y centrado – en resumidas cuentas – en la vida de los miembros de un modesto coro de un instituto de Lima, Ohio. Teniendo como precedente la producciones musicales de Disney más enfocadas para un público (pre) adolescente en el momento de su estreno, Glee es (desgraciadamente) una serie que no goza del agrado de la amplia mayoría de los espectadores, precisamente por la errónea comparación con productos como la trilogía de High School Musical. Incluso yo misma era reacia a darle una oportunidad debido a esas comparaciones. Después de verla, os puedo asegurar que Glee de High School Musical tiene bien poco… Aquí los porqués:

1. La factoría Ryan Murphy. Sí, aunque parezca mentira, detrás de la creación de la serie está la misma mente que nos trajo Nip-Tuck (2003 – 2010) y la antología de American Horror Story (2011 – actualidad). Co-escrita junto a su tándem de colaboradores habitual, Brad Falchuck e Ian Brennan, el nombre de Ryan Murphy siempre es sinónimo de un producto diferente y arriesgado. Con la idea inicial de ser una producción cinematográfica, Murphy se dirige hacia Glee como un “musical postmoderno” donde la pasión y el respeto por la música como elemento de unión se respira en cada escena. De hecho, desde la emisión de la serie, ha aumentado en los institutos de EE.UU. el número de solicitudes para entrar en los glee clubs escolares. La precisa e inteligente combinación entre crítica social, reivindicación cultural y el humor más gamberro rematado con un estupendo (e inmenso) reparto coral, serán los puntos fuertes de la serie.

2. La diversidad y los personajes. La serie girará entorno a los miembros de New Directions – como también a su entorno más cercano (profesores y familiares incluídos) – y sus conflictos/experiencias personales – y a partir de la T4, profesionales – mientras el glee club intentará mejorar para ganar las competiciones nacionales entre coros que se celebran en todo el país. Partiendo de esta premisa, Glee nos ofrecerá un amplísimo abanico de personajes muy bien definidos, con evoluciones muy orgánicas, diferentes entre sí y todos marginales – en sus respectivas condiciones – que encontrarán la música como punto de unión. Comenzando por los miembros originales del glee club: Rachel (Lea Michele), la egocéntrica y neurótica “estrella” del grupo que hará lo que sea para alcanzar la fama; Finn (Cory Monteith), el quarterback bonachón al que le apasionará la música en secreto; Kurt (Chris Colfer), el homosexual que tendrá que sufrir bullying constante en el instituto; Mercedes (Amber Riley), la afroamericana orgullosa de sus curvas que le plantará cara a Rachel en más de una ocasión; Artie (Kevin McHale), el empollón en silla de ruedas que no tendrá ningún complejo de su discapacidad; y Tina (Jena Ushkowitz), la gótica asiática que no es tan dura como aparenta. Y a los que se les unirán Quinn (Dianna Agron), la jefa de las animadoras que se quedará embarazada; Santana (Naya Rivera), otra animadora con una lengua viperina; Brittany (Heather Morris), la tercera animadora del grupo con muy pocas luces; Puck (Mark Salling), el tipo duro con un corazón sensible; Mike (Harry Shum), el deportista que quiere ser bailarín a toda costa; Sam (Chord Overstreet), el guaperas con problemas familiares y económicos; y Blaine (Darren Criss), el gay alfa que encandilará a todos con su atractivo y su voz; y, más adelante, Marley (Melissa Benoist), la chica mona con trastornos alimenticios; Jake (Jacod Artist), el hermano rebelde de Puck; Kitty (Becca Tobin), la mezcla perversa de Quinn y Santana; Ryder (Blake Jenner), el chico nuevo con problemas de dislexia; y Unique (Alex Newell), el chico transexual con problemas de identidad. Además de contar con los profesores del instituto como Will Schuester (Matthew Morrison), profesor de español y director de New Directions con una carrera artística frustrada; Emma Pillsbury (Jayma Mays), la orientadora del instituto con transtornos obsesivo-complusivos; y Sue Sylvester (Jane Lynch), entrenadora del equipo de animadoras que dedicará su vida a destruir al glee club.

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Los miembros originales del glee club en la T1

3. El valor de la música. Por supuesto, es prácticamente imposible recomendar Glee sin hablar de la música. Con 728 números musicales repartidos entre 121 episodios, encontramos versiones de cientos de canciones perfectamente seleccionadas – incluso, mejoradas en algún que otro caso – y utilizadas como el elemento dramático perfecto en cada momento. Desde las canciones más conocidas y actuales, pasando por las conocidas y no tan actuales, hasta las completamente desconocidas en cualquier época. Además, la serie cuenta con episodios monográficos íntegramente dedicados a un solo artísta: Madonna (The Power of Madonna, 1×15), Britney Spears (Britney/Brittany y Britney 2.0, 2×02 y 4×02), Michael Jackson (Michael, 3×11), Fleetwood Mac (Rumours, 2×19), The Beatles (Love, Love, Love y Tina in the Sky with Diamonds, 5×01 y 5×02), Billie Joel (Movin’ Out, 5×06), Katy Perry y Lady Gaga (A Katy or a Gaga, 5×04) y Whitney Houston (Dance with Somebody, 3×17); así como homenajes a grandes musicales como Grease (Glease, 4×06), The Rocky Horror Picture Show (The Rocky Horror Glee Show, 2×05) o West Side Story (The First Time, 3×05).

4. Episodios antológicos. A pesar del clarísimo bajón de audiencias de la serie a partir de su quinta temporada debido al abandono de una gran parte del reparto original – que iban y venían como invitados especiales – y a la repetición de algún que otro esquema argumental un poco reiterativo, Glee consiguió mantenerse a flote hasta completar el contrato firmado con Fox para seis entregas. Siendo una serie un tanto desigual a partir de la mitad de la T4, la serie cuenta con episodios realmente ingeniosos y con guiones igual de hilarantes como reflexivos que destacan sobre el resto como: Pilot (1×01), episodio piloto de la serie en el que los miembros del glee club se reúnen por primera vez (como parentésis personal, añadir que no hay mejor presentación de un personaje como el de Rachel Berry…); Vitamine D (1×06), en el que la presión por ganar una competición interna de chicos vs chicas en el glee club termina con todo el coro espitado por anfetaminas; Grilled Cheesus (2×03), donde a raíz de la “aparición” de la cara de Jesucristo en la tostada de Finn algunos de los miembros del coro se replantean su condición religiosa; Blame it on the Alcohol (2×14) y Sexy (2×15), dos episodios donde los integrantes del glee club descubrirán las desgracias de los efectos del alcohol y experimentarán con su sexualidad (respectivamente); Props (3×20), donde el golpe de la cabeza de Tina hará que “alucine” ser Rachel Berry por un día y donde el resto de compañeros se intercambiarán las personalidades; Naked (4×12), en el que Rachel tendrá que decidir si saldrá desnuda en una papel que le han ofrecido mientras los chicos del glee club organizan una recolecta  con un calendario en el que aparecen sin camiseta; y, personalmente, mi favorito de toda la serie, Diva (4×13), donde se recupera una de las temáticas por excelencia de Glee: la batalla por quién es la mejor cantante y más fabulosa de todas.

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El reparto crece (y bastante…) a partir de la T4

5. El fenómeno gleek y los cameos especiales. El éxito de la serie no solo supuso el lanzamiento de las carreras artisticas de algunos de sus jóvenes actores – sobretodo el de Lea Michele (Scream Queens), Dianna Agron (Malavita, Zipper, Tumbledown), Darren Criss (Hedwig and the Angry Inch y How to Succeed in Bussines Without Really Trying, ambas en Broadway) y Melissa Benoist (Supergirl) – sino que llegó a convertirse en un auténtico fenómeno de masas (entre todos los públicos) con nombre propio: los gleeks. La venta de millones de discos de las canciones reinterpretadas en la serie a nivel internacional llevó a los componentes de “New Directions” y a los “Warbles” a realizar conciertos por todo EE.UU y parte de Europa durante los dos primeros años de emisión donde se interpretaban las canciones favoritas entre los fans, incluso reintepretando algunas escenas. Además, no hay mayor signo del éxito de un proyecto cuando todo el mundo quiere participar. Jeff Goldblum, Eve, Gwyneth Paltrow, Neil Patrick Harris, Idina Menzel, Kristin Chenoweth, Patti LuPone, Olivia Newton-John, Lindsay Lohan, Paris Hilton, Gloria Estefan, Ricky Martin, Britney Spears, John Stamos, Helen Mirren, Demi Lovato, Carol Burnett, Josh Groban, Skylar Astin, Shirley MacLaine, Adam Lambert, Kate Hudson, Whoopi Goldberg, Sarah Jessica Parker, Matt Bomer, Katey Seagal… Todos figuras reconocidas en el mundo de la intepretación y de la música que han colaborado aportando su granito de arena a la serie, ya sea demostrando su talento musical, interpretando a un personaje secundario o haciendo un cameo de sí mismo sin más.

 ¡Ah! Y una consideración muy importante: hay que verla en versión original.

Hoy se inicia en RIRCA como colaboradora Aida Lázaro España, graduada en Cine por la
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De la Torre, Toni (coord.). La medicina en las series de televisión. Barcelona: Cuadernos de
 

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