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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Análisis «Vis a Vis» (2T), un éxito que atraviesa fronteras

No. No tendremos (por ahora) tercera temporada de Vis a Vis pero desde Grupo RIRCA aplaudimos esta serie que da cuenta de que la ficción televisiva nacional es potente, atrevida, de calidad y, en este caso, un éxito que traspasa fronteras (avisamos de algunos sutiles spoilers a continuación). Desde su primera temporada y, más recientemente, desde que Inglaterra, por ejemplo, se empezara a interesar en emitir en abierto la serie española, Vis a Vis (en Channel 4, el cual destaca por hacer una exquisita selección de producciones de habla no inglesa para el mercado británico y también disponible en Netflix) no ha dejado de cosechar éxitos pero revisemos grosso modo aquello que destacamos de esta emocionante segunda temporada.

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Si el año pasado presentábamos tímidamente la nueva apuesta de Atresmedia, es decir, la primera temporada de Vis a Vis con la protagonista femenina principal a una treintañera Macarena Ferreiro (Maca, interpretada por Maggie Civantos) que entraba en Cárcel de Sur bajo un halo de inocencia, de un corderito ante el acecho de unas peligrosas lobas (con las que ahora, también, tenemos centinelas), la historia ha cambiado sustancialmente. Esta primera visión sería solamente una falsa representación que iría cayendo por su propio peso y desmintiéndose con el progreso argumental: Maca se iría corrompiendo, aprendiendo de las leyes y normas veladas entre rejas, que en esta segunda temporada hemos visto in crescendo.

Se convertirá en una superviviente nata, una persona que es capaz de jugar con las cartas que le han tocado vivir desde que entró en la cárcel, perfilando su carácter luchador con alianzas (pre)meditadas con sus compañeras y el resto de reclusas y también haciendo uso de sus contactos con los funcionarios donde la sed de venganza, la astucia y la estrategia con doble intencionalidad estarán presentes. Una mezcla explosiva de acciones viscerales y acciones calculadas (y ciertamente retorcidas) propias del retrato de un personaje sin escrúpulos y cuya racionalización (exacerbada) por el afán de supervivencia han repercutido en la carencia, en ocasiones, de su matiz más humano, llegando a la negación del propio sentimiento hacia sus seres más queridos.

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Podemos apreciar, también, la convergencia entre la cárcel y la realidad exterior se irán incrementando. Basta recordar cómo empieza el primer episodio de la segunda temporada: alcanzando una (¿forzosa? para Maca y ansiada para  Zulema et al)  libertad – en un plan de fuga que acabaría mal y que, en efecto, sabíamos que era una ilusión transitoria en las playas de Marruecos, saboreando la vida aunque por poco tiempo hasta que Castillo las encontrara y volvieran a ingresar en Cruz del Sur. Estos lazos entre la prisión y la vida fuera de rejas han ido dejando abiertas subtramas en la que se destaca, desde luego y por ejemplo, el familiar modus operandi de tomarse la justicia por su mano de los Ferreiro (Encarna, Leopoldo y Román) iniciada con la muerte del “Egipcio” (y protagonizando cómo lo descuartizan) y ayudados de Fabio, su topo en la cárcel.

violacion

¿En qué enfatizamos? La representación en pantalla de diversidad(es) de modelo de mujer con retratos morales de una gran riqueza espectral; la visibilización de identidad(es) sexualidad(es) no normativas (que también veríamos en The Orange is the New Black) además de repugnante violación de Rizos por el abuso de autoridad de Valbuena (señalado por la web oficial de Antena 3 como el momento más tenso); las muy diversas muestras de violencia física y psicológica, llegando incluso al asesinato y la muerte (pensemos en la muerte del “Egipcio” o  del “Sirio”) y los desnudos frontales, entre otros supone un atrevimiento que debemos aplaudir. Especialmente, no debemos olvidar que esta producción televisiva se enmarca en un panorama televisivo nacional cuya audiencia es posible que no esté tan expuesta, teniendo en cuenta su bagaje en las coordinadas espacio-temporales señaladas, a este atrevimiento que rompe moldes,  más allá del encorsetamiento temático criticado por algunos sectores de la audiencia.

Indudablemente, cabe destacar desde el principio de la primera temporada la apuesta por estrategias transmedia utilizadas por Atresmedia (y comentábamos en un anterior post con el hashtag #QuieroMásVisaVis) que, en su último episodio de la temporada  llegó a ser trendic topic mundial. Los fans de Vis a Vis han sido cautivados dando como resultado una expectación que en el último capítulo y bajo el hashtag #VisAVisFinal fue el episodio con más tweets de las dos temporadas, con 79.834 tweets escritos por 18.539 autores únicos. Un trendic topic en primera posición tanto en España como en el resto del mundo con un share del 61.7% al final del episodio que dan cuenta del nivel de implicación de una audiencia entregada y de un producto de calidad.

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En definitiva, consideramos que Vis a Vis es un ejemplo de una pieza audiovisual clave que pone de relieve la calidad de la ficción española y una gran carta de presentación (consideramos que, también, con el Ministerio del Tiempo). Aúna atrevidamente lucha, libertad, sufrimiento, violencia, amor, obsesión, sexualidad, crímenes, enfermedades, injusticias y bodas, y, en definitiva, una escala de grises entre la vida y la muerte. No obstante, atendiendo a la brevedad o no continuación en sucesivas temporadas de las dos series, habría que plantearse, ¿qué tipo de ficción televisiva nacional deseamos actualmente y cómo podemos negociar para conseguirla? Recordando las palabras de Zulema en su particular cuestionamiento existencial y aplicándolo in extenso y como broche final de nuestro breve análisis de la segunda temporada de Vis a Vis «Sólo muere quien es olvidado y a mí me van a recordar». Desearíamos larga vida a este tipo de producciones televisivas pero por el momento debemos nutrirnos con los grandes momentos que nos han dejado vivir y dar las gracias.

La Casa de papel (2017) podría ser considerada como la sucesora de Vis a Vis
Ella no estaba dispuesta a aceptar un papel cualquiera. Por ello, perseveró hasta que llegó
23 años son los que tiene Berta Vázquez y que le han servido para catapultarse
 

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