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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

El sueño de dos titanes: «Anima» (Paul Thomas Anderson, 2019)

Paul Thomas Anderson, creador de obras maestras del séptimo arte como Magnolia (1999), There Will Be Blood (2008) o Phantom Thread (2017), es para muchos uno de los mejores directores del siglo XXI.

Thom Yorke, compositor y fundador de la legendaria banda Radiohead y de la reciente Atoms For Peace, compositor de bandas sonoras como la de Suspiria (Luca Guadagnino, 2018), es definido por muchos como uno de los mejores músicos de todos los tiempos.

Dos titanes en sus respectivos campos que vuelven a trabajar codo con codo en la creación de Anima, el nuevo cortometraje en honor al nuevo álbum homónimo del compositor inglés.

Ya hace muchos años que la relación entre Paul Thomas Anderson y Thom Yorke nos ha ido dando obras con las que deleitarnos. Anderson ya trabajó anteriormente con Yorke en la creación de tres videoclips para promocionar el álbum A Moon Shapped Pool (2016) de Radiohead. Dos de ellos, para las canciones The Numbers y Present Tense, consistían en unas grabaciones de la banda interpretando las respectivas piezas; el tercero, para la canción Daydreaming, nos mostraba un videoclip muy bien ejecutado, donde Thom Yorke deambulaba por sus sueños, entrando por casas y saliendo en montañas nevadas, por donde salía hacia almacenes, para entrar en hospitales y colegios. Si este videoclip ya era una gran obra, con Anima, ambos artistas se superan, trayéndonos un cortometraje único e hipnótico que toma lugar en los sueños, donde, según Yorke, nos inspiramos y desarrollamos nuestras ideas que nos pueden llevan a crear grandes cosas.

El protagonista de Anima rompe la homogeneidad de sus sociedad.

La obra comienza con un grupo de personas dentro de un metro, todas vistiendo un insulso y tenue mono de trabajo gris azulado( imagen que recuerda a la sociedad distópica descrita en 1984 (George Orwell, 1949) donde cientos de trabajadores se dirigían día tras día a sus odiados trabajos), de fondo se oye el tema Not The News, con el que las personas del metro realizan una extraña coreografía moviendo sus cabezas, con los ojos cerrados, sumiéndose en el mundo de los sueños. El protagonista (interpretado por el mismo Thom Yorke) se fija en una chica del metro (interpretada por Dajana Roncione, la actual pareja de Yorke). Al finalizar el trayecto en metro, Yorke pierde de de vista a la chica entre la gran marabunta de gente. El protagonista, quien acaba de conocer a la mujer de sus sueños (literalmente), decide buscarla y emprende un viaje por su subconsciente, cruzándose con diversos objetos extraños como cuadros y fotografías de hombres, ángeles, niños, etc. con un único ojo en sus frentes (que podrían referenciar a entidades omnipresentes de nuestra sociedad que pueden ver todo lo que hacemos, incluso, en el caso de Anima, ver lo que soñamos) o carteles que preguntan “What happens to your dreams?” (“¿Qué le sucede a tus sueños?”).

El viaje del protagonista le lleva a correr por un mundo creado por muros pálidos gigantescos que recuerdan a los que se retrataban en The Wall (Alan Parker, 1982), el filme basado en el álbum homónimo de la banda británica Pink Floyd, que le impiden ver lo que hay al otro lado y le obligan a cruzar un laberinto donde se topará con múltiples personas que realizan sin descanso una coreografía llena de contorsiones y demás movimientos estrambóticos que llevan a cabo sin un mínimo de expresión facial, como si fuesen robots obligados a realizar estas coreografías, de las que el protagonista no quiere tomar parte, pero en ocasiones se deja llevar por ellas e incluso es obligado a hacerlas. Este hecho quizás viene a ser una crítica hacia una sociedad donde todo parece estar programado para hacer acciones automáticas, trabajos que no deseamos, a los que somos forzados a realizar a pesar de no querer hacerlos y que nos distraen de nuestros verdaderos objetivos y aspiraciones en la vida.

A pesar de todas las trabas con las que se encuentra nuestro protagonista, llega a una tercera fase de su sueño. Despierta de aquel mundo formado por gigantescos muros y aparece en las calles de una ciudad, donde se encuentra con la mujer deseada, con quien atraviesa las calles de la ciudad, bailando al son del tema Dawn Chorus (en inglés, es como se llama a los cánticos de los pájaros al comienzo de un nuevo día), hasta llegar de nuevo a un tren, donde todo el amor que se habían manifestado anteriormente llega a su ocaso, donde el protagonista se despide de su deseoso sueño que quizás nunca volverá a tener, despertando con los cantos de los pájaros al amanecer.

Los amantes se encuentran, solo ellos importan, hasta que el sueño termine.

Anima es un bello y emotivo cortometraje. El trabajo de Paul Thomas Anderson es admirable, como decide jugar con los colores, con los movimientos de cámaras, con las luces, con ilusiones ópticas; aprovechando la libertad del mundo de los sueños para jugar con el espectador. Las hipnóticas coreografías de Damien Jalet consiguen transmitir esa entrada en el subconsciente, esos pasos y gestos de aguantarse la cabeza o de rodear el cuello con la mano, que dan sensación de agotamiento y asfixia a la que todas las personas están sometidas, esos pasos donde los bailarines “escalan” por una superficie empinada, para caer de forma ordenada y bella (todo lo contrario a cuando ocurre en la realidad), y por supuesto la danza entre Yorke y Roncione que emanan pura pasión y sentimiento.

La música de Thom Yorke, como no, igualmente evocadora y bella, de un estilo electrónico parecido a su trabajo con Atoms for Peace y con su inigualable voz que te atrapa. Igualmente, el músico, destaca por su interpretación con gran influencia de actores de slapstick como Buster Keaton, haciendo gestos muy expresivos y graciosos, pero a la vez, consiguiendo transmitir una gran melancolía.

Todos los departamentos artísticos de la obra destacan por si solos, y es que es inevitable ver su gran calidad, a pesar de no ser una superproducción. Trabajos como estos son el vivo ejemplo de como cuando todas las disciplinas artísticas se juntan para crear algo pequeño (de no mas de 15 minutos) pero con un mensaje y una gran pasión, se puede convertir en algo brillante.

 

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