«Atomic Blonde», espionaje en la frontera del Telón de Acero

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En mayo de 2015 se estrenaba a nivel mundial Mad Max: Fury Road. Pronto, esta se convertiría para muchos en una de las mejores películas de acción de los últimos años – con nominación al Oscar a la Mejor Película incluída – y en la que el personaje interpretado por Charlize Theron se llevaría todas las atenciones, incluso más que su partenaire masculino que da nombre a la cinta.  Por supuesto, la mención de Fury Road no es del todo gratuita. La simpatía y el éxito de Emperor Furiosa ante el público suscitó que el proyecto del que vamos a hablar en estas próximas líneas se llevara a cabo. Así, bajo la mano de la actriz sudafricana Charlize Theron como productora ejecutiva y Focus Features nació Atomic Blonde (o Atómica en su traducción en España)

Basada en la novela gráfica creada por Antony Johnston y Sam Hart de 2012, The Coldest City, la trama nos sitúa en noviembre de 1989 en las oficinas del MI6 en Londres. Pronto conoceremos a la agente Lorraine Broughton (Charlize Theron) que tendrá que dar explicaciones frente a sus superiores y al agente de la CIA Emmett Kurzfeld (John Goddman) sobre una misión fracasada que tuvo lugar semanas antes. Así, el interrogatorio de la agente Broughton nos trasladará al Berlín Oeste 10 días antes de la caída del Muro y del inicio del fin de la Guerra Fría. Con la ayuda de su contacto en la cuidad, David Percival (James McAvoy), la misión de Lorraine no será otra que interceptar al espía ruso que asesinó a su antiguo compañero en el MI6 y que tendrá en su posesión una lista de informantes infiltrados que deberá recuperar. Entre ellos, destacará el de un doble agente con el nombre en clave “Satchel” a quien Lorraine deberá desenmarcarar y eliminar.

La estética colorida y retro de Atomic Blonde

La agente Broughton se prepara para entrar en acción

Con un guión que se moverá entre el pasado y el presente, la evolución de la trama demandará la total concentración y complicidad del espectador para completar el puzzle. Una mezcla entre sospechas y revelaciones recurrentes dentro del thriller más convencional y escenas de acción perfectamente integradas y calibradas dentro del conjunto. Si bien es verdad que en su componente narrativo Atomic Blonde se moverá más o menos dentro de los parámetros prototípicos de los argumentos de espías – incluso siendo un poco difícil sumergirse en la historia desde un principio; la cinta brillará con su propuesta visual.

Siendo este el debut en solitario de David Leitch como director tras ser el doble de escenas de acción de Brad Pitt y coordinador de stunts desde 1995 y tras dirigir la junto a Chad Stahelki el film John Wick (2014), Atomic Blonde es la muestra de un ejercicio de estilo muy bien resuelto. Siendo una amalgama visual entre la trilogía de Jason Bourne de Paul Greengrass, el concepto de heroína de armas tomar de La Femme Nikita de Luc Besson y el toque retro a golpe de luz de neón que tan bien sirve para reflejar la época de Drive de Nicolas Winding Refn, la combinación de una gamma más gélida y realista de los exteriores tendrá como contrapunto perfecto el colorido de los interiores en un momento de esteticismo puro y duro. Este último muy alejados de la estética de los cómics originales. Además, el uso de la banda sonora con éxitos de los 80′ será esencial para rematar el tono desenfrenado que adoptará la cinta. La apuesta por la combinación de un ritmo acelerado para las escenas de acción y una cadencia más pausada e intimista para mostrar el mundo interior de la protagonista funciona de maravilla. En este sentido, la cámara se va a poner al servicio de Lorraine y de la interpretación de Charlize Theron – que se encuentra en estado de gracia – en todo momento.

Una de las imágenes del espectacular plano secuencia por los edificios de Berlín

Una de las imágenes del espectacular plano secuencia por los edificios de Berlín

Por supuesto, la experiencia de Leitch y del equipo de su compañía de especialistas, 87eleven Action Design, han tenido que ver mucho en el desarrollo del proyecto y en el resultado final del film. Desde el primer minuto la propuesta de Atomic Blonde se advierte que girará entorno a las secuencias de acción y que serán su punto fuerte; casi relevando a segundo plano los elementos de guión que puedan resultar más o menos evidentes. O, al menos, esa es la impresión que, personalmente, me llevé al abandonar la sala. Escenas de acción milimétricamente coreografiadas y realmente espectaculares entre las que destaca una pelea en una edificio abandonado filmada en un plano secuencia de siete minutos y perfectamente enganchada a una persecución en coche por las calles de Berlín. Unos diez minutos de metraje que por los que la cinta será recordada y que, realmente, valen la película entera.

En definitiva, Atomic Blonde es una impecable película de acción con personalidad propia que no defraudará al espectador y que será, sin duda, una de las mejores del género de este verano junto a Baby Driver. Impacientes estamos para disfrutar de los nuevos proyectos de los chicos de 87eleven Action Design. El próximo proyecto de Leitch que (casi) tenemos a la vuelta de la esquina es la segunda entrega de Deadpool prevista para 2018. Seguro que no decepciona.

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