RIRCA

Representación Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Detrás de la noticia y frente a la verdad: «Spotlight»

«Tenemos dos historias: una sobre el clero degenerado y otra sobre un puñado de abogados que conviertieron el maltrato infantil en una pequeña industria ¿Cuál quiere que publiquemos? Porque sacaremos una de las dos» Así de contundente se explica Walter “Roby” Robbinson, el personaje encarnado por Michael Keaton, en una de las frases más lapidarias del nuevo film de Tom McCarthy, Spotlight. Clasificada por muchos expertos como uno de los films del año y situada como favorita para llevarse el Oscar a la Mejor Película, Spotlight está inspirada en el artículo ganador de un Premio Pulitzer realizado por el grupo de investigación con el mismo nombre, «Spotlight», de The Boston Globe realizada en 2001 sobre cómo la Iglesia Católica había encubierto durante décadas cientos de casos de abusos sexuales a menores en la comunidad eclesiástica de la ciudad de Boston.

Poco puedo decir sin desvelar la trama sobre Spotlight, solo comentar que, sin duda, el film se añade a la colección de grandes película que reflexionan – aunque solo sea en parte en algún caso – sobre periodismo como The Front Page (Billy Wilder, 1974), Deadline-USA (Richard Brooks, 1952) State of Play (Kevin MacDonald, 2009), Zodiac (David Ficher, 2007), Kill the Messenger (Michael Cuesta, 2014), Almost Famous (Cameron Crowe, 2000), Good Night & Good Luck (George Clooney, 2005), y All the President’s Men (Alan J. Pakula, 1976) que este año celebra su 40 aniversario.

Con una temática controvertida y desgarradora, el guión de Spotlight, escrito por el propio director Tom McCarthy juntamente con Josh Singer – quien ya había tanteado el terreno del drama político y de los medios de comunicación en sus guiones para la serie de la HBO The West Wing y para la película The Fifth State (2013) sobre el caso polémico de WikiLeaks y Julian Assange – seguirá la investigación realizada por este grupo «Spotlight» de la única manera que en un film con esta materia prima se puede contar: yendo al grano. La cinta no se andará con rodeos. Narrada siguiendo una fórmula de docudrama, aunque no en la sentido estricto del término (No me malinterpretéis. No es un docudrama. Para nada) irá desvelando, poco a poco, de manera (casi) plenamente expositiva toda la información sobre el caso de la exhaustiva indagación puerta por puerta, en el que aparecerán tanto víctimas como verdugos, que llevó a cabo este pequeño equipo de periodistas desde el sótano de The Boston Globe y que, os aseguro, no dejará indiferente al espectador. De hecho, éste terminará un poco hecho polvo cuando las luces de la sala se enciendan tras la proyección.

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La historia fue un escándalo para la comunidad de Boston en su publicación en 2002

No nos vamos a engañar, Spotlight posee un guión denso y enrevesado y contiene mucha verborrea compleja y muy específica. Pero, como toda película sobre periodismo que se precie, también cuenta con elementos del thriller puramente detectivesco con una especie de “suspense” (por decirlo de alguna manera) procedimental y, como no podría ser de otra manera, sugiere un debate/denuncia político-social muy potente. Sin embargo, la solidez del guión no va a ser el único elemento que defina a la cinta. La dirección de McCarthy apuntará a la sobriedad y la sutileza de la puesta en escena, donde encontraremos a nuestros protagonistas casi en la mayoría del film dentro de espacios lúgubres y cerrados (casi herméticos), como si el secretismo de la verdad engullera a los personajes; y se apostará por un montaje sugestivo, prueba de que un buen montaje no está en la espectacularidad sino en la eficacia de la narración.

Por supuesto, aunque Spotlight sea en gran medida una historia basada en un hecho real y que la estructura de la trama funcione en torno a la mera explicación de los acontecimientos, no hay que olvidar que se trata de una ficción y que, por tanto, hay un elemento dramático importante que se equilibra perfectamente con la narración expositiva. Entonces, más allá de la habilidad de McCarthy y Singer por escribir un guión contundente y lleno de debate, se añadirá de manera orgánica y sin artificio alguno la percepción personal de cada uno de los miembros de «Spotlight» frente a la investigación y cómo esta influirá en su vida privada. La construcción de los personajes será otro de los elementos destacables del film. En Spotlight no hay protagonistas. Es una historia coral donde se combinará la trama con la evolución muy sutil de los personajes.

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Keaton, Scheriber, Ruffalo, McAdams, Slattery y D’Arcy. El equipo de ficción de «Spotlight» al completo

Con uno de los repartos más sólidos que hemos podido encontrar este año en cartelera, éste se convertirá en uno de los elementos más destacados del film. Entre grandes nombres como Liev Schreiber como Martin Baron (nuevo director del periódico), John Slattery como Ben Bradlee (asistente de edición de Baron), Stanley Tucci como Mitchell Garabedia (abogado defensor de las víctimas), Billy Crudup como Eric MacLeish (supuesto abogado defensor) y Brian D’Arcy como Matt Carroll (reportero de Spotlight); destacan las interpretaciones de Michael Keaton encarnando a Walter Robbison, el implacable editor y jefe del equipo «Spotlight»; pero, sobretodo, Rachel McAdams y Mark Ruffalo – ambos nominados al Oscar en las categorías de Mejor Actor/Actriz Secundario/acomo Sacha Pfeiffer y Michael Rezenders, perseverantes y tenaces reporteros de «Spotlight».

Spotlight es una película importante y necesaria para los tiempos que corren. Spotlight es una película que incita a la reflexión. No solo por tratar una temática controvertida al igual que real que desgraciadamente azota a nuestra sociedad como es la pederastía dentro del clero y ser una denuncia más que directa a la corrupción del sistema, sino porque apela a la transcendencia del periodismo de investigación y nos recuerda la importancia del rigor periodístico y, sobretodo, la responsabilidad de la prensa en realizar las preguntas correctas en el momento adecuado.

Debo reconocer que poco sabía del encuentro entre Serguei Eisenstein y Walt Disney en 1930.
De la Torre, Toni (coord.). La medicina en las series de televisión. Barcelona: Cuadernos de
Tony Magistrale recoge en su volumen Abject terrors (2007) y desde una perspectiva histórica, sociocultural
 

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