RIRCA

Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Diseccionando el cerebro ¿femenino? Análisis de «The female brain» (Whitney Cummings, 2017)

Asistimos a una radiografía supuestamente del cerebro femenino en el cual se plantean distintas situaciones de relaciones interpersonales y sentimentales, es decir, el planteamiento de mujeres con profesiones distintas y entornos o espectros sociales que divergen entre sí, pero se encuentran una serie de patrones de conducta que son comunes en todas ellas. Estos elementos comunes pivotan, especialmente, en sus reacciones con una supuesta mayor predisposición a la sentimentalidad en relación con los hombres. Dirigida por la comediante, actriz y directora de Whitney (2018) o Dos chicas sin blanca (2011) Whitney Cummings, The female brain supone una adaptación del libro homónimo del 2006 escrito por Julia Brizedine, neuropsiquiatra e investigadora médica cuya línea de investigación principal se centra en las grandes diferencias entre la mente femenina y la masculina.

La comedia recoge, a nuestro parecer, de forma muy acertada, los distintos hallazgos científicos que muestran las divergencias entre la estructura del cerebro femenino y la forma de pensar de las mujeres con respecto a los hombres, adaptándose a situaciones cotidianas y basándose principalmente en su forma de comunicarse, de interactuar con los hombres tanto en relaciones interpersonales de amistad como de pareja, además de gustos. Los distintos hallazgos se materializan en convenciones socialmente asumidas sobre el comportamiento de las mujeres las cuales se insertan dentro de un contexto patriarcal en el que todavía parecen tener que soportar y lidiar con frases del estilo “Está loca”. No obstante, también recogen preguntas subyacentes que pueden residir a nivel sociológico (a sabiendas que estamos hablando de generalidades), tales como podrían ser ¿Por qué las mujeres parecen recordar mucho más los detalles en una pelea de pareja?, ¿Por qué las mujeres parecen ser más “comunicativas” que los hombres? O ¿Por qué las mujeres tienden a profundizar más en sus amistades con otras mujeres que los hombres?

El planteamiento de la película se basa, pues, en el análisis de tres casos de estudio: tres parejas distintas formadas por un elenco actoral bien conocido: Toby Kebbell (Cuatro fantásticos); Sofía Vergara (Modern Family); Beanie Feldstein (Malditos Vecinos 2); James Marsden (X-Men) y Lucy Punch (Into the Woods). Los cambios de humor y los cambios hormonales en las mujeres constituyen, sin duda, una de las bases tanto del libro como de esta adaptación cinematográfica puesto que se sustenta en la teoría de Brizedine (la cual tiene críticas positivas y negativas a nivel científico y académico). Partiendo de sus propias experiencias personales y de las de otras mujeres de su entorno, refuta algunos preceptos, ofrece expansiones explicativas de convenciones sociales o con situaciones reconocibles para las lectoras/espectadoras.

Así pues, Julia, Zoe, Lisa y Lexi tienen relaciones muy diferentes con los hombres. En el caso de Lisa está casada desde hace años; Zoe y Lexi tienen novio y Julia acaba de conocer a alguien especial para ella. El matrimonio ha dejado morir lentamente su pareja puesto que ha dejado de nutrir su intimidad en pro de centrarse únicamente en educar a su hijo y pese a que intentar consumir drogas juntos con la esperanza de generar risas y una atmósfera propicia o que favorezca un mayor acercamiento sensual y sexual de la pareja, acaban por plasmar una escena en la que ellos mismos se ríen de su ridículo puesto que el intento no da resultados positivos en la pareja. Lucy y James son novios de hace años, pero ella parece tener la costumbre de criticar constantemente aquellos rasgos que le parecen negativos de su pareja que son principalmente estéticos. Lucy parece tener ciertamente una obsesión por su imagen (a nuestro parecer, autoimpuesta siguiendo el modo de ser de su propia madre), intentando mantener una imagen perfecta y reprochando el modo de vestir o de cuidarse de James hasta un extremo insostenible, afectando incluso a su vida de pareja.

Resulta revelador poder apreciar que, independientemente de la fase de relación (inicio de una relación, una relación más consolidada, de un grado de compromiso más alto, etc.) las reacciones de ellas con los hombres siguen patrones comunes: ser capaces de recordar detalles que pasan totalmente desapercibidos para ellos, sentir admiración, adoración o empatía por imágenes supuestamente tiernas como gatitos pequeños o bebés, mantener arraigadas amistades entre mujeres. Es por ello que la investigadora que lleva a cabo el experimento a nivel real y a nivel ficcional, rechaza adentrarse en una relación de pareja pues tiene la certeza de que sus diferencias son tales que parecen irreconciliables. Cabe tener en cuenta que ésta salió de una dolorosa experiencia previa que repercuten en su nivel de reticencia a la hora de tener cualquier tipo de relación de pareja y a interesarse, por voluntad propia, en relaciones sexuales esporádicas, intentando evitar cualquier tipo de vínculo emocional con el fin de no sufrir rechazos, desengaños o decepciones amorosas. A pesar de eso, la investigadora Julia acaba por empezar una relación con uno de sus sujetos de análisis, saltándose todas las expectativas previstas para la misma y confirmando, al fin y al cabo, el cierto grado de arbitrariedad de esa fórmula llamada amor la cual parece no responder a posible lógica más allá de la confluencia de segregación de sustancias químicas que subyacen en el proceso.

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