RIRCA

Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Juliana Crain, la última esperanza para la supervivencia de un mundo libre

En noviembre de 2015 la plataforma streaming Amazon Prime lanzaba The Man in the High Castle. Como explicaba de maravilla Patricia Trapero en posts anteriores, la serie girará en torno al planteamiento de un argumento ucrónico donde las fuerzas fascistas se alzarán con la victoria en la Segunda Guerra Mundial y ejercerán el control sobre todo el globo. En definitiva, un mundo dividido entre el dominio nazi y el poder japonés. Entre sus protagonistas se encontrará Juliana Crain – interpretada por Alexa Davalos – una joven residente en territorio nipón, concretamente en San Francisco, que se verá relacionada sin quererlo en una serie de acontecimientos que podrán en riesgo su propia vida y también la vida de los que la rodean. Así, encontraremos la configuración de una protagonista femenina que se verá envuelta dentro de su propio “viaje de la heroina” (Maureen Murdock, 1990). Pero, vayamos por partes.

[¡Ojo, el post contiene spoilers!]

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Juliana visualiza una película de “el hombre en el castillo” en el episodio piloto

Completamente integrada en la comunidad oriental “invasora” y siendo defensora de la riqueza de la hibridez cultural que las dos naciones tienen que ofrecer, Juliana se nos introducirá como una mujer respetuosa, amable y precavida con un sentido de la justicia muy elevado. Su decisión altruista de ayudar a completar la misión de su hermanastra Trudy le hará poseedora de una de las películas documentales que podrían terminar con la situación de conflicto político en la que se encuentra el país, así como la sumergirá de lleno en los planes de La Resistencia, un grupo armado que se dedicará a luchar contra la represión del Reich y del Imperio. En este sentido, la evolución de Juliana durante el transcurso de la serie se diseccionará en dos objetivos: el primero, su lucha particular contra el régimen fascista y, el segundo, la búsqueda de su propia identidad. Dos líneas argumentales que irán de la mano en su viaje por desentrañar la verdad sobre el contenido de las cintas (por tanto, la verdad acerca de la historia colectiva) y por encontrar su propósito (es decir, su historia individual).

Entoces, Juliana se va a convertir en el eje principal sobre el que pivotarán todas las líneas narrativas de la serie, así como será el nexo de unión del resto de personajes. La evidente conexión con su novio, Frank (Rupert Evans) se verá truncada con su decisión de acudir a La Zona Neutral para entregar la película de su hermanastra; allí conocerá a Joe Blake (Luke Kleintank), un joven agente nazi que la ayudará en su cometido. Un triángulo amoroso que se irá desintegrando a medida que avance la acción y cuyo desarrollo terminará de separar a los tres personajes, que emprenderán sus propios viajes interiores de manera independiente.

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La conexión entre Juliana y el Ministro Tagomi es inmediata

De esta manera, el vínculo que Juliana mantendrá con los personajes que le rodean – especialmente los masculinos – se irá expandiendo y haciéndose evidente durante la progresión de la serie yendo más allá del objeto de deseo; incluso, rompiendo cualquier tipo de entendimiento lógico. Así, su cometido le llevará a infiltrarse en el edificio ministerial japonés donde entablará una relación muy estrecha con el Ministro de Comercio, Nobusuke Tagomi (Cary-Hiroyuki Tagawa). Una conexión de comprensión y respeto mútuo que pronto descubriremos y que transpasará el mundo terrenal para convertirse en una unión semi-espiritual en correlación con las tradiciones orientales que ambos profesarán. Igualmente, Juliana será diseñada  como la “espía perfecta”. Una mujer con una capacidad casi innata para mimetizarse con cualquier entorno y siendo lo suficientemente resolutiva y astuta para ganarse la confianza de aquellos que lo habitan. De esta forma, será capaz de cruzar al territorio nazi y hacerse pasar por una de ellos acercándose a la familia del Obergruppenführer Smith (Rufus Sewell). Una confianza que obtendrá gracias a sus habilidades empáticas hacia los problemas de los demás más allá de su ideología; otro ejemplo más de su actitud altruista y bondadosa.

En este sentido, Juliana mostrará su lado completamente desinteresado prestando su total comprensión y cariño hacia los conflictos personales de las mujeres del Reich, y en especial a Helen Smith (Chelah Horsdal) y a Lucy Collins (Emily Holmes), cuyas líneas argumentales representarán los esquemas de una sociedad patriarcal conservadora donde las mujeres estarán relegadas a ser esposas y madres al servicio del Führer.

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Juliana pide asilo al Reich nazi

En definitiva, Juliana Crain es un personaje fascinante lleno de contrastes. Por un lado, su generosidad con el prójimo la convierte en un personaje transparente sin ningún tipo de maldad; y por otro lado, su misterioso pasado traumático la identifica como una mujer enigmática. Por un lado, demuestra una voluntad fuerte; y por otro lado, tiene una sensibilidad especial. Por un lado, es atrevida e impulsiva; y por otro lado, se muestra cauta y razonable. Sea como fuere, el personaje está configurado y desarrollado para convertirse en el contenedor de todos los valores positivos perdidos en un mundo sin libertades donde no se vive, se sobrevive. Y, tal vez, Juliana sea la mayor superviviente de todas.

Esta claro que Juliana Crain es la clave para comprender todo lo que ha sucedido y va a suceder en el universo distópico que plantea The Man in the High Castle ¿Podrá revertir el pasado? ¿Acaso revertirá el futuro? ¿O, simplemente, está predestinada a cumplir su función dentro de una sola cadena de acontecimientos? Esperemos que podamos averiguar y/o resolver estas incógnitas en su tercera entrega cuyo estreno será el próximo 5 de Octubre. Una cosa está clara, seguro que Juliana seguirá buscando la verdad, por muy compleja y dura que ésta pueda llegar a ser.

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