RIRCA

Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«Masters of none»: una joya cómica de Aziz Ansari (y Alan Young)

La comedia del actor, director (junto con Alan Yang) y guionista indio Azi Ansari brilla por ella misma, siguiendo la estela de otras como “Louie” o “Curb Your Enthusiasm”, aportándonos una visión entusiasta y con un aire de improvisación muy bien trabajada de las relaciones asimétricas que son comunes en la serialidad contemporánea. Tiene la virtud de tratar desde anécdotas cotidianas la realidad criticable en sus distintas dimensiones como la inmigración, las relaciones de pareja, la diversidad sexual, los prejuicios étnicos y raciales, los roles de hombres y mujeres en el siglo XXI e, incluso, hace una cierta crítica a la ridiculez de la industria televisiva en la segunda temporada (cuando el propio Dev, actor protagonista, director y guionista interpreta el papel de un absurdo presentador de un concurso de cupcakes).

La primera escena de la primera temporada ya nos enmarca en una serie que trata el amor en los tiempos de Tinder: el encuentro sexual entre nuestro protagonista Dev y Rachel (Nöel Wells) en su primera cita que acaba con el condón roto y en la farmacia comprando la píldora de emergencia y una despedida en la que se nos retrata la rapidez acumulativa de personas nuevas o de parejas sexuales nuevas que tiene nuestro protagonista, quien, acabará por aburrir. Dev teme iniciar una relación sentimental con Rachel porque considera que la rutina y la formalidad romperá con el encanto y la imprevisibilidad de las primeras citas con gente nueva. Su constante necesidad de saber la opinión de sus amigos Brian y Denisse para decisiones banales nos ofrecen un toque cómico que, en ocasiones, posicionan a Dev en una segunda adolescencia vivida a los treinta.

Dev y Rachel. Primera cita y primer encuentro sexual

La complejidad temática que podrían presentar los temas que hemos comentado se hace desde la cotidianeidad y la sencillez, restando dramatismo y aportando naturalidad a los temas, tales como las creencias religiosas de una familia musulmana a partir de una acción común, tal como ofrecer beicon al niño y suponer una revelación para éste, el cual debe intentar discernir entre lo que sus padres desean que él haga (no comer cerdo) y lo que él desea (seguir comiendo beicon, saltarse esa prohibición, que para él resulta absurda). En la vida de Dev existen constantemente estas contraposiciones entre una realidad buscada (la incertidumbre del futuro, la concatenación de trabajos diversos que no aportan estabilidad económica o la suma de parejas sexuales y/o sentimentales a través de Tinder) y la realidad conservadora que sus padres planificaban para él (un trabajo seguro y fijo, una pareja estable con hijos y una fidelidad a las creencias y tradiciones religiosas).

Estas contraposiciones beben de una atmósfera cómica de las crisis existenciales (y, en cierto modo, a veces, neuróticas) de Dev como treintañero y el cuestionamiento del statu quo con mucho humor y una pizca de curry y pasta, como el propio Dev comenta acerca de su propia vida. En la segunda temporada podemos ver cómo se acaba enamorando de su amiga italiana que va a casarse pronto y duda en manifestar sus sentimientos por no condicionar su indecisión respecto a la boda. El escenario se trasladará de Nueva York a Módena donde Francesca será su perdición, un amor (casi) imposible que debe superar bastantes barreras (no precisamente geográficas sino personales) para que pueda acabar siendo realidad. Sin duda, Dev acaba entrando en otra fase radicalmente distinta en la que mantenía conversaciones insulsas por Tinder para conseguir un nivel de conexión real y profundo con otra persona. Cambia su perspectiva respecto a las relaciones cuando la soltería deja de ser un juego de múltiples posibilidades sentimentales y sexuales para suponer un peso que va mermando la idea de cada vez más definida de lo que desea que su vida sea.

Dev y su amigo Brian, en su degustación gastronómica

Desde la primera temporada también es capaz de hablarnos de la homosexualidad en la comida de acción de gracias a partir del personaje de su gran amiga Denise. Se hace un recorrido desde su infancia y adolescencia a través del cual se puede ver que Denise muestra su identidad, a escondidas, con miedo de lo que su familia puede pensar y a sabiendas de que ésta no va a ser bien recibida. Las comidas de acción de gracia se convierten en una fecha especial en la que se intenta introducir en el seno familiar un tema todavía tabú que intenta reivindicar su lugar mediante la exposición de las distintas parejas de Denise en el paso de los años.

La serie se aleja de manera afortunada de clichés a los que estamos acostumbrados en series como la mítica Friends, Sex and the City o How I Met Your Mother para hablarnos de una generación indecisa que vive con bastantes factores a favor, a diferencia de la “necesidad” inmigratoria de sus padres (y no con esta afirmación estamos negando la necesidad de la generación actual, sino su proporción) que vemos representada en las dificultades mayores de las minorías étnicas, pero que, de manera simultánea, lucha por encontrar su sitio. Una joya cómica y fresca que permite activar el modo de “buen humor” de la audiencia con marca autoral y original de Netflix que vale la pena disfrutar.

Dev y su compleja relación con Francesca
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