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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Once Upon a Time in Quentin’s Mind (2): «PULP FICTION» (1994)

Hoy toca hablar de Pulp Fiction. ¿Qué se puede decir de esta película que no se haya dicho ya? ¿Qué puedo decir de esta obra que tantos nos la sabemos de memoria después de haberla visto una y otra vez, disfrutándola igual o más que la primera vez que la vimos?

Se dice que para un artista que ha tenido un gran éxito con una obra, el paso más difícil es hacer la siguiente. Imagínenselo. Haces una obra y es aclamada por todo el mundo, crítica, público, académicos… Pero tienes que seguir trabajando. ¿Ahora qué? ¿Cómo vas a superarte? ¿Cómo le darás una vuelta a lo que acabas de hacer? ¿Cómo vas a sorprender de nuevo al público sin caer en un exceso de prepotencia ni aires de grandeza? Con Pulp Fiction, Tarantino, lo consigue, se supera y se consagra como uno de los mejores directores del siglo.

¿Y de qué va Pulp Fiction? Otra difícil pregunta. Verdaderamente es una película de difícil definición, pues es un film impredecible en el que cada personaje adopta una importancia vital y se vuelve protagonista de su historia.

Es por ello por lo que creo que deberíamos analizarla dividiéndola igual que hace Tarantino, por capítulos.

Introducción:

Tarantino abre su obra con una conversación en un restaurante, igual que hacía en Reservoir Dogs (1992). Nos presenta a una pareja de criminales cuya conversación termina con la decisión de atracar el restaurante. Una vez que han sacado las pistolas y han empezado a gritar y apuntar a todo el mundo, la imagen se congela. Empieza a sonar Misirlou de Dick Dale. Al espectador se le hiela la sangre. Comienza el show.

Preludio:

La extradiegética música de los créditos se vuelve diegética y vemos que sale de la radio de un coche. El de dos hombres trajeados, Jules Winnfiled (interpretado por un sublime Samuel L. Jackson que realiza el papel de su vida) y Vincent Vega (interpretado por un John Travolta cuyos años de gran estrellato interpretando al guaperas de turno ya habían pasado, y ya no era más que otro actor de comedias simplonas de ver y olvidar) quienes hablan sobre el viaje del último por Europa y de cómo llaman al cuarto de libra con queso en Francia (Royale con queso, por cierto). Justo después de aparcar, aparece el ya famosísimo plano desde dentro de un maletero, desvelándonos que ambos son unos sicarios.

Jules y Vincent suben al piso donde les han encargado ir a recoger un maletín de vital importancia para su jefe, durante el camino hablan constantemente y vemos la grandeza que tiene Tarantino para definir personajes profundos, llenos de matices y detalles, de los que sabemos si uno ve la tele o no, o si creen que si alguien le hace un masaje a los pies a la mujer de su jefe, es suficiente razón como para que este le lance de un cuarto piso.

Al llegar al apartamento, ocurre una de las escenas más recordadas de toda la película y de la historia del cine, en la que vemos las grandes dotes de Samuel L. Jackson para convertirse en el más badass de todos; y por supuesto el inolvidable discurso de Ezequiel 25:17 (que en verdad no estuvo sacado de la Biblia, si no que fue Tarantino quien lo escribió basándose en alguna que otra frase del libro). Después de una gran elipsis donde aparecen los ya conocidos sicarios vestidos con camisetas, pantalones de chándal cortos y chanclas; se nos presenta efímeramente a Butch (un boxeador interpretado por Bruce Willis) y al jefe de Jules y Vincent, Marsellus Wallace. Pasamos al siguiente capítulo.

Vincent Vega and Marsellus Wallace’s Wife:

En esta parte, conocemos a otro de los personajes más carismáticos de la historia del cine, Mia Wallace (interpretado por Uma Thurman, quien se convertirá en una de las actrices fetiche de Tarantino) quien lleva a su acompañante Vincent Vega. Ambos se van a cenar al restaurante Jack Rabbit Slims, escena donde más destaca la fotografía de Andrzej Sekuła, quien utiliza luces de neón para obtener una llamativa iluminación colorista que evoca a décadas pasadas, igual que todo el restaurante, en el que ocurre también la gran escena del concurso de baile.

Mia y Vincent bailan al ritmo de You Never Can Tell de Chuck Berry

Después de ver a Mia Wallace tomar dos veces droga, llega la tercera, y, siguiendo la ley de Murphy, sufre una sobredosis. Finalmente, un histérico Vincent Vega junto a sus proveedores de droga consiguen reanimar a Mia, en una tensa escena donde vemos la gran capacidad de Tarantino por hacer tanto escenas dinámicas con multitud de cortes, como dilatar escenas manteniendo al espectador pegado en su asiento.

The Golden Watch:

Con un preludio donde aparece Christopher Walken (quien grabó su escena improvisando completamente el diálogo) relatando a un jovencísimo Butch la importancia de un reloj que pertenecía a su fallecido padre, comienza la historia de este boxeador, quien huye de Marsellus Wallace por haber incumplido un trato vital entre ambos. Después de una larga serie de acontecimientos, acaban el boxeador y el mafioso escapando llenos de sangre después de haber sido secuestrados por un clan de sadomasoquistas.

The Bonnie Situation:

Tarantino en este último capítulo vuelve hacia atrás, otra vez con Jules y Vincent en una macabra historia que sigue desde el piso donde van a recoger el maletín, pasando por el asesinato accidental de Marvin, un soplón que trabajaba para ellos, en el coche de los sicarios, hecho que les lleva a solicitar ayuda de un conocido de Jules, Jimmy (interpretado por el mismo Tarantino) y el Señor Lobo (interpretado por Harvey Keitel), hasta acabar vestidos con esa ropa con la que se presentaban a la reunión con Marsellus Wallace en el final del preludio, desayunando en el mismo restaurante donde deciden dar el golpe los atracadores del principio, quienes salen del restaurante con un gran botín, pero más importante, con un grandioso mensaje de Jules. Finalizando así esta obra maestra.

«Llevo años diciendo esta mierda, y cuando alguien lo oía es que iba a morir. No había pensado mucho en lo que significaba, simplemente creía que era un rollo que le soltaba a algún hijo de puta antes de pegarle un tiro, pero esta mañana vi algo que me ha hecho pensarlo dos veces. Ahora se me ocurre que tal vez significa que tú eres el hombre malo, y yo soy el hombre recto, y que el señor 9 mm es el pastor que protege mi recto culo en el valle de la oscuridad. O será tal vez que tú eres el hombre recto, y yo soy el pastor, y que este mundo es injusto y egoísta. Me gustaría eso, pero ese rollo no es la verdad. La verdad es que tú eres el débil y yo soy la tiranía de los hombres malos. Pero me esfuerzo, Ringo, me esfuerzo con toda intensidad por ser el pastor.» La filosífica y sublime sentencia final del filme en boca de Jules después de recitar el versículo Ezequiel 25:17 a un atracador.

Ya lo vemos, en Pulp Fiction todo es imprevisible, Tarantino empieza en un sitio y acaba en otro totalmente diferente, es admirable su trabajo como director y como guionista, creando y consagrando definitivamente el sello Tarantino al crear una mitología propia, con marcas de cigarros Red Apple o de hamburguesas Kahuna Burguer que solo encontraremos en su universo; relación entre una película (pues el personaje interpretado por Travolta y el interpretado por Michael Madsen en Reservoir Dogs, son hermanos), preguntas que nunca se nos serán desveladas y que el director nos deja contestarlas a nosotros, como ¿Qué ocultará la tirita de la nuca de Marsellus Wallace? ¿Los números 666 quizás? ¿Nada importante? ¿Qué habrá dentro del maletín que van a buscar Jules y Vincent? ¿Oro? ¿Las joyas robadas por los ladrones de Reservoir Dogs? ¿El alma de Marsellus Wallace? Miles de preguntas, a cada una más estrambótica e interesante, y es que eso es uno de los puntos fuertes de Pulp Fiction, que se puede estar hablando de ella todo el rato, sobre las influencias de películas como Psycho (Alfred Hitchcock, 1960) o Bande à part (Jean-Luc Godard, 1964) reflejadas en el filme, sobre cómo cada vez que el personaje de John Travolta va al baño pasa algo malo…

¿Qué más puedo decir? Pulp Fiction es una inmensa obra de arte.

 

El 11 de Julio de 2017, millones de cinéfilos gritaban de emoción al darse a
Pantalla en negro. Productores. Sonido de platos y tazas. Un leve murmullo. Una voz se
Hoy en nuestro especial bimensual sobre la filmografía de Quentin Tarantino colabora con nosotros José
 

Esta obra está licenciada bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

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