RIRCA

Representación Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Reseña «American Gothic Culture» (Leeder, Bloomsbury 2018)

El volumen American Gothic Culture (Bloomsbury, 2018) se centra, en primer lugar, en la conceptualización del término, remitiéndonos a los orígenes de la literatura gótica que emergieron en Europa y Gran Bretaña “to express unseen, unknown and unackwnowledged aspects of human existence left unexplained by religión or science” (Leeder, 2018: 2). Las fuerzas sobrenaturales, combinadas con la locura y/o la sensibilidad o la falta de ella de algunos de sus personajes pone en tela de juicio la razón en mundo caótico y, en muchas ocasiones, oscuro. En ese sentido, se establece un lazo de conexión entre el gótico alineado con el “uncanny” (unheimlich), en tanto que el gótico puede reconstruir un esbozo de la historia con el objetivo de revelar fracturas subyacentes, fuerzas escondidas o reprimidas.

Leeder posiciona el gótico como un lugar donde se permiten representaciones de un sujeto fragmentario y es precisamente su característica de heterogeneidad la que permite expresar su capacidad de mostrar diferentes realidades de las flaquezas humanas así como las corporeizaciones o encarnaciones en vampiros, zombies o asesinos en serie que cuentan con formas repetidas tanto de esterotipos de género (casas encantadas, habitaciones secretar o inexplicables hechos (sobre)naturales) asó como convenciones (narrativas de lo perdido, de los ilegítimo o de víctimas aterrorizadas).

La historia de la producción artística gótica en América se define habitualmente como un desarrollo significativo de las formas británicas y europeas, llevadas a cabo en el siglo XIX con las descripciones propias de la nación como conformantes de lo que se definiría como “american gothic literature”. Uno de los puntos de divergencia radica en que autores americanos señalan incluso una especie de falta de historia o, más bien, una carencia de una imaginación empatética anglo-europea” (“As a lack of Euro-American empathetic imagination, i which the history of the indigenous population is rendered moot and silent”, Leeder 2018: 7).

American gothic no difiere, según Leeder (2018: 8)con su correspondiente europeo puesto que nos presenta un mundo incontrolado “a world uncontrolled and uncontainable by narrative, whether that is indicated by Huntly’s uncontrolled, and unconsciou, sleepwalking; the tortures of Edgar Allan Poe’s pit; Henry Jame’s governess and her narrative’s incommensurable portrayal of ghosts; Flannery O’Connor repressed and violently Freudian protagonists; or Stephen King’s self-propelled car”.

La crítica del American Gothic señala que en la década de los ’60 existió un retorno a lo gótico adscrito a sus condiciones históricas y que ese acercamiento o enfoque siguen siendo vigentes en la actualidad. Se ponen de relieve la relación existente entre lo que se ha considerado como la narrativa nacional del sueño americano (the national narrative of the American Dream) y las realidades históricas de violencia, subyugación y atentado de genocidio. En ese sentido, cabe tener en cuenta las características aportadas por Smith, (2010: 163 en Leeder, 2018: 10):

“Without a feudal past and those relics so convenient for the European Gothicist, catles and monasteries and legends, the American landscape seemed an unlikely place for such fictions. Yet four indigenous features were to prove decisive in producing a powerful and long-lasting American variation of the Gothic: the frontier, the Puritan legacy, race, and political utopianism”.

En este sentido, el American Gothic puede desarrollar una posición maniquea con respecto a lo político, lo religioso que conecta con debates de naturaleza ontológica. Es decir, el American Gothic conecta el debate entre el caos y lo salvaje y la luz de la civilización y la decadencia de la ciudad.

No obstante, el gótico puede ser concebido como un discurso cultural multimodal, es decir, como un campo que se abro de lo literario a otras artes, cine, videojuegos y otros medios. En palabras de Leeder (2018: 16): “American gothic, like all cultural products and modes of dicourse, has always been in a symbiotic relationship to a global cultural Exchange”. Además de eso, aquello que hace particularmente definitorio al American Gothic es precisamente su capacidad para expandirse en prácticas culturales a lo largo de distintos medios y materializaciones en productos culturales que llegan a ámbitos transnacionales.

Así pues, el volumen se divide en cuatro secciones: la primera (Gothic Histories, Gothic Identities) se centra en el panorama sociopolítico y estético de la nación americana y sus fundadores para construir una visión identitaria de la misma; la segunda (Gothic Genres, Gothic Sites) pone el foco de atención a tres topografías distintas: el sur, la escuela y la ciudad en tanto que el espacio funciona como género y como lugares fértiles para la imaginación gótica (y sus traumas); la tercera (Gothic Media) analiza a través de sus diferentes artículos, la creación de la identidad gótica a través de sus respectivas representaciones televisivas, artísticas y de videojuegos y la cuarta sección (American Creatures) explora diferentes “monstruos” del American Gothic (el asesino en serie, el vampiro y el zombie).

Referencia:

Leeder, Murray. A Horror Film. A Critical Introduction. New York/London: Bloomsbury, 2018

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