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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Reseña sobre la segunda temporada de El joven Sheldon (episodios 13 a 22)

Abordamos en esta entrada la segunda entrega de la recapitulación de la segunda temporada de la serie El joven Sheldon, correspondiente a los episodios que van desde el número 13 hasta el final, el número 22 (ambos incluidos). El episodio decimotercero nos presenta un visión inusual del hermano mayor de Sheldon: George, que siempre suele mostrarse como un chico con éxito entre las chicas, se encuentra ahora siendo víctima del desamor y, para colmo, a pesar de lo seguro de sí mismo que siempre parece ser, también es ridiculizado por otro chico (también será víctima de bullying en el siguiente episodio; y le veremos comportándose como un buen amigo de la chica de la que se había enamorado, en el 16; y ordenando su casa -y su comportamiento- en el 20, para recibirla). Pero no todos los personajes de esta serie tienen tan poca suerte en el amor en este episodio, ya que éste demuestra cómo la relación entre Connie y John Sturgis sigue viento en popa (a pesar de alguna peleílla como la del episodio 15, y a pesar de que en el 18 Sheldon casi le quema la casa al novio de su abuela). Tanto es así que éste decide incluso presentarla como su novia oficial en una reunión de colegas científicos de la que Meemaw sale airosa en sus conversaciones (que incluyen la ya famosa teoría de cuerdas por Big Bang Theory) gracias a las que recuerda con su nieto superdotado; e incluso le propone matrimonio en el episodio 20. Para contrarrestar tanto «pasteleo», veremos a Sheldon metiéndose en líos al más alto nivel (incluido el Gobierno) por trapichear con materiales radioactivos en sus experimentos. Esto conecta con el episodio 16, donde Sheldon hace que prácticamente todo su vecindario rechace a su familia por su culpa. Y todo porque promueve una queja derivada del pequeño cambio de sabor del pan que suele comer (recordemos la aversión que tiene a los cambios), que termina siendo interpretada como apoyo al comunismo en la televisión. Al final, aunque no sin dificultades, todo se arregla.

El episodio decimocuarto es revelador sobre la vida pasada de Mary. Y es que, gracias a Meemaw, llegamos a conocer por qué su hija es tan religiosa en medio de un contexto que, la verdad, no parece haber dado lugar a ello. Y es que, tras un complicado parto, la vida de Missy estuvo tan en riesgo que Mary prometió que, si todo salía bien, se transformaría en una persona volcada en la religión y la vida de fe. Y cumplió su promesa (tanto que, en el episodio 15 la vemos incluso sustituyendo al párroco en una charla matrimonial y otras misiones que no puede llevar a cabo por encontrarse enfermo; y en el 21 llega a aconsejarle y a ayudarle a él mismo). El episodio también nos permite ver una nueva versión de la siempre traviesa Missy, quien, tras conocer esta bonita historia, que demuestra cuánto la amó desde sus primeros días, cambia muy positivamente su comportamiento con respecto a su madre.

Si lo que buscamos es reírnos, el episodio decimoséptimo es el nuestro. ¡Qué popurrí de situaciones singulares! Ya son graciosas por separado, pero su combinación resulta de lo más efectiva para echar unas risas. De entre ellas, destacaré la protagonizada por la abuela de Sheldon, cómo no. La actitud de Connie ante la vida es envidiable, además de regalarnos momentos inolvidables. Ahora resulta que, para ayudar a su hija Mary a ocultar que puede estar embarazada, dice a una  de las vecinas que encuentran en la farmacia, que el test que están comprando es para ella misma. Lo justifica aduciendo que no es extraño, dado que ahora tiene una relación estable y las mujeres de su familia se caracterizan por su gran fertilidad. Los vecinos relacionan esta fertilidad con la «música» del violín que Sheldon está aprendiendo a tocar para parecerse a Einstein -para lo cual también intenta convertirse al judaísmo, aunque por poco tiempo-, y que también creen que está haciendo que las gallinas pongan más huevos que antes). Todo un tanto surrealista, pero muy gracioso. Este mismo afán de superación de Sheldon se hace evidente en el episodio 19, en el que, a pesar de su miedo a hablar en público y a relacionarse con la gente -en especial si hay contacto físico-, nuestro genio, tras consultar a diversos asesores, sigue sus consejos tan fielmente, que consigue convertirse en el Presidente de la Clase.

El último episodio de la segunda temporada(el 22) se emitió justo después de la despedida definitiva de The Big Bang Theory y quizá por ello, a modo de homenaje, el citado episodio de la precuela incluye a otros personajes de su «serie hermana mayor» en su tierna infancia: a Amy, Leonard, Penny, Howard, Bernadette, y a Raj. Con ello, también se ofrece la otra cara de la moneda de los intercambios de personajes entre las dos series, ya que, con anterioridad, Big Bang había mostrado a algunos de los personajes de El joven Sheldon en un video que el Sheldon adulto ve de su infancia. Como este grupo de amigos se conocieron en la etapa adulta, en El joven Sheldon, coinciden, no en el espacio, sino en el tiempo, realizando diferentes actividades. Leonard, precisamente, estaba -como Sheldon niño- escuchando por la radio quiénes son los ganadores del Premio Nobel de aquel momento, 1990 (para más coincidencia con el final de Big Bang). Como explica Steve Molaro, esta inclusión del grupo de amigos en la precuela no sólo viene a subrayar el futuro halagüeño y nada solitario del protagonista, sino que también es una forma de agradecimiento, una «carta de amor» a Big Bang, serie sin la cual El joven Sheldon nunca hubiese existido. Sirva esta recapitulación también como tributo a la serie sobre la que llevo tanto tiempo escribiendo y que tantos buenos ratos me ha dado a mí y a todos sus seguidores. Supliremos su falta con el seguimiento de su hermana menor, la nada menos atractiva, El joven Sheldon

He necesitado unos días para recuperarme de la pena derivada del visionado del final de
Me alegra mucho contaros que este episodio sigue en la línea que anticipaba en entradas
En este episodio los espectadores sentimos eso que el sabio Aristóteles llamó "catarsis" y que
 

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