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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«The Unborn» (2009, David S. Goyer): el mal encuentra muchas formas (creepies) de materializarse

The Unborn (traducida como La semilla del mal, 2009 de David S. Goyer) nos remite a la historia de una niñera cuyos sueños son presagios de lo que va a acontecer. Sus sueños en los que presencia un bebé en la tierra en un descampado cerca de la carretera en la que aparecen también unos perros que, según la mitología, representaban ser los mensajeros de los muertos. Esas premoniciones vienen acompañadas de susurros en los que se exclama que “Algunas personas son portales” y otros más perturbadores en los que se dice que “El niño ya quiere nacer”. La niñera se encargaba de cuidar a dos niños, el mayor de ellos con una sonrisa que parece querer asemejarse a la de Damien Thorn (The Omen, 1976) obliga a su hermano pequeño que es tan solo un bebé a mirarse en un espejo. Según una antigua superstición, los bebés no pueden verse antes de un año o sino están sentenciados a un destino trágico. El hermano, guiado supuestamente por fuerzas perversas, lo hace y acaba condenando a la muerte a su hermano, causando la desgracia en la familia.

A lo largo de la película la niñera acaba viendo un niño de un aspecto pálido y cuyo rostro nos lleva a un estado de descomposición que nos indica que se trata de un ser fantasmal (y, en ese sentido, cabe la posibilidad de realizar una analogía con el rostro de Santi, el niño asesinado y fantasmal que hace sus apariciones en El espinazo del Diablo (Guillermo del Toro, 2001). La cuestión radica en que este niño acaba eligiendo a la niñera como portal en el que poder materializarse en el mundo de los vivos pero, ¿por qué motivo se le presenta a ella? Ella no deja de indagar y de hacerse preguntas incluso a su mejor amiga bastante supersticiosa “¿Crees que es posible que se te aparezca alguien que no acabó de nacer?” Las alucinaciones se hacen de cada vez más constantes y ese supuesto ser se va nutriendo de sus miedos y de sus debilidades en forma de alucinaciones, visiones, pesadillas o premoniciones como formas de materializarse. Después de llevar a cabo una investigación con ayuda de su mejor amiga se percata de que ella (spoiler alert) era melliza y por eso tiene heterocromía. Su hermano iba a llamarse “Jumpy”, nombre que coincidía con el de sus visiones. Todo ello repercutió en una depresión profunda de su madre hasta la muerte.

Con ayuda también de su abuela durante sus visitas al hospital, descubrió que ese niño no era realmente fruto de su imaginación y que ella no había sido elegida como portal por casualidad sino fruto de su filiación genética. Gracias a una foto descubren que ese niño no nacido que se le aparece es el divouk, un demonio que poseyó a su tío-abuelo que murió en Auschwitz y que estuvo sujeto a experimentos nazis puesto que era gemelo. Uno de los médicos estaba obsesionado con el color de los ojos y, en uno de éstos, murió aunque regresó a la vida con el mismo cuerpo pero poseído por un divouk. Resulta ser un alma de una persona que no ha podido alcanzar el cielo y, en este caso, este divouk intentó apoderarse del gemelo de la niñera pero no pudo y, entonces, redirigió la mirada a ésta.

Es así pues como la película ofrece una explicación según la cual intervienen las creencias y los dogmas del misticismo judío en el que la niñera, después de perder a su mejor amiga, sabe que está en peligro y pide ayuda al rabino. Éste le advierte que, según el libro de los espejos, no podrá matarle pero sí obligarlo a irse por donde ha venido. Así pues, ella debe mantenerse fuerte y no dejar que sus miedos y debilidades la superen para que no acabe muriendo como sí lo hicieron por su culpa tanto su madre como su abuela.

Es por ello que la película acaba de una forma muy previsible, con el exorcismo de la amiga cuya intención había sido ayudarla a toda costa para intentar que abandone su cuerpo. El problema es que las personas, según la lectura de la película, son sólo huéspedes y portales en los que los divouks pueden materializarse en forma humana y, tras el exorcismo, éste acaba por encarnarse en el novio de la niñera, dejando claro que su vida irá vagando de cuerpo en cuerpo.

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