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Representación Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Un futuro (in)cierto: final de la 2ª temporada de «Scream Queens»

Tras tres semanas sin que nuestros seguidores supieran de las andanzas de las Chanels y CIA en el C.U.R.E. Institute, retomamos a estos singulares personajes en el último post dedicado a la T2 de Scream Queens. El motivo del silencio no ha sido otro que una cierta «inutilidad» de los recaps de los últimos episodios de la segunda temporada sin ser capaces de no revelar su trama. Una señal inequívoca del grado de repetición de fórmulas narrativas ya vistas en la primera temporada y de situaciones entre los personajes que aún quedaban con vida en el hospital que, sin duda, convertirían nuestros posts en reiterativos e incluso faltos de contenidos interesantes. Así que, aún y que en estos tres últimos capítulos – Rapunzel, Rapunzel; Loving the D y Drain the Swamp –  ha habíado muchos giros inesperados y muchas cosas que contar, hoy nos saltaremos las reglas para focalizar nuestro contenido en los que nos ha ofrecido esta segunda entrega en general. Que, aprovecharé para decir que este post lo firmamos las dos integrantes del seguimiento conjuto realizado durante estos meses y que estamos de acuerdo en los planteamientos que desarrollaremos a continuación.

Y es que esta segunda temporada de Scream Queens recién concluida esta misma semana ha resultado, en parte, un tanto extraña para algunos de los fans que nos quedamos absolutamente fascinados por la primera entrega situada en la Wallace University y en el microcosmos de las Kappa Kappa Tau. Frente a la frescura y originalidad de la premisa inicial de la serie que nos sumergía de lleno en un ambiente de locura absoluta, nos obligaba a realizar «ejercicios intelectuales» y apuestas para ver quién adivinaba la identidad del asesino que se ocultaba bajo la máscara roja y, finalmente, nos hacía quitar el sombrero ante la maestría del equipo de Murphy en su planteamiento paródico de los cánones de las slasher movies; la segunda temporada va a resultar reiterativa en un porcentaje bastante elevado de sus capítulos. Un hecho que deja un cierto regusto agridulce para las personas que hemos realizado el seguimiento de Scream Queens, que adoramos a la Murphy family – tanto al equipo de delante y como al de detrás de las cámaras – aunque, eso no nos impide darle un estirón de orejas a nuestro showrunner fetiche de vez en cuando… Con todo el cariño del mundo, eso sí. Y, creednos cuando os decimos que, lo que vamos a exponer nos duele profundamente.

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Las Chanel ahora convertidas en doctoras-enfermeras estrafalarias

Y es aquí donde debemos ofrecerle a nuestro Ryan una de cal y otra de arena. Por una parte, esta segunda temporada – si tomamos los manuales de escritura de guiones de manera estrictamente objetiva – es prácticamente in-creible y pierde el contacto necesario con la realidad por muy disparatada que esta pueda llegar a ser. Así, las reglas que ya conocemos de la primera temporada van a convertirse en una suma de situaciones inverosímiles (demasaido inverosímiles, incluso para un mundo como el de Scream Queens) que, narrativamente hablando, no conducen a ningún lugar. Buena muestra de ello es la constante pérdida de audiencia de la serie no solo en televisión sino también en los canales en streaming, que fueron justamente la salvación de la serie durante la T1. Una pena porque ciertamente hay episodios – especialmente los firmados por Ian Brennan, el cerebro cómico del equipo de creadores – que no tienen desperdicio. Un nombre, el de Brennan, apenas (re)conocido y que deseamos reivindicar en estas líneas.

Además de contar con algunas líneas temáticas y argumentales completamente desaprovechadas y que prometían muchísimo más de lo que han ofrecido. Por un lado, el acertadísimo cambio de escenario enmarcándose dentro de las premisas de un culebrón hospitalario que sí que han sabido utilizar para sus situaciones más sonadas parodiándolas hasta el extremo, pero que deriva a un desparrame argumental importante de cara al final; y, por otro lado, y el más pecaminoso de todos, el desaprovechamiento de la línea homenaje/parodia al Silencio de los Corderos entre el personaje de Hester y Denise Hemphill – ambas actrices estupendísimas en sus papeles – que hubiera dado muchísimo juego y momentos hilarantes, pero que (casi) se quedó como una anécdota. Otra verdadera lástima…

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Lea Michele como Hannibal Hester

Pero , por otra parte, hemos de decir  que estas carencias más bien objetivas se suplen en  esta nueva entrega con una definición importante de los personajes que, a pesar de ser clichés de géneros televisivos y cinematográficos muy diversos, están perfectamente diseñados además de ser encarnados de manera soberbia por los actores y actrices que les dan vida. Una especial mención se merecen los trabajos de Billie Lourd y Abigail Breslin, que se lucen mucho más en esta entrega, y de algunas «viejas glorias» de la televisión – John Stamos, Kirstey Alley y Brooke Shields en Loving the D (2×08) – que Murphy ha recuperado muy acertadamente en esta temporada. Otro aspecto destacable y que nos reconcilia de nuevo con la serie es la perfecta ejecución, ritmo y nivel de sutileza y detallismo de los momentos humorísticos de los episodios (muchos de ellos relacionados con la cultura popular del momento), los guiños a la temporada anterior y las (auto)parodias-homenaje al imaginario colectivo de las audiencias; elementos en los que Murphy es el auténtico maestro. Finalmente, debemos alabar la estética impecable de esta temporada con un estilo visual entre la penumbra y el colorismo y con una puesta en escena muy bien ejecutada que supera con creces a la vista en la anterior entrega.

Entonces, ¿qué pasará ahora con Las Chanel? ¿Volveremos a verlas en acción? Para saber las respuestas, nos tememos que aún tendremos que esperar un poco más. Aún con las sensaciones que dejó el último episodio – que fueron muy dispares, la verdad – nos cuesta creer que la serie esté con fuerzas de aguantar una temporada más por dos motivos: primero, las cifras en las audiencias no la ha acompañado; y, segundo, es muy complicado mantener una serie con estas premisas. Scream Queens tiene por delante un futuro incierto. Pero, sea como sea, sus fans hemos disfrutado mucho de ella y, si la renovasen, seguro que seguríamos haciéndolo fielmente ¡Y larga vida a las Chanels!

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El Green Meanie ha sido el villano a batir de la temporada

Lo mejor: el preciso y sutil uso del humoren esta entrega. Cada frase es un chiste y están ejecutados de maravilla. Además del espectacular reparto con unas Emma Roberts y Lea Michele insuperables.

Lo peor: la reiteración de fórmulas que nos ha hecho criticar negativamente – por primera vez – la serie. Esperemos que se recomponga si siguen adelenta con ella.

Nuestro episodio preferido de la temporada: Aunque el 2×05 Chanel Pour Homme-Icide es el más divertido de toda la serie, nosotras nos quedamos con Rapunzel, Rapunzel. El octavo episodio de la temporada es el más completo: vuelven personajes de la T1, avanza en la historia y propone más locura sana de la que nos gusta ver en Scream Queens. Además de estar impecablemente dirigido por Jamie Lee Curtis quien se maneja estupendamente detrás de la cámara y realiza dos homenajes a dos películas icónicas del género – y muy importantes en su vida personal/profesional – como Psicosis y Halloween.

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