Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«Unorthodox» (Netflix, 2020): la cárcel judía ultraortodoxa de Esty y la búsqueda de la liberación

La nueva miniserie de Netflix «Unorthodox» (2020) ha logrado captar nuestra atención por poder mostrar una realidad que puede resultar ajena a gran parte de la población, la cual desconoce su propia existencia puesto que, en líneas generales, la miniserie se basa en las memorias publicadas por Deborah Feldman “Unorthodox: The Scandalous Rejection of my Hasidic Roots” (2012). La miniserie construye una narrativa dirigida por Anna Winger y Alexa Karolinski en la que se pretende tratar fielmente las costumbres de los judíos ultraortodoxos que son sometidos desde su propio nacimiento. Los judíos jasídicos suponen una comunidad ultraortodoxa que se trasladó a Nueva York desde Hungría tras la segunda Guerra Mundial y se instaló en el barrio de Williamsburg, en Brooklyn.

Memorias publicadas por Deborah Feldman “Unorthodox: The Scandalous Rejection of my Hasidic Roots” (2012)

Confinados en sus propias duras tradiciones, esta comunidad vive anclada al pasado, prácticamente ajena de lo que pasa más allá de su propio barrio y sus propias gentes, en un aislamiento intencionadamente voluntario que se basa en que los hombres son llamados a la oración y al estudio de la Torá mientras que las mujeres tienen como objetivo dedicarse a su hogar y tienen la misión de tener muchos hijos para permitir el crecimiento de la comunidad. Es por ello que las directoras y todo el equipo de producción tuvieron un gran trabajo de recopilación de información para intentar ajustarse con la mayor fidelidad posible a este particular modus vivendi que choca con el tipo de sociedad actual en el que la lucha feminista tiene voz suficiente como para denunciar la situación a la que están sometidas las mujeres, plenamente anacrónica, anclada a un pasado mientras el resto de población vive en la era de la globalización y el 5G.

Esty es rapada tras su casamiento, como exige la tradición

La miniserie de tan solo cuatro capítulos nos relata la dureza a la que están sometidas las mujeres a través del personaje y el punto de vista de Esty, el cual se contrapone a lo impuesto, que parece imposible de quebrantar. La religión es, al fin y al cabo, la gran responsable de la penosa y vergonzosa situación a la que están sometidas las protagonistas mujeres de la serie: sin posibilidad de tener estudios ni aficiones, apartadas también de la oración, casadas en matrimonios concertados por el rabino de la comunidad, con relaciones sexuales exclusivamente con el fin de procrear y sólo los viernes, rapadas completamente desde su matrimonio (en una icónica escena de la miniserie) y obligadas a llevar peluca, señaladas como “impuras” durante el periodo menstrual obligadas a dormir solas, con estrictas normas sobre su indumentaria, etc.

La brillante interpretación de Shira Haas da vida al personaje de Esty de tan solo diecinueve años quien vemos que desde el primer capítulo desea huir de este tipo de vida como única solución para ella en una comunidad en la que no encaja sin suerte ya que no puede salir de casa cargada (de su documentación, dinero y objetos para escapar) porque es Sabbath y esta celebración religiosa prohíbe salir cargada de casa.  Es por ello que debe postergar su deseo de huir para otro momento. En numerosos flashbacks podemos ver su boda concertada con una gran cantidad de rituales propios de la comunidad en los que también el elenco de actores tuvo que aprender un poco del idioma yiddish y el reconocimiento de que, desde su infancia, se interesó por la música como vía de escape a sus rígidas costumbres. Su padre era el casero de una profesora de piano quien le enseñaba, a veces de escondidas, un poco de piano. La vida de casada de Esty con su marido Yakov Shapiro fue desde el principio una pesadilla tormentosa y asfixiante. Si bien para la comunidad, el resto de la sociedad resulta asfixiante, vergonzosa, inmoral e inadmisible; para Esty es su propia comunidad y su mundo el que le resulta asfixiante.

Liberación en Berlín: Esty se puede quitar su peluca, obligatoria tras raparse en el casamiento

La vida conyugal con Yanky requiere de la “consumación” que Esty no le puede proporcionar. Como si de un simple mecanismo de puzle se tratara, el coito es solamente un medio para poder engendrar hijos y la imposibilidad de Esty de tener relaciones por un posible caso de vaginismo es algo que es altamente reprochado por su suegra, quien tiene el derecho de conocer sus propias intimidades e incluso de acusarla de no cumplir con su deber como esposa. El dolor se convierte en un estigma que incluso con alegría, deben aceptar las mujeres. No cabe la posibilidad de réplica o crítica sea cual sea la causa que haya detrás; así pues, la figura de la mujer sufridora, buena esposa, madre (y mártir) es la tónica principal en la comunidad. La profundidad de la serie, que también posiciona a hombres, mujeres, niños a tradiciones límites y autoritarias radica también el peso del dolor por el pasado de guerra, por un dolor latente por la muerte de millones de judíos que implican un modo de vida arcaico y que, a través de él, intentan llevarlo con dignidad y orgullo, según su punto de vista.

Escena icónica de Esty, se ve su rapado tras tirar la obligatoriedad de llevar peluca después del casamiento en Berlín

Esty buscará de nuevo una oportunidad para fugarse de su comunidad e irse a Berlín (cabe tener en cuenta que es una ciudad llena de cadáveres del Holocausto nazi), ciudad donde su madre vive y quien se fugó también de la comunidad ultraordoxa con la ayuda de su ex profesora de piano, quien le facilitó que, por sus abuelos maternos, le pertenecía obtener también la nacionalidad alemana por herencia. Así pues, consigue huir y sobrevivir en un mundo con unas normas y códigos totalmente distintas y la fragilidad del personaje se convierte en una gran fortaleza basada en su resiliencia anterior. Su marido junto a su primo intentarán convencerla para que vuelva, pero la libertad y la liberación femenina pesan más que sus raíces en la comunidad ultraortodoxa. Es, sin duda, una de las series más reveladoras de 2020 hasta el momento que no duda en concienciarnos de primera mano y de enseñarnos.

Esty y Yanky, quien intenta convencerla de que vuelva a su comunidad tras huir a Berlín

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