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Representación Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Walt Disney visto por Serguei Eisenstein: el encuentro de dos creadores «antitéticos»

Debo reconocer que poco sabía del encuentro entre Serguei Eisenstein y Walt Disney en 1930. Mejor dicho, no sabía nada. Por eso me sorprendió enormemente encontrar en una librería de mi ciudad el texto que el cineasta soviético había dedicado en 1941 al gran nombre de la animación mundial. Y también creció mi curiosidad al ver cómo en la contraportada del mismo se leían no solo palabras de elogio sino casi de reverencia absoluta hacia Disney. Supongo que mi ignorancia resulta imperdonable para algunos pero la he intentado suplir con la curiosidad que me produjo leer el ensayo completo que Eisenstein dedicaba a alguien ideológicamente situado en las antípodas: a Walt Disney, la persona que dio a la animación un lugar en el mundo del cine pero que también había participado en las sesiones del comité de actividades antiamericanas denunciando a creadores y sindicalistas. La persona que, en definitiva, asimilamos a un imperio comercial e hiperreal icónico del capitalismo norteamericano. La lectura era, pues, más que interesante. Y así es. Porque, en el breve texto de Eisenstein — Walt Disney, que ha publicado la editorial Casimiro (2018) y que recoge las reflexiones que Eisenstein hiciera entre 1941 y 1942 además de un escrito de 1946— planean todos estos conceptos en un desarrollo ajustado a dos elementos esenciales que no podemos obviar: la tendencia marxista del cineasta soviético, por una parte, y el hecho de que Disney todavía no se había convertido en el fenómeno global contemporáneo, una «marca» industrial, por otra parte; algo, esto último, que quizá hubiera podido hacer variar algunas de las opiniones de Eisenstein o, al menos, matizarlas.

Blancanieves es considerada como una obra maestra por Eisenstein

Así, en Walt Disney encontraremos un pormenorizado análisis de los valores que se desprenden de las primeras producciones de Disney que han llamado la atención del cineasta soviético: Silly Symphonies (1929), Los tres cerditos (1933), Blancanieves y los siete enanitos (1937), Bambi (1942) y Pedro y el Lobo (1946). La minuciosidad y la amplitud de ejemplos culturales con que Eisenstein abordará la figura de Disney es apabullante e irá desde los contenidos, estructuras y mitologías de los cuentos medievales hasta novelistas decimonónicos (como Balzac) pasando por los enciclopedistas franceses o la obra musical de Wagner y Prokofiev con sus efectos sinestésicos. Tampoco faltará la comparación con las propias producciones de Eisenstein, en especial con Iván el Terrible (1944) en su escrito de 1946 que sirve como cierre del libro.

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Eisenstein dedica gran parte de sus escritos a Silly Symphony

El análisis será, pues, no solo una apreciación subjetiva sino especialmente un ensayo concienzudo —en muchas ocasiones árido de leer— de los valores que se desprenden de la cinematografía de Disney desde el punto de vista de la audiencia y también de un creador de una «cultura» no estadounidense y, como hemos comentado, ideológicamente dispar. A la imaginación, creatividad y el regreso a la infancia como aspectos esenciales, Eisenstein añadirá el uso de una imaginería animal no necesariamente antropomórfica (de hecho, en algunos casos como en Silly Symphony, se referirá a ella como de pre-darwiniana) que tiene como especial finalidad la reconstrucción mágica del mundo. Un elemento que aún se mantiene en muchas de las películas de la factoría Disney aunque éste se asemeje cada vez más al mundo real gracias a los efectos digitales. En este preciso sentido, resulta especialmente interesante la sistematización que Eisenstein hará de los rasgos pre-lógicos de la fauna disneyniana (en las páginas 56 y 57) a los que añadirá otro tipo de rasgos metamórficos y polimórficos de tal manera que, de acuerdo con Eisenstein, Disney creará una imaginería semejante a la creada por las fábulas de La Fontaine o por los textos grecolatinos clásicos.

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El ratón-murciélago como muestra de la fauna mitológica disneyana

Sin embargo, resultan particularmente interesantes las aportaciones político-ideológicas de Eisentein respecto al que fuera su anfitrión por unas horas en su viaje a Estados Unidos en 1930. Contrariamente a lo que pudiera pensarse —y dado que parece que la reunión entre ambos, si bien era de admiración mutua, no fue excesivamente cordial— las apreciaciones del soviético no son en absoluto negativas, bien al contrario. Todos los escritos que componen el volumen reiterarán un cierto aspecto terapéutico de la cinematografía de Disney entre la población estadounidense y, paradójicamente, su grado de asepsia política. De este modo, la magia de la animación servirá, desde la perspectiva de Eisenstein, para poner «una gota de alegría» en momentos de fuerte depresión económica y social en los que los filmes de Disney rompían el engranaje fordiano de la población norteamericana. Una magia siempre optimista, por otra parte, que no intentará falsear la realidad a través de «los sueños dorados» ofrecidos por las producciones hollywoodienses del momento sino que será posibilista como puede serlo que tres cerditos trabajadores —bueno, uno más que los otros dos— puedan llegar a vencer al «lobo feroz» que los acecha y los oprime. Si bien ambas apreciaciones pueden llegar a ser discutibles o discutidas, no es menos cierto que el punto de vista de Eisenstein resulta bastante atractivo e incluso provocador.

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Eisenstein ofrece una visión social de Los Tres Cerditos

Como hemos ido comentando, el texto de Eisenstein no es en absoluto ligero, bien al contrario. Los escritos del cineasta son absolutamente sugerentes y llenos de ideas para trabajos de investigación en muchos niveles, desde el puramente historiográfico hasta el cultural en el sentido más amplio del término. Justamente por eso vale la pena dedicarle unas horas a la lectura de Walt Disney, unas horas que se extenderán con toda seguridad a otras cuantas más de reflexión acerca de lo que acabamos de leer. Y es que Walt Disney es un libro de digestión lenta.

El galardonado Steven Spielberg (Puente de los espías, La lista de Schindler, Rescatando al soldado
De la Torre, Toni (coord.). La medicina en las series de televisión. Barcelona: Cuadernos de
Tony Magistrale recoge en su volumen Abject terrors (2007) y desde una perspectiva histórica, sociocultural
 

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