Cinco razones para no ver ‘Las chicas del cable’

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Las chicas del cable ha sido uno de los primeros productos españoles en emitirse de forma exclusiva por la plataforma de pago Netflix, y lo ha hecho con un éxito bastante notable entre el público. Sin embargo, como producción audiovisual deja bastante que desear a un espectador exigente, y por ello proponemos cinco razones para obviar esta serie.

· Actuaciones poco creíbles. Tendríamos que empezar diciendo que esto no es una invectiva cainita contra las producciones nacionales. Series como El Ministerio del Tiempo demostraron que se puede hacer ficción, y de calidad, en nuestro país. En el caso que nos ocupa pensamos que el nivel actoral del elenco deja bastante que desear, empezando por el de la protagonista, Blanca Suárez, que resulta inverosímil la mayor parte del tiempo. Sólo la generación de actores más veterana (Concha Velasco, Simón Andreu) es capaz de levantar un poco las expectativas en unos personajes que resultan poco creíbles.

· Uso anacrónico de la música. Hay que reconocer que el hecho de usar música contemporánea en una serie ambientada en los años 20 en España es arriesgado. Y hay que aplaudir esa valentía (que no es original, no hay que ir más allá de la última adaptación de El gran Gatsby, de Baz Luhrmann, 2013, o de su Moulin Rouge, donde ya se utilizaba este recurso). Pero el resultado, una vez más, es poco creíble. A mí, en particular, me saca completamente de la historia con esa referencia moderna y que, por ejemplo, en una fiesta, en vez de bailar charlestón, suene de fondo música dance electrónica.

Es más, en cuanto a la música en general, creo que se abusa de ella en determinados pasajes que quieren ser subrayados emocionalmente. Las canciones de Vanesa Martín, de estilo folk y cantadas en inglés, distraen al espectador. Son innecesarias, repetitivas y pocas veces están usadas con acierto para realzar algún momento determinado.

· Voz en off redundante. Recurso que intenta recapitular sobre el sentido general del episodio, normalmente entorno a un sentimiento o emoción, se demuestra redundante y utilizado sin sentido. Se trata de una opción narrativa que quizá se ha inspirado en el narrador que lleva el hilo conductor en Call the Midwife, serie con la que Las chicas del cable comparte su vertiente femenina. Pero en esta última se revela poco útil.

· Festival de tópicos. La trama de Las chicas del cable pretende retratar a unas mujeres que viviendo en una época tremendamente machista, como era la España de principios de los años 20, que se debatía entre la modernidad de la Europa de la belle epoque y la tradición oscurantista de nuestro país, se queda en un arramblar de tópicos: el marido maltratador, los embarazos no deseados, los abortos, la chica de pasado oscuro, los triángulos amoroso, la cuadrilla de protagonistas con un rol asignado: la echada p’alante, la tímida, la inteligente…

· Sin género definido. ¿Es Las chicas del cable una ficcion histórica? ¿o parte de una ambientación pseudohistórica que utiliza el trasfondo para contar la historia que quiere, independientemente de su contexto? Ya no vamos a meternos en pequeños detalles de ambientación que son obviados porque a nadie importan y nadie se da cuenta (las conexiones telefónicas son de alta calidad, porque pueden entenderse hasta hablando en voz baja, los coches de los años 20 son más silenciosos que los eléctricos… Así como series como El secreto de Puente Viejo intentan tener cierta calidad/coherencia en el lenguaje que usan los personajes, en Las chicas del cable no puedo evitar acabar pensando que son mujeres del s. XXI intentando hacerse pasar por sus homónimas de principios del XX…); en el fondo qué más da si esta historia se ambienta en los años 20, o en los años 50, o en los años 80. Tanto hubiera dado: lo importante aquí es el triángulo amoroso de los protagonistas, todo lo demás es accesorio, y por tanto descuidado.

En resumen: después de haber visto las dos temporadas disponibles hasta el momento, mi conclusión es que pudiendo haber aprovechado un trasfondo tan interesante como son los años 20, Las chicas del cable se queda en una serie mediocre que funciona pulsando las teclas de la telenovela, y poco más.

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