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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Cinco razones para ver «The Big Bang Theory»

The Big Bang Theory, de Chuck Lorre Productions y Warner Bros. Television, se estrenó el 24 de septiembre de 2007, va por su novena temporada, y alcanzará la décima en 2016-2017. Se trata de una de las series de televisión más populares de Estados Unidos, llegando a ser la más vista en la temporada de 2014-2015, con casi 22 millones de espectadores. Vamos a ver cuáles pueden ser algunos de los motivos de tanto éxito. Soy consciente de que es muy posible que las mismas razones que voy a enumerar para ver la serie, puedan ser las que precisamente hagan que a otros telespectadores no les guste. Entre ellos destacan algunos de los denominados geeks y nerds (según el diccionario Merriam Webster, viene a ser -en muy pocas palabras- una persona poco interesada en su aspecto físico pero mucho en algún campo específico del saber, en el primer caso; y más concretamente en lo relacionado con la tecnología y ordenadores, en el segundo), como he podido comprobar en numerosos comentarios de internet. Y es que algunos de ellos creen que se les ridiculiza en la serie. Puede ser. Pero yo lo veo más bien como una caricatura, que, como tal, tiende a ser exagerada en ese aspecto y en otros muchos que refleja la serie, pero sin mala intención. Hecha dicha salvedad, veamos mis cinco razones:

1. Acerca al mundo de la ciencia: Creo que es de valorar el que, a la vez que te ríes y lo pasas bien viendo la serie, puedas aprender, concretamente en este caso, sobre aspectos relacionados con la ciencia. Entre los personajes principales se encuentran una microbióloga, una neurocientífica (incluso la actriz que encarna este papel, Mayim Bialik, es, además, doctora en neurociencia), un ingeniero de la NASA, un astrofísico, y dos físicos de partículas, a los que se representa frecuentemente trabajando. De ahí las frecuentes referencias a sus respectivos campos del saber, que siempre son reales, como corrobora la fuente de donde provienen, David Saltzberg, físico y anteriormente profesor de la Universidad de California, Los Ángeles. Como curiosidad, quiero añadir que existe incluso un libro sobre ciencia, The Science of Tv’s The Big Bang Theory, que parte de escenas de la serie para desarrollar después sus explicaciones.

2. Promueve la risa: Quizá la clave esté en que los guionistas, liderados por los propios productores, Chuck Lorre, Bill Prady, y Steven Molaro, hayan hecho de su lugar de trabajo un sitio donde divertirse a la vez. Como explica Rob Moyniham, allí se mezclan el trabajo duro con los juegos, pistolas que disparan bolas de espuma y máquinas para hacer algodón de azúcar. Los guiones de The Big Bang Theory son realmente ingeniosos y conducen a la risa con facilidad, con la frecuente ayuda de la exageración, que en el caso de personajes como Sheldom y Amy llega a ser exacerbada. En muchas ocasiones la risa viene provocada por las situaciones de la vida cotidiana en las que los protagonistas, siendo tan sumamente inteligentes en sus campos de especialización, sin embargo, se ven incapaces de actuar de modo natural o políticamente correcto. Pero también es cierto que algunas de sus gracias están tan imbricadas con el mundo de la ciencia que el telespectador medio puede no pillarlas. El propio David Saltzberg confiesa que algunas de las bromas relacionas con este campo tan específico no son fácilmente entendibles y que cuenta con que muchos de los espectadores tendrán que buscar en Internet para poderlas disfrutar realmente.

3. La presencia femenina: La serie contribuye a romper el estereotipo popular de que el campo de la ciencia pertenece exclusivamente al ámbito masculino. Es cierto que la representación femenina en la serie al principio era muy escasa, y reflejaba, además, una imagen muy superficial de la mujer: Penny era la única chica, y destacaba por su belleza, sus curvas (que su ropa se encargaba de marcar bien), pelo rubio, y pocos conocimientos científicos (aunque sobresalía por un sentido común y práctico de la vida que justo era lo que faltaba a sus 4 amigos). Pero, a medida que la serie avanzaba, se fueron incorporando otras jóvenes que llegan a rivalizar en competencia científica con sus homólogos masculinos: Amy Farrah Fowler, Bernadette Rostenkowski, y otras que encarnan personajes secundarios. Para un análisis más detallado de los personajes femeninos de la serie, véase la entrada mía anterior titulada «Las chicas de The Big Bang Theory».

4. Su exaltación de la amistad: En un mundo predominantemente neoliberal donde tiende a primar el individualismo, es un gustazo -al menos para mí lo es- ver que existen personas que se preocupan realmente por otras. En esta serie, aunque no está exenta de discusiones e incluso competencia (casi siempre de corte intelectual), finalmente siempre predominan, por encima de las discrepancias y diferencias, los lazos de amistad que unen tanto a los personajes masculinos como a los femeninos. Llama especialmente la atención cómo, a pesar de lo insufrible que puede llegar a veces a ser Sheldom Cooper, sus amigos lo echan de menos cuando no está, y siempre están dispuestos a ayudarle.

5. Su reflejo del mundo de los geeks y nerds: La serie nos adentra con naturalidad en este estilo de vida, que, según he podido comprobar en mi experiencia como profesora, cada vez es más frecuentes entre nuestros jóvenes. Considero que la serie contribuye a que nos familiaricemos con otras maneras de vivir (aunque bajo el prisma de la parodia y, por tanto, de forma exagerada) que pueden resultar inaccesibles, si no, a los que vamos pasando a formar parte ya de otra generación. Está bien que se plasmen en la pantalla, por ejemplo, planes para el sábado noche muy distintos a los típicos, como puede ser pasarla jugando a Klingon Boggle o viendo películas de Star Wars o Star Trek. El colmo de la mencionada exageración paródica de los nerds es Sheldom Cooper, personaje más que merecedor de los premios Emmy que ha ganado y que, más que una persona, llega a parecer un científico alienígena que se ve continuamente sorprendido por el comportamiento de los humanos. Los comentarios que acompañan a su incomprensión sobre distintos aspectos sociales son tan directos y poco diplomáticos como los que podría hacer un niño pequeño, pero mueven a la risa porque, a su vez, dicen cosas que en el fondo todos pensamos y no decimos para encajar socialmente.

Podríamos añadir algunas otras razones, algunas curiosas, como la influencia de la serie en que más chicas se animen a cursar estudios relacionados con las ciencias (o STEM), o la muestra de las originales camisetas de Sheldom, pero las cinco expuestas creo que son suficientes para animar a ver la serie a los que estuvieran en duda sobre si hacerlo o no.

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