Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

La tierra de los olvidados: «The Last Post» (BBC, 2017)

Como no nos cansamos de reiterar en este blog, uno de los elementos definitorios de las ficciones británicas es la asimilación de su memoria histórica. Algo que, particularmente, me despierta un gran interés y que evidencia la enorme calidad de sus producciones. Desde soap operas como Call the Midwife y revisiones medievales como Wolf Hall o The Tudors, a episodios de la historia contemporánea como Downton Abbey o The Bletchley Circle y series centradas en personajes relevantes como The Crown, una gran parte de la ficción televisiva británica tiene un especial interés en cuestionar los valores de su legado histórico, social y cultural. En este contexto se ubica The Last Post, miniserie dividida en 6 episodios y escrita íntegramente por Peter Moffat.

La serie nos sitúa en Aden (Yemen) en 1965, donde se localiza una de las últimas bases de la Real Policía Militar británica en territorio internacional. Así, The Last Post sigue los esquemas del drama bélico donde los soldados tendrán que lidiar con las guerrillas insurgentes que se levantan en contra del Imperio Británico, mientras también seguimos los conflictos de sus esposas que conviven en la base. De esta manera, la serie se focaliza en el declive del poder colonialista británico y en la independencia de los territorios del Sur de Arabia, encabezados por la rebelión del Presidente Nasser en Egipto – capítulo histórico que también se trata en la T2 de The Crown. Por tanto, se trata de una narrativa que muestra los cambios políticos y sociales en la época y cómo afectan a los personajes de forma directa e indirecta.

El Capitán Martin socorre a un compañero herido

En este sentido, la serie difiere de otras producciones con una premisa similar – como, por ejemplo, The Unit – donde el melodramatismo y los valores que guían la narrativa parten de un patriotismo americano exacerbado bajo el lema «God Bless America». A diferencia de las producciones estadounidenses cuyo objetivo es relatar las historias de los “héroes de guerra americanos”, The Last Post parte de una voluntad por antiheroizar a los personajes mostrando la cara oscura del colonialismo inglés y cómo la Corona y el Estado abandonan progresivamente a sus soldados en una zona de constantes conflictos armados. Un arduo momento de la historia contemporánea británica que se asimila al episodio histórico español de “los últimos de Filipinas” en 1898. Así, el contexto de la serie sirve para mostrar la hipocresía aperturista imperialista donde el contraste entre el exotismo vacacional del paisaje de Yemen choca con la extrema pobreza de los residentes locales y el escaso bienestar de sus fuerzas militares. Moffat, su creador y procedente de una familia militar, apuesta por una mirada melancólica donde el desencanto de los personajes frente a los acontecimientos políticos son el eje central del discurso.

De este modo, a pesar de la concepción coral de la serie, las tramas se focalizan de manera especial en tres familias: los recién casados y trasladados a la base, el Capitán Joe Martin (Jeremy Neumark Jones) y esposa Honor (Jessie Buckley); el Teniente Ed Laithwaite (Stephen Campbell Moore) y su mujer Alison (Jessica Raine); y la familia de Harry y Mary Markham (Ben Miles/Amanda Drew). Además de centrarse en el resto de soldados que forman el comando especial, aunque en menor medida.

Alison y Honor, dos mujeres opuestas que entablan una preciosa amistad

A pesar de que la concepción de los personajes parezca muy prototípica de entrada, lo interesante de la serie es cómo juega con las preconcepciones del espectador para mostrar el lado más oscuro y la complejidad de sus conflictos internos; en especial de los personajes femeninos. Así, nos muestran las adversidades del matrimonio de los Martin donde Joe, obcecado por su nuevo puesto de responsabilidad y su pensamiento paternalista, se ve sobrepasado por el entusiasmo de Honor, quien verá completamente anulada su identidad frente a su nuevo marido y por su cambio de vida radical. Pronto, la pérdida de la inocencia de la risueña Honor – con otra delicada y preciosa interpretación de Jessie Buckley quien, verdaderamente, es el alma de la serie – se ve completada con su encuentro con Alison, cuya infeliz existencia en la base la llevan al alcoholismo y a comportarse como un «espíritu libre». Precisamente, la relación entre Honor y Alison es lo más interesante de la trama, cuya sororidad y carácteres opuestos brindan las escenas más bonitas y llenas de verdad de la serie.

La parte centrada en la acción y los entresijos políticos lo aportan el Teniente Laithwaite y el Mayor Markham. Ambos obsesionados con el trabajo, las metodologías empleadas durante los momentos de crisis y sus implicaciones éticas/morales serán donde ambos pensamientos choquen. Así, la vieja forma de entender las situaciones/consecuencias bélicas colisiona con la nueva, donde se hace hincapié en la importancia del periodismo de guerra en la figura de Martha Franklin (Essie Davis). Igualmente, la conciliación familiar también es una de las temáticas centrales de The Last Post y que afectan de forma particular a ambos personajes. Mientras Laithwaite tiene que convivir con el resentimiento de su mujer, Alison; Markham se encuentra ausente de la vida de sus hijos y esposa embarazada, Mary. Ésta última también relevante en la trama como representación de la maternidad y de la vida de las mujeres que viven en este tipo de instalaciones militares.

De esta manera, la serie confecciona un elaborado abanico de personajes solitarios, melancólicos y extremadamente empáticos que buscan su propia identidad en su caótico microcosmos.

Los soldados fraternizan en sus horas de descanso en la base de Aden

A nivel visual, The Last Post es una serie impecablemente realizada con una clara voluntad artística apoyada en su componente emocional más que en la escenas de acción – algo no muy frecuente en el género bélico. Especialmente, aquellas que tienen relación con los personajes femeninos. Filmada íntegramente en Cuidad del Cabo, la hostilidad del desierto se contrapone a la occidentalización de la vida dentro de la base donde el saturado cromatismo, no solo sitúa a la perfección en la época de 1960, sino que aporta una estética única que complementa a la narrativa.

Sin embargo, la única “carencia” destacable de The Last Post es la sensación de narrativa incompleta – que no superficial – de su conjunto. Seguramente atribuida a la cancelación de su segunda temporada que, por cómo están desarrollados los personajes, estaba planeada una continuación de sus arcos evolutivos. Una especie de “sucesora de Downton Abbey” como ficción histórica que no llegó a buen puerto. Una verdadera lástima, porque The Last Post es una maravillosa miniserie que tiene acción, emoción y una puesta en escena excelente. Otra brillante producción británica que actúa como un extraordinario ejercicio de postmemoria que reflexiona sobre su propio pasado histórico.

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