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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Placer y autodestrucción, «Chutes and Ladders» (AHS Hotel, 5×02)

Tras el tremendo episodio piloto Checking In que fue objeto de controversia debido a sus (casi) traumáticas imágenes que difícilmente se irán de la mente de los espectadores durante algún tiempo – sin exagerar -, en el segundo episodio titulado Chutes and Ladders, el equipo de Murphy y Falchuck ha rebajado (un poco) el ritmo del capítulo anterior, pero sin abandonar la sensación de asfixia y angustia que generan las claustrofóbicas paredes del Hotel Cortez.

Ya desde el episodio piloto se marcaron las líneas generales de lo que podíamos esperar de esta temporada: sexo, drogas y glam rock. Esta claro, pues, que las adicciones de todo tipo constituirán la temática y actuarán como eje central del desarrollo de los personajes y, en parte, de la trama. Si en Checking In se comenzaba a introducir a los inquilinos del hotel y se presentaban los back stories de alguno de los personajes, en este segundo episodio, la línea seguirá por ahí. Por un lado, conoceremos el origen del Hotel Cortez y, por otro, aparecerá un nuevo personaje que cambiará los planes de The Countess.

El episodio girará entorno a un desfile de moda que organiza el nuevo dueño del establecimiento, Will Drake, al que, como no, asistirán como anfitriones The Countess y Donovan y servirá de punto de encuentro de todos los personajes que habitan el hotel hasta ahora. Se nos presentará entre los participantes a Tristan Duffy (Finn Wittrock), uno de los más prometedores modelos de pasarela y del que The Countess no tardará en hacer su nuevo objeto de placer personal. Este nuevo «triángulo amoroso» entre The Countess, Donovan y Tristan, que ya se viene anunciando desde que comenzó a promocionarse la serie – así que, no es ninguna sorpresa – servirá de excusa para empezar a conocer un poco el misterioso pasado del personaje de Lady Gaga. Siguiendo con los clichés del género, The Countess será la encarnación del vampirismo en persona – incluso refiriéndose a sí misma como tal – donde la combinación de sexo y sangre es vital para su supervivencia. La obsesión con la inmortalidad y la belleza será la motivación principal de los actos de Elizabeth – el verdadero nombre de The Countess, en una clara referencia a la Elizabeth Báthory, la llamada La Condesa Sangrienta que vivió en Hungría en el s. XVI – que, poco a poco, comienza a mostrar su lado más solitario y vulnerable.

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Tritan Duffy, la nueva conquista de The Countess

Por otra parte, la serie empezará a unir de manera paulatina las dos líneas argumentales aparentemente independientes: la investigación del asesino serial perseguido por el detective John Powell y los más que sórdidos acontecimientos que suceden en el Hotel Cortez. La curiosidad del detective le llevará a conocer la historia de James Patrick March (Evan Peters), un magnate que vivió en la década de 1920 y constructor del hotel. Se descubrirá que Mr. March – en una mezcla entre Howard Hughes y Ed Wood – ideó el hotel como su cámara de torturas personal, donde cometía crímenes y atrocidades casi impensables. Esto le llevará a conectar los brutales asesinatos perpetrados por March en el pasado a los violentos crímenes que investiga señalando que alguien pretende finalizar la sádica tarea del magnate seguiendo Los Diez Mandamientos.

Visto lo visto, no podemos evitar fijarnos en la clara influencia estilística y argumental del film de David Fincher, Se7en – que este año cumple su 20º aniversario. Aunque Hotel tomará un rumbo diferente, las referencias a las películas fincherianas también serán un punto interesantes de la serie. Desde la inevitable comparación narrativa y estética con Se7en y Zodiac; pasando por el homenaje a los planos transitorios de Panic Room que conectan a través de cables y conductos de ventilación las diferentes salas y pisos del hotel; hasta el fanatismo directo hacia House of Cards de Donovan.

La hipertextualidad de la antología cada vez se hace más evidente, no solo por la utilización de recursos estéticos y patrones similares entre los personajes, sino por la habilidad de integrar de manera orgánica elementos directamente sacados de temporadas anteriores. Como ya haría entre Asylum y Freakshow, Hotel mantendrá elementos comunes con Murder House. Los personajes que diambulan por los pasillos del Hotel Cortez como fantasmas – literalmente – que buscan «nuevos compañeros de viaje» formarán parte del amplio inventario de almas torturada y atrapadas en sus miedos que veríamos en la primera temporada y, siempre preparados para aceptar a más como ellos. Personajes autodestructivos como el matrimonio Powell, Sally, Iris o Donovan que no consiguen encontrar la paz y prefieren sufrir las consecuencias de su pasado arrollados por la culpa, la desesperación y la soledad.

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Sally y John tienen un momento de conexión en el bar del hotel

De hecho, seguiendo con las referencias cinematográficas que ya nos tienen acostumbrados todas las producciones del tándem Murphy/Falchuck, cada vez es más difícil negar la inspiración de la filmografía de David Lynch para crear la temporada más introspectiva y sugestiva de la antología que también nos podría acercar al terror psicológico de The Tenant o Repulsion de Polanski. Como ya se comentó en el post anterior, los elementos lyncherianos abundan en AHS Hotel: la atmósfera cargada e inquietante, el estado paranóico-mental de los personajes, el uso de imágenes pulsión como reflejo de los traumas y obsesiones/fetiches de los personajes y de los propios creadores, la pseudo-onirismo de los recursos estéticos y, sobretodo, la configuración de los personajes puramente secundarios que parecen sacados de la fiesta de Lost Highway como el hierático y observador Liz Taylor o la misteriosa y melancólica Sally, una verdadera alma en pena que, en mi opinión, se está convirtiéndo en el uno de los personajes más interesantes de toda la antología.

Porque, como reflejaría David Lynch en la icónica primera escena de Blue Velvet, debajo de la aparente normalidad y belleza se esconde lo podrido y lo inhumano. Lo que nadie puede ver, lo que ni siquiera nadie puede imaginar. Insectos asquerosos que se mueven bajo la superficie, como lo serán los personajes que residen en el Hotel Cortez: almas rotas, perdidas, solitarias y corrompidas.

Lo mejor: la habilidad de los guionistas de dosificar la información sin atosigar al espectador y – como apunte personal – el personaje de Sally. Vemos a una Sarah Paulson que lo da todo en un papel que, probablemente, sea el mejor de su carrera.

Lo peor: el empeño del público en equiparar a Lady Gaga con Jessica Lange. The Countess está a las antípodas de cualquiera de los papeles de Lange – sin quitarle mérito a Gaga – y el personaje está tomando su propio rumbo.

Lo más destacable: el impecable trabajo de los departamentos de fotografía y de diseño de producción en esta temporada. La escena del desfile y la secuencia en blanco y negro de Mr. March son básicamente espectaculares.

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