Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

No poner la otra mejilla: paralelismos en las mujeres de «Ozark»

Ozark es una serie de muerte y violencia. Ozark es una serie de traiciones, apariencias y espejismos. Ozark es una de las series más descarnadas y sórdidas de la última década. De esas ficciones que te mantienen en vilo y en una tensión constante hasta que te cortan la respiración. La producción de Netflix – que ya cuenta con 3 temporadas y una última en camino – es un asfixiante thriller mezclado con el más intenso drama familiar donde los elementos más clichés del género se combinan con trepidantes giros dramáticos y, sobre todo, con la complejidad de sus personajes. Ozark es una serie donde acción y emotividad se conjugan – incluso con cierto grado de humor – y donde las apariencias forman parte de su discurso principal junto con la configuración de los personajes; en especial de los femeninos. Las mujeres de Ozark conviven en un universo hostil y violento donde sus identidades son cohibidas y cuestionadas. Así, hoy analizamos la significación y los estrechos paralelismos de los personajes femeninos de la serie cuyos viajes siguen una misma base conceptual.

Hablemos de Wendy Byrde: la perversidad moral de una madre protectora

Siendo la matriarca de los Byrde, Wendy (encarnada por una más que espectacular Laura Linney) está configurada como una soccer mom completamente dedicada a su familia que se ve envuelta en las acciones ilegales de su marido, Marty (Jason Bateman), obligándoles a mudarse a Missouri trabajando para un peligroso cártel mexicano para crear fortuna a través del blanqueo de capital. Algo que supone un cambio radical para los Byrde y su acomodada vida en los suburbios de Chicago que quiebra la estabilidad familiar. Así, la T1 nos sitúa en la perspectiva de Wendy donde, actuado como la mirada de espectador, su condición de “sufrida esposa ajena a todo” sigue los esquemas del género. Wendy actúa como núcleo de los Byrde donde el héroe – Marty como parte activa del conflicto – busca refugio y cuya tarea es sustentar el equilibrio familiar. El mundo de la T1 de Ozark se nos presenta, así, de forma paulatina estructurada a partir de ciertos clichés fáciles de descodificar como introducción a algo mucho más complejo y profundo. Aunque Wendy Byrde parece ser un rol trivial y estereotipado, poco a poco, se convierte en un personaje que subvierte los clichés del género de manera muy inteligente.

Durante las 3 temporadas, las diferentes opiniones de Wendy y Marty sobre cómo llevar el negocio tambalean la estabilidad familiar de los Byrde

En este sentido, las T2-T3 suponen un enorme salto cualitativo que afecta, sobre todo, a la complejidad de los personajes. Wendy adquiere una profundidad psicológica mayor pasando de ser un personaje casi pasivo a la sombra de Marty a liderar gran parte del entramado del negocio. Un arco evolutivo realizado de manera orgánica y que hará de Wendy un personaje contradictorio y fascinante. Así, Wendy comienza a desarrollar su lado maquiavélico y despiadado motivado por la protección de sus hijos y por la búsqueda de su propia identidad. Una combinación explosiva que lleva a Wendy a manifestar sus propios valores morales y éticos mostrando su lado más inhumano. Su ambición como jefa de los negocios para el cártel la pone en entredicho en más de una ocasión suponiendo una ruptura de la estabilidad familiar sin importar las consecuencias que acarreen sus acciones, por muy terribles que sean. Algo que ya se manifiesta en la T2 con la trama de los Snell, del padre de Ruth y el predicador Mason; y, en especial en la T3 donde Wendy se enfrenta a los fantasmas de su pasado con la aparición de su hermano Ben (un soberbio Tom Pelphrey) quien sufre de severos problemas mentales y su contacto con Omar Navarro. Un pasado traumático que también forma parte importante de las decisiones drásticas que toma durante el transcurso de la serie y que pueden determinar el futuro de su familia – especialmente en los eps Kaleidoscope (1×08) y Fire Pink (3×09).

Wendy sabe jugar a este peligroso juego y esta dispuesta a no perder. Una premisa que sustenta la evolución del personaje y que tiene el trabajo de Laura Linney como parte indispensable para crear dicha dualidad. Una de las mejores interpretaciones de la televisión actual centrada en una actitud firme de mirada penetrante y voz cálida.

Las niñas malditas: Charlotte Byrde y Ruth Langmore

La maternidad y la familia son dos de las temáticas principales de Ozark. Dos de los personajes femeninos con mayores paralelismos son Charlotte Byrde (Sofia Hublitz) y Ruth Langmore (una arrolladora Julia Garner), no solo por su juventud, sino por el desarrollo de sus relaciones materno/paterno-filiales durante toda la serie.

Charlotte y Jonah aprenden a desenvolverse en el hostil mundo de los Ozarks

Charlotte y Ruth son personajes que están sumidos en una profunda melancolía e infelicidad sufriendo unas fuertes carencias afectivas que suplen con su rebeldía. Por un lado, Charlotte – la primogénita de los Byrde – siente un fuerte desapego hacia su familia desde la T1 que se va desarrollando en un sentimiento de protección hacia su hermano en las T2-T3, con quien tiene una relación muy afectuosa. En contraposición a Jonah (Skylar Gaertner) quien es plenamente consciente del rol que debe tomar, Charlotte es un mar de dudas que la encaminan hacia una fuerte depresión. Algo que intenta sobrellevar huyendo de su realidad con su amistad con Wyatt Langmore (Charlie Tahan). Así, Wyatt actúa de compañero emocional, tanto de Charlotte como de Ruth.

Por otro lado, Ruth Langmore es una joven que intenta deshacerse del pasado criminal de su familia y de su reputación bajo el apellido “Langmore” (un nombre “maldito”). Es gracias a los Byrde puede demostrar su valía como mujer inteligente, astuta y emprendedora sin la necesidad de depender de las rentas familiares. Así, la evolución de Ruth es la más compleja de la serie pasando de la búsqueda de la aprobación de su tío Russ (Mara Menchaca) y su padre Cade (Trevor Lang) a ser la dueña de sus propias decisiones, aunque estas lleven graves consecuencias y sacrificios personales. La lealtad y la huida del legado patriarcal son las principales motivaciones de Ruth; este útlimo a la hora de (re)plantear los roles de género de la serie. En Ozark las familias son matriarcales, aunque los personajes masculinos tengas un gran peso. La carencia de vínculos familiares, la vergüenza y la culpa de Ruth la convierten en un personaje solitario y frágil en una constante búsqueda de cariño. Algo que se aprecia en sus relaciones con su primo Wyatt, del que actúa como una figura materna; y de Ben Davis en la T3, un compañero indispensable para su arco emocional.

La relación entre Ruth y Wyatt es la más desgarradora de la serie con unos extraordinarios y frágiles Julia Garner y Charlie Tahan

Así, Ruth Langmore se ha convertido en el personaje más carismático e interesante de la serie, en gran medida gracias a la magistral y sutil interpretación de Julia Garner llena de matices que le han llevado a ganar el Emmy a Mejor Actriz Secundaria en 2019 y 2020.

La ley del más fuerte: Darlene, Helen, Rachel y Maya

No ajenas a la trama de los Byrde y los Langmore, se encuentran otros personajes femeninos que se configuran a partir de premisas conceptuales de la serie que tienen que ver con la lealtad, la familia y la maternidad. Primeramente, Darlene Snell (Lisa Emery), esposa del jefe del clan local de criminales de Missouri. Los Snell actúan como claros antagonistas de los Byrde a lo largo de la serie siguiendo con los clichés de “rednecks” sureños. Aunque el desarrollo de Darlene como matriarca del clan se desenvuelve esporádicamente, al igual que Wendy y Ruth reclama su propia identidad frente al déspota de su marido Jacob (Peter Mullan) donde su deseo de ser madre se ve anulado. Una necesidad que cumple dos funciones: el personal y el profesional como forma de perpetuar un legado/herencia familiar siguiendo con las estructuras de poder que se desarrollan en la serie, culminando con su relación con los Langmore en la T3.

Helen Pierce, Maya Miller, Rachel Garrison y Darlene Snell: las otras mujeres de «Ozark»

Por su parte, Helen Pierce (Janet McTeer), Rachel Garrison (Jordana Spiro) y Maya Miller (Jessica Frances Duke) responden a temáticas que giran en torno a cuestiones morales que afectan a su sentido de responsabilidad. Ya sea Helen como abogada del cártel, Rachel como confidente de la policía o Maya como investigadora del FBI. Las tres comparten la necesidad de aferrarse a sus convicciones éticas que se ven en entredicho frente a situaciones extremas. Mientras Helen es la ejecutora de la voluntad de Navarro en suelo estadounidense y quiere proteger a su hija de sus acciones ilícitas y de su reciente divorcio – algo que le conecta a Wendy de forma más íntima; Rachel sufre problemas con su drogadicción y es manipulada por el agente Petty (Jason Butter Harver). Ambas tienen algo que perder si no cumplen con su cometido, siendo anuladas y cometiendo actos peligrosos. Así, la agente Miller intenta mantenerse fiel a sus principios morales al no sucumbir a la violencia del lugar, al contrario que el agente Petty. Un personaje que no ha sido muy trascendental por el momento, pero cuyo contraste con la sordidez del lugar es importante para avanzar la trama.

 

A pesar de que Ozark es un radiografía sobre la violencia y los valores morales, no hay que olvidar que también es una historia sobre los lazos familiares, la maternidad en todas sus facetas, el matrimonio y la redención personal. Ozark es una serie que redefine de forma muy inteligente el género del thriller de mafias cambiando la figura masculina en el centro de la acción por personajes femeninos fascinantes, contradictorios, humanos y complejos dispuestos a no poner la otra mejilla.

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