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Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«¿Qué hay de las gordas?: Reseña de dos secciones monográficas de la revista Feminist Media Studies sobre este tema»

La pregunta incluida en el título que he dado a mi entrada tiene un doble sentido. Por una parte, el sentido coloquial de la expresión «¿qué hay de alguien?» significa algo así cómo «¿qué se sabe de dicha persona?» Y, por otra parte, el sentido literal de dicha cuestión puede referirse a «¿qué existe sobre alguien/algo?», en nuestro caso, sobre las mujeres gordas. En relación a la primera interpretación, resulta lógico que nos preguntemos sobre la mera existencia de mujeres que no sean delgadas, pues los medios de comunicación, especialmente las revistas, el cine y la televisión, no paran de mostrarnos imágenes de esbeltas y bellísimas mujeres casi exclusivamente (bien porque lo son de forma natural o bien porque photoshop las transforma). Tanto es así, que una puede llegar a pensar que, si no eres como ellas, eres un bicho raro. Pero, si miramos a nuestro alrededor, vemos que los medios de comunicación no muestran la realidad femenina, sino el ideal que se nos quiere imponer (por fines especialmente económicos) y que puede llegar a sumir en la angustia a las mujeres. Así, pues, para tratar de responderme sobre qué se sabe de las gordas, busqué qué estudios hay sobre este tema, y encontré -entre otros- dos secciones completas de la revista Feminist Media Studies realmente interesantes (al final especifico su referencia bibliográfica completa).

Para empezar, me llamó la atención -como también os puede estar pasando a vosotros/as- el uso de la palabra «gorda» -«fat» en los ensayos a los que me refiero en esta reseña- sin tapujos, a pesar de que a primera vista puede resultar políticamente incorrecta. Una de las autoras de estos ensayos, Marilyn Wann, defiende que es necesario apropiarse de términos tradicionalmente negativos para un uso positivo de los mismos: sería como un primer paso para hacer ver como normal algo que la sociedad -con la fuerte influencia de los medios de comunicación- nos está enseñando a ver erróneamente como raro y grotesco.

Aunque todos los ensayos recogidos en estos dos volúmenes son interesantes, el que más me ha impactado es el de Cindy Childress, una paciente del programa de desórdenes alimenticios del New York State Psychiatric Institute. Sobrecoge su testimonio, al tratarse de una experiencia directa, que refleja los efectos negativos de la insistencia de los medios en que las mujeres estemos delgadas y con apariencia perfecta. En otros ensayos aparecen referencias a distintos medios de comunicación, incluyendo series y programas de televisión y películas (éstos principalmente en el volumen 1). A continuación, resumo en parte el contenido de algunos de ellos. Entre las series, se critica Carnivàle (2003-2005, HBO), donde, aunque aparecen tres protagonistas gordas (al menos para los parámetros de Hollywood), su transgresión de las expectativas patriarcales sobre la feminidad parece ser castigada al final, según Alena Amato Ruggerio. Y, aunque la comedia Love on a Diet (2001) parece querer demostrar que es posible sentirse atraído/a por una persona gorda, no es sino cuando se pierde peso cuando aparece la relación amorosa en la película, como señala Amy Lee. A ello hay que sumar nuestra sorpresa cuando descubrimos que uno de los patrocinadores de este trabajo es una compañía de píldoras para adelgazar. Como muestra Andrea Shaw, tampoco sale bien parada en las pantallas la imagen de la corpulenta «black Mammy», pues sigue sustentada en estereotipos tradicionales. Los programas y la propia vida de Oprah Winfrey no hacen sino alimentar las imposiciones culturales que fomentan la necesidad de perder peso, según otra de las autoras de estos ensayos, Christina Fisanick, que llega a afirmar que Oprah es «fat phobic». La serie británica Fat Friends (2000-2005) es una de las pocas que se analizan positivamente, gracias a Katariina Kyrölä, que considera que, en ella, la mayoría de los personajes se representan gordos y aceptando serlo.

No puedo concluir sino destacando y apoyando la interpelación de Cindy Childress: ¿por qué los medios de comunicación no ponen el énfasis en el interior de las mujeres y en sus valores, en vez de en su físico? Esto es necesario, pues, como bien explica Childress, la condena de la gordura femenina esconde en gran medida la presión patriarcal que hace que las mujeres se muestren inseguras sobre sus cuerpos y, como consecuencia, reacias a participar en la esfera pública mientras estos no sean lo suficientemente perfectos. Creo que plasmar en las pantallas con naturalidad la diversidad de cuerpos y tallas que existen en la realidad contribuiría a que las personas empleáramos nuestros esfuerzos, tiempo y energía en mejorar «cosas» más importantes para el ser humano que la mera apariencia física.

Referencia bibliográfica completa:

Karen Ross & Sujata Moorti (2005) «Commentary and Criticism: Is Fat Still a Feminist Issue?», Feminist Media Studies, 5:1, 83-104.

Sujata Moorti & Karen Ross (2005) «Introduction: Gender and the Plus-size Body», Feminist Media Studies, 5:2, 237-260.

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