Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Beth Childs, Rachel Duncan y MK: los clones melancólicos de «Orphan Black»

A estas alturas, ya no es desvelar ningún secreto decir que Orphan Black es un mundo de clones. Más allá de contar con una sofisticación narrativa impresionante (y de la que necesitaríamos más de un volumen entero para explicar su complejidad), por la serie desfilan una enorme cantidad de personajes – y cuando digo «personajes», en esta ocasión, me refiero a los clones femeninos – completamente diferentes entre sí que, rápidamente, se han ganado la popularidad entre los espectadores y fans de la serie gracias a su profundidad emocional y, como no se podría obviar, al espectacular trabajo que realiza la actriz detrás de todos y cada uno de ellos: Tatiana Maslany.

Contando con la interpretación de hasta 11 clones perfectamente construidos con características físicas y personalidades distintas – aunque, partiendo de clichés y elementos fácilmente reconocibles para el espectador – configurados entre la propia Maslany, los guionistas y el brillante equipo de caracterización, tenemos como principales motores de la trama y subtramas de la serie a: Sarah Manning (the wild one), la rebelde con un pasado criminal que utilizará métodos muy poco ortodoxos para conseguir sus objetivos; Alison Hendrix (the soccer mom), la ama de casa desesperada un (poco) irracional con un sentido ultra protector; Cosima Niehaus (the geek monkey), la nerd apasionada por la ciencia que intentará buscar las respuestas de su condición; y Helena (the crazy psycho), hermana biológica de Sarah entrenada para ser una máquina de matar que actuará como “ángel de la guarda” del resto. En contraposición a los clones nombrados anteriormente a los que podríamos denominar como «protagonistas» – y más populares entre el fandom del clone club – encontramos varios personajes igual de importantes dentro de la trama y que pasan (casi) desapercibidos – en cuanto a apreciación del público se refiere – ante el carisma de los cuatro “pilares” de la serie. Por ese motivo, vamos a dedicarle un post a aquellos clones “más olvidados” – no por ello menos interesantes – del Clone Club: Beth Childs, Rachel Duncan y M.K.. Avisamos de que es sumamente complicado escribir un post sobre estos personajes y no realizar ningún spoiler.

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Beth y M.K. en el episodio Transgressive Border Crossing (4×02)

Comenzaremos hablando de uno de los clones que menos simpatías despierta entre el fandom de Orphan Black y que no es otra que Rachel Duncan. Siendo la antagonista por excelencia de la serie, Rachel será bautizada rápidamente como The Pro-clone”, es decir, al contrario que el resto ella creció sabiendo su condición. «A child raised by Neolution» como la definirán en varias ocasiones. Nacida en Cambridge y adoptada por los padres del Project Leda – Ethan y Susan Duncan – Rachel tendrá una evolución un tanto curiosa. Si en la T2 será el jefa del Dyad Institute que andará tras Kira, la hija de Sarah, para conseguir la secuencia que puede curar el defecto que padecen todos los clones, en las temporadas siguientes no puede tener un destino tan diferente al de sus inicios. Con una aparición (casi) anecdótica en la T3 en donde la veremos sufriendo las consecuencias del “accidente” con el que concluyó la anterior entrega que le producirá la pérdida completa de su ojo e importantes daños cerebrales; en la T4 recuperaremos al personaje para verle lidiar con la rehabilitación de sus lesiones despertándose en su particular “isla del doctor Moreau”: una misteriosa habitación hermética de la que le impedirán salir y en la que se reencontrará con su madre adoptiva. Si es verdad que la configuración como una mujer fría, manipuladora y retorcida y su condición de villana de manual de la serie no ha permitido que despierte demasiado apego entre los fans, el personaje irá más allá de la premisa: «soy mala porqué el mundo me ha hecho así». Con la falsa creencia de que ella era el clon original y con el desprecio constante de sus padres adoptivos que focalizaban sus atenciones en sus otras “hermanas”, Rachel se verá motivada por la profunda carencia afectiva que sufre y buscará la aceptación y el amor perdido de sus padres, a los que creía muertos.

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Rachel en su particular «prisión» en la T4

Por otro lado, esta cuarta entrega retomará el que parecía un personaje olvidado y puramente transitorio dentro de la propia narración: la detective Beth Childs. Si en el episodio piloto Sarah sería testigo de cómo Beth se lanzaba frente a las vías del tren iniciando la principal línea argumental, en la T4 descubrimos que Beth no es un simple detonante procedimental. Después de aparecer en una de las alucinaciones de Sarah en uno de los mejores episodios de la tercera temporada (3×06) – cosa que también hará en otro magnífico capítulo (The Antisocialism of Sex, 4×07) – en esta última entrega conoceremos a través de flashbacks y otros medios los verdaderos motivos por los cuales llegó a quitarse la vida aquella noche. De manera puntual viajaremos días antes de los acontecimientos del primer episodio de la serie que nos explicarán las investigaciones previas de la detective, el cómo sucedió el homicidio negligente de Maggie Cheng y, lo más importante, conocer a la auténtica Beth más allá de la impresión que Sarah realizó de ella durante la T1. Descubriremos a una mujer tóxica, distante, conflictiva en el trabajo y decepcionada con su entorno que sufrirá un conflicto identitario bastante profundo que la llevará a la depresión y a la autodestrucción. Una mujer con serios problemas emocionales, pero con un alto sentido de la responsabilidad y de la justicia que preferirá destruirse a sí misma antes de hacer daño a aquellos que quiere. Un planteamiento brillantemente desarrollado por los guionistas y espectacularmente interpretado por Maslany que convertirá a Beth en uno de los personajes más interesantes de la serie.

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Beth en la fantasía de Sarah en Certain Agony of the Battlefield (3×06)

Por último, tenemos a la misteriosa M.K., nuevo clon de la temporada – juntamente con Krystal Goderitch – una hacker profesional que se esconderá tras una máscara de una oveja (una clara referencia a la oveja Dolly) y que (re)aparecerá en la vida del Clone Club de repente. Pronto descubriremos su estrecha relación como ayudante de Beth Childs en sus investigaciones sobre los neolucionistas y como protectora de sus semejantes en la sombra. Pudiendo denominarla como «el clon fantasma», el origen de M.K. se remite a la sucesión de comics lanzados en 2015 escritos por los propios creadores de la serie Orphan Black: Helsinki donde se desarrollará el backstory de este clon tan enigmático y en el que descubrimos su verdadera identidad: Veera Suominen. Motivada por sus instintos vengativos, M.K. se dejará llevar por los traumas de su oscuro pasado: el incendio en el que, supuestamente, murieron Ethan y Susan Duncan años atrás y en el que, no solo su rostro resultó parcialmente quemado, sino que murió su íntima amiga (y también clon) Nikki. Esquiva, introvertida, y dependiente, M.K. solo se dejará ver a través de pantallas de ordenador y, normalmente, con su máscara puesta. Dos constantes de las narrativas actuales en los que personajes antisistema – recordad a fsociety de Mr Robot, a Defalt del videojuego Watch_Dogs o la careta de V de Vendetta que se ha convertido en símbolo del grupo Anonymous – y que recalcan la personalidad solitaria del personaje. Sin duda, un personaje que tenemos ganas de que se desarrolle más durante la T5.

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M.K., el nuevo clon misterioso que se esconde tras la máscara

Los tres personajes se verán motivados por una profunda tristeza y dolor internos y cuya vulnerabilidad intentarán no mostrar a los que tienen a su alrededor. Un constante rechazo y sensación de abandono que serán sus elementos definitorios y el leit motiv que guirá sus acciones. Tanto Beth, como Rachel y M.K. son personajes menos llamativos que el resto, pero que tienen una relevancia ineludible, tanto para acabar de ligar el microcosmos del mundo de Orphan Black como para rematar el espectacular trabajo de Tatiana Maslany que – en mi modesta opinión – realizará sus mejores interpretaciones en la serie como Rachel y, concretamente, como Beth en esta última temporada. Y, en cuanto al futuro de nuestras clones melancólicas: ¿Reaparecerá M.K. para ayudar al Clone Club? ¿Cómo afectarán las decisiones de Beth al resto del grupo? ¿Qué malévolos planes tendrá Rachel entre manos? Como siempre, los finales de temporada de Orphan Black dejan más preguntas que respuestas. Sea como sea, los creadores de la serie Graeme Manson y John Fawcett ya anunciaron que la quinta temporada sería la última. Ya veremos cómo se desarrolla el capítulo final de la serie que, seguro, nos dejará con la boca abierta como lo han estado haciendo durante cuatro años.

 

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