Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Las dos caras de la misma moneda: Sarah y Helena, las ‘sestras’ de «Orphan Black»

Hace ya cuatro primaveras que se estrenó en la cadena BBC America la serie de producción canadiense y creada por Graeme Manson y John Fawcett, Orphan Black, que hace aproximadamente un mes dió comienzo a su cuarta temporada con mayor expectación que en sus anteriores entregas. A pesar de que la serie aún no se ha emitido en España, a estas alturas ya no se puede considerar un spoiler revelar su trama principal: la investigación por parte de un grupo de mujeres idénticas que resultarán ser la prueba de un experimento de clonación humana. Siendo una serie con una base focalizada en argumentos posthumanistas y con estructuras conspiranoicas, este thriller de ciencia ficción tendrá como uno de sus principales ejes temáticos la búsqueda de la propia identidad y la incursión de la ciencia en una nueva manera de ver la evolución humana. Por supuesto, esto es solo un modesto resumen de lo que es la serie en su conjunto. No bastaría solo con un simple artículo para comprender y desmenuzar la complejidad de la narrativa y temática de Orphan Black (para ello, aquí un enlace al post de Patricia Trapero para entender las claves de la serie) que, creedme, es una de las producciones más elaboradas e interesantes que se pueden encontrar en la ficción – o no tan ficción – televisiva actual.

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Posters promocionales de personajes de la T3

La definición de la Real Academia Española de la palabra «clon» se explica así: «Conjunto de células u organismos idénticos originado por reproducción asexual a partir de la división de estados embrionarios» Pero Orphan Black irá más allá de las premisas estrictas de la clonación para, no solo darnos un amplio abanico de personajes femeninos físicamante exactos (obviamente) que compartirán el rostro de una sola actriz, Tatiana Maslany – que hace un trabajo interpretativo espectacular (aunque, esto es temática de otro post…) – sino, abandonando la palabra «idéntico» de la definición para dotar de una personalidad distinta y compleja a cada uno de los clones que se manifestarán a lo largo de la serie que, hasta la fecha, ascienden hasta once.

Dentro de este contexto, enmarcamos a las protagonistas de nuestros «Nombres Propios» de hoy, Sarah Manning y Helena. A diferencia del resto de miembros del Clone Club y otros clones que irán apareciendo, Sarah y Helena mantendrán un vínculo personal que las unirá de manera muy especial: no son clonaciones una de la otra, sino son hermanas biológicas separadas al nacer. Mientras Sarah permanecerá en su Inglaterra natal al cargo de una mujer que cuidaría de ella; Helena será enviada a un convento ucraniano. La relación amor-odio que se desarrollará entre ambas será uno de los motores esenciales para la evolución tanto de una como de la otra. Y es que, algunos de los momentos más emotivos de la serie nos los van a brindar la particular pugna entre las dos hermanas. Traiciones, reencuentros, confesiones, chistes, intentos de asesinato… Dos hermanas separadas por maneras de hacer distintas y por puntos de vista opuestos, pero unidas por el amor fraternal, la protección hacia los suyos y siempre (pre)destinadas a reunirse.

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Sarah con su hija Kira

Durante las cuatro temporadas, Sarah se va a configurar como la heroína de la serie al igual que será los ojos del espectador. Si en la primera temporada se haría pasar por Beth Childs – una mujer adinerada e idéntica a ella que se suicidaría lanzándose a las vías del tren – para huir de sus problemas económicos y recuperar a su hija y, descubriendo una conspiración de clonación humana (el Clone Club); Sarah será el hilo conductor y el cerebro ejecutor de la investigación que se desarrollará entre la segunda y tercera temporada – el origen del Project Leda (T2) y la proliferación del Project Castor (T3). Con un pasado complicado rodeada de criminales, Sarah aprovechará su astucia y habilidades «poco ortodoxas» aprendidas en la calle para salirse con la suya en todo momento – hasta el punto de hacerse pasar por otros clones si es necesario. Teniendo un cometido más funcional que el resto de personajes, Sarah también tendrá que enfrentarse a sus propios demonios del pasado. El intento por ganarse la confianza de su madre adoptiva para recuperar a su hija Kira será el principal motivo de su trasformación durante la serie. La irresposabilidad y el individualismo que Sarah demuestra al principio se convertirá en empatía y compromiso hacia su nueva familia, de la que se convertirá en una líder para el Clone Club y en una especie de momma bear que protegerá a los suyos con uñas y dientes.

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Helena está como una cabra… Pero, ¡todos la adoramos!

Siendo Helena el clon más rocambolesco de Orphan Black – con permiso de Alison Hendrix, por supuesto – este personaje no tardó mucho tiempo es ganarse el corazón de los fans de la serie. Educada en el seno de una secta religiosa, Helena fue entrenada desde niña para convertirse en una especie de máquina de matar de sus compañeras clones las que consideraba aberraciones de una voluntad divina y con las falsas convicciones de ser el clon original. La fuerte atracción que sienta hacia Sarah en un intento de acabar con su vida provoca que se despierte en ella un sentimiento desconocido para hasta el momento. El rencor hacia sus «semejantes» se transforma, poco a poco, en un anhelo incontrolable de formar parte de la vida de Sarah. La obsesión, o más bien necesidad, de obtener el amor fraternal de su hermana biológica y su ansia por encontrar un familia, la meterá en «problemas» en más de una ocasión – ya sea con los Proletians en la T2 o con el capo de una pequeña mafia local en la T3. Sea como sea, siempre motivada por el amor y no por el odio, Helena antepondrá su seguridad y su vida – incluso sus ilusiones – a la protección de sus «sestras«, la única familia que ella ha conocido, aniquilando a todo aquel que suponga un peligro. Así, el «angry angel» se convertirá, sin quererlo, en el «guardian angel» del Clone Club. Impredecible, superviviente, adorable, vengativa, ingenua, despreocupada, indestructible… Muchos son los adjetivos que reúne Helena – mi personaje favorito como el de otros muchos fans. Su temperamento impulsivo y violento mezclado con su obsesión por la comida, su particular sentido del humor y su carácter de niña-grande hará de ella un personaje muy querido por las audiencias.

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Sarah y Helena en uno de sus reencuentros más emotivos de la serie

Siendo dos de los personajes de Orphan Black más interesantes y con un mayor arco evolutivo en lo que llevamos de serie – aunque me refiero a las tres primeras temporadas – ambas se encuentran en las antípodas de su primera aparición en pantalla. Por un lado, Sarah ha conseguido ser la madre que su hija – y el propio Clone Club – se merecía y Helena está logrando abandonar su «naturaleza» violenta. Ambas han alcanzado es redención personal que tanto buscaban y el propósito que siempre llevaban dentro pero que nunca lograban manifestar. Y, todo gracias a que se tienen la una a la otra. Y al Clone Club, por supuesto.

Esta nueva temporada ha comenzado con más preguntas que respuestas: ¿Está el «Clone Club» a salvo? ¿Quién es el nuevo clon? ¿Cuántos secretos quedan por desvelar? Y, en cuanto a nuestras dos «sestras» favoritas: ¿Se acostumbrará Helena a su nueva vida? ¿Encontrará Sarah las respuestas que busca? ¿Se separarán Sarah y Helena por cuarta vez? Y, en es caso, ¿se volverán a encontrar? Aún no lo sabemos. Porque, en Orphan Black, nada es seguro y nada ni nadie es lo que parece.

 

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