Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Auditorio Manga BCN 2020: tres de sus estrenos exclusivos y una retrospectiva

Debido a la pandemia, los grandes eventos han tenido que reinventarse. Al enfrentarse a una posible cancelación, los festivales de cine y acontecimientos masivos audiovisuales han preferido exhibirse a través de plataformas online para atraer a más público y fidelizar a sus frecuentes usuarios. El XXVI Salón del Manga de Barcelona ha sido el último en utilizar el camino streaming on-demand para realizar sus actividades bajo el nombre de Manga Limited Edition. Una de las modestas secciones del Salón incluye el Auditorio Manga BCN que, a través de Filmin, ha exhibido las películas exclusivas de esta edición. En este post, realizaremos un repaso a algunas de las cintas que se presentaban por primera vez en España y la retrospectiva de este año. Una oportunidad de dar a conocer algunos de los animes más alejados de los grandes estudios y nombres del panorama actual.

Los fuertes vínculos de la amistad fraternal: Typhoon Noruda

Siendo la ópera prima del Studio Colorido, este mediometraje de apenas 30 minutos nos sitúa en un islote de Okinawa donde la previsión de un peligroso tifón amenaza con ocasionar grandes destrozos en la zona. Así, seguimos a Azuma y Saijo, dos adolescentes que viven el impacto de la tormenta desde su instituto. Durante el arduo temporal, una misteriosa chica con un estrecho vínculo con el tifón se le aparece a Azuma quien no dudará en ayudarla en todo aquello que sea necesario.

Azuma y la chica misteriosa se enfrentan al tifón

Dirigida por Yōjirō Arai en 2015, la película es una perfecta carta de presentación del estudio – aunque llegue con 5 años de retraso – cercana a la propuesta estética y narrativa de un cineasta reconocido como Makoto Shinkai; especialmente su último largometraje El Tiempo Contigo (2019). Así, tenemos una trama que mezcla elementos sobrenaturales con una historia que pretende focalizarse en las relaciones humanas, en este caso con la amistad como centro del discurso. Una fórmula muy utilizada en el anime – lo fantástico como vehículo de lo real – y que permite elaborar una compleja mitología propia. Sin embargo, no hay que olvidar que Typhoon Noruda es la carta de presentación de Studio Colorido y, por tanto, hay que contemplarla como una forma de exposición sobre su futuro trabajo – ahora ya tenemos a nuestro alcance tres largometrajes del estudio: Penguin Highway (2018), Amor de Gata (2020) y la serie Burn the Witch (2020). En este sentido, el film no funciona en su totalidad como historia completa, pero si como muestra de algo más ambicioso con potencial para un desarrollo en un largometraje. Typhoon Noruda es como una mezcla extraña de presentación de un primer acto y del clímax de una hipotética película. Lo que le faltaría, pues, es todo lo que sucede en medio. Una especie de proyecto piloto que es lo suficientemente hábil en su forma estética, en la mitología de ciencia-ficción que propone y cómo trata su componente emocional en los escasos 30 minutos de duración. Typhoon Noruda es un ejercicio visual atractivo, detallista y estimulante que aprovecha su metraje para enganchar al espectador, a pesar de sus «carencias» narrativas.

La utopía y el post-humanismo según Project Itoh: <Harmony/> y El Imperio de los Cadáveres

Por su lado, <Harmony/> y El Imperio de los Cadáveres son dos estrenos exclusivos que forman parte de una trilogía de adaptaciones de las novelas de ciencia ficción en clave distópica del autor Project Itoh – siendo Genocide Organ (2017) la tercera película que completa la entrega. Ambos de 2015, los dos largometrajes tienen varios nexos comunes: el planteamiento de una sociedad con valores que redefinen el modelo de utopia, por un lado; y una reflexión acerca de la idea del alma a través de la exploración del límite entre la vida y la muerte, por otro lado. Sin embargo, sus resultados no pueden ser más antagónicos.

La primera de ellas, <Harmony/> (Michael Arias & Takashi Nakamura) nos sitúa en un futuro donde la tecnología está completamente integrada en la cotidianidad y donde la sociedad está supervisada por el sistema WatchMe, injertos que vigilan las constantes vitales de la población. Así, la trama comienza con Tuan Kirie, una agente especial del comando Helix bajo la supervisión de la OMS, le encargan investigar una sucesión de suicidios que ha ocasionado el fallo de los WatchMe. Estructurada entre pasado y presente, durante el curso de su búsqueda, Tuan recordará a una amiga de la adolescencia, Miach Mihie, que será uno de los eslabones clave para encontrar la verdad. Por lo tanto, nos encontramos frente a una narrativa distópica clásica donde la reflexión acerca del uso de la tecnología y la opresión de la sociedad son las premisas de su discurso.

Tuan Kirie es la heroína del mundo en destrucción de <Harmony/>

Sin embargo, <Harmony/> tiene un gran problema de base que afecta a las temáticas que pretende tratar. Unos temas que, a pesar de estar presentes desde el comienzo – el control social y los abusos de poder – la narración es completamente caótica y expuesta de forma nada interesante. Una historia focalizada en el post-humanismo, el control de la voluntad individual/colectiva y el planteamiento de un sistema utópico que no aporta absolutamente nada nuevo al género; como si hacen de manera muy inteligente otros animes similares como Psycho-Pass, Babylon o Mardock Scrumble. La película no deja de ser un cliché tras otro de verborrea existencialista/nihilista donde se amalgaman las teorías como las de Foucault (el control y el suicidio) o las de Platón (la idea del alma) sin sentido ni propósito alguno. Todo ello añadiendo una tediosa narración en voz off que no contribuye a empatizar con la historia ni los personajes y en una excesiva exposición de todo lo que sucede y de las normas del universo que construye. En <Harmony/> no se hace otra cosa que hablar y «filosofar» sin parar con una puesta en escena que tampoco es lo suficientemente atractiva ni acertada como para romper la monotonía de una película basada en el diálogo. Lo más destacable va a ser el concepto artístico cuyo uso de los colores blanco, rojo y rosaceo aportan mucha personalidad al diseño del universo y de los personajes. En definitiva, una propuesta de Studio 4ºC completamente fallida en todos los sentidos.

Por el contrario, El Imperio de los Cadáveres ha sido una verdadera sorpresa. Realizada por el experimentado WIT Studio y dirigida por Ryoutaruu Mikihara, la historia es una reformulación de la mitología del Frankenstein de Mary Shelley combinado con un pastiche de personajes y acontecimientos históricos de finales del s.XIX. La trama nos sitúa en el Londres victoriano donde la sociedad aplica la tecnología utilizada por Victor Frankenstein para devolver a la gente a la vida – la denominada Necroware – y emplearlos como mano de obra. Así, este mundo alternativo está habitado en un gran porcentaje por cadáveres que viven oprimidos bajo la mano de los vivos. El argumento arranca con el Dr. John Watson, un estudiante de medicina que pretende seguir los pasos de Frankestein y conocer el secreto tecnológico para aportar consciencia emocional a los no-muertos para que puedan «volver a la vida». Éste emprende un viaje junto a su «criatura», Friday, que le ayudará a comprender el mundo que le rodea y a cuestionarse su funcionalidad y su moralidad.

El Dr. Watson reanima al joven Friday, su propia «criatura»

En este sentido, la película tiene una base conceptual muy sólida y que se desarrolla de manera muy coherente durante el transcurso del argumento. Algo que acompaña al espectador a reflexionar sobre las temáticas que plantea al mismo tiempo que lo hacen los personajes. El Imperio de los Cadáveres esboza una distopía fundamentada en el uso de la tecnología industrial del s.XIX – y no una tecnología futurista – y las aplicaciones hipotéticas que podrían haber tenido en la sociedad del momento. Se reformula, así, la figura del undead como parte indispensable del post-humanismo convirtiéndoles en un nuevo concepto de hombres-máquina. Entonces, la película no se desmarca en absoluto de la obra de Shelley donde la relación entre creador/creación ha marcado el germen de las narrativas futuristas donde se reflexiona sobre la dicotomía «lo humano y lo artificial». Una reflexión que se extiende a una redefinición de la divinidad del creador y la opresión de la creación a través de la reivindicación de la consciencia emocional y del libre albedrío ¿Dónde reside el alma del no-muerto? La cinta presenta una corriente de pensamiento epistemológico nada forzado que atraviesa todo el argumento y el arco evolutivo de los personajes. A diferencia de <Harmony/>, la cinta no se limita a exponer toda su filosofía, sino que incorpora muy inteligentemente aventura y emotividad con una atmósfera steampunk, una puesta en escena envolvente y unos personajes complejos y empáticos. En definitiva, El Imperio de los Cadáveres es una acertada reflexión sobre la monstruosidad, el límite entre la vida y la muerte, la inmortalidad del alma y las consecuencias del totalitarismo científico.

Las múltiples vidas de Chiyoko Fujiwara: recordando Millennium Actress

Como parte de las retrospectivas de cada edición, este año se celebra el décimo aniversario de la muerte de Satoshi Kon, uno de los cineastas contemporáneos más relevantes en el terreno de la anime quien falleció por un cáncer de páncreas a los 46 años. Para este homenaje se ha escogido la obra más intimistas de su filmografía: Millennium Actress. Estrenada en 2001, la cinta es su segundo largometraje después del éxito de la asfixiante Perfect Blue (1997) y de su trabajo como guionista y supervisor de animación en varios proyectos. Este es un film que, a pesar de que pueda parecer que se aleje de las iconografía del director – como parte de su interés por relatos orientados al género del thriller/ciencia ficción como Rosa Magnética (1995), Paprika (2006), Paranoia Agent (2004) o la propia Perfect BlueMillennium Actress recurre a las mismas temáticas e inquietudes de Kon convirtiéndose en un eslabón indispensable dentro de su corpus fílmico como autor.

La metaficción es el elemento central de la narrativa de Millennium Actress

La trama nos cuenta la historia de Chiyoko Fujiwara, una veterana actriz que recuerda su pasado personal y profesional ante las cámaras de un equipo de documentarlistas. Así, seguimos la vida de Chiyoko mientras ésta la narra en primera persona contemplando los acontecimientos históricos de Japón y su carrera como intérprete. Un argumento que encaja con las fórmulas del falso biopic en clave de melodrama romántico. Sin embargo, la propuesta que plantea Satoshi Kon se desarrolla con el claro esquema de fractalidad y de narrativa laberíntica – aunque no llegue a la complejidad conceptual de Paprika – moviéndose entre la fantasía y la realidad dentro del relato de Chiyoko; algo también explorado en sus obras más costumbristas como Tokyo Godfathers (2003) o su cortometraje de 1 minuto «Good Morning» para la campaña de AniKuni15 (2008). Así, la metaficción juega un elemento vital en Millennium Actress donde aparecen las temáticas recurrentes de la filmografía de Kon como la obsesión, la búsqueda identitaria o el miedo al paso del tiempo. En este caso, la multiplicidad y las narración «por capas» propios de la dramaturgia de Satoshi Kon se complementan con su homenaje a la historia del cine japonés con claras referencias a su iconografía y al concepto de «inmortalidad» del cine. Chiyoko se convierte en una figura eterna e imperecedera al paso del tiempo, ya sea en la realidad o en la fantasía cinematográfica. En definitiva, con Millennuim Actress, Satoshi Kon demuestra su dominio de lo clásico y de lo contemporáneo evidenciando la complejidad de su mundo interior.

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