Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

Relatos invisibles: «Help» (2021) y las primeras narrativas postpandemia

El 16 de septiembre se estrenó en Channel 4 el nuevo proyecto protagonizado por Jodie Comer, Help (2021). Una película ideada para la televisión local británica que llegó la semana pasada de manera exclusiva en España a través de Filmin. Un anuncio que pilló de sorpresa a la gran mayoría de la comunidad cinéfila que aprovechó la oportunidad para apresurarse a verla. Teniendo como gran reclamo el nombre de su protagonista – quien se ha convertido en una de las intérpretes del año con los recientes estrenos de The Last Duel y Free Guyesta TV movie ha pasado a ser uno de los largometrajes más relevantes del 2021; no tanto por su calidad (que si que la tiene), sino por su descarnado y directo mensaje.

Dirigida por Marc Munden, la historia se centra en Sarah (Jodie Comer) una joven que encuentra un empleo en una residencia de ancianos de un barrio obrero de Liverpool. Un trabajo duro al que Sarah se tiene que enfrentar con paciencia y dedicación. Sin embargo, su tarea se hará insoportable con la irrupción del COVID-19 que atacará de forma feroz a la residencia. Entonces, la película nos cuenta en primera persona las vicisitudes de Sarah a la hora de hacerle frente a las consecuencias directas del virus mientras lidia con su arduo proceso de desgaste físico y emocional.

El epicentro del peso emocional de la película es el desgaste físico y la mirada de Jodie Comer

En este sentido, Help se tiene que contemplar como el comienzo de las narrativa postpandemia (aunque aún no hayamos salido de ella) que ponen en evidencia los fallos sistémicos sanitarios y gubernamentales. Un rumbo narrativo inevitable que ya se hacía mostrar con la cantidad de ficciones sobre epidemias que se recuperaron durante el confinamiento. Tal vez, lo que nadie se esperaba es que aparecieran tan pronto. Con guión de Jack Thorne – un asiduo de la ficción británica televisiva guionista de Kiri, This is England y His Dark Materials – el film realiza una punzante crítica a la gestión de la pandemia en las residencias de ancianos británicas; y, perfectamente extrapolable a la administración del COVID-19 del gabinete de Boris Johnson. Así, a pesar de tener una lectura claramente focalizada en el sector geriátrico, Help también tiene una lectura política directamente relacionada con las narrativas de la era Johnson como lo sería Brexit: The Uncivil War (2019) también de Channel 4. Esto último algo que no se debe pasar por alto ya que Sarah apela a “aquellos que la escuchan” en un discurso directamente mirando a cámara. Un mensaje de reflexión para los espectadores, pero sobre todo un mensaje de alerta para los gobernantes.

Precisamente, Help funciona como historia individual, local y global. Un argumento que apela a los sentimientos del público con los que resulta inevitable identificarse. Así, la historia se divide en dos partes completamente diferenciadas. Por un lado, los comienzos de Sarah como cuidadora donde vemos el día a día de la residencia; y, por otro lado, el impacto devastador de la llegada del COVID-19 que constituye la parte central de la película. Un bloque central que actúa como eje vertebral de la crítica social y realizado en un asfixiante plano secuencia de 30 minutos de duración. En este tramo es donde se aprecia la calidad visual de la cinta donde el rostro, y sobre todo la mirada, de Sarah cobra significación narrativa. Una planificación opresiva que constriñe a la protagonista a la vez que sofoca al espectador. Moviéndose más dentro de los códigos del cine independiente que de la imagen plana de una TV movie, el tratamiento del punto de vista está utilizado de manera muy inteligente apoyándose en los primeros planos de Jodie Comer quien mantiene gran parte del peso emocional de la película con una mirada cristalina que atraviesa la pantalla. Un rasgo que ya comienza a ser definitorio de la forma de interpretar de la actriz.

La parte central de Help expone el terror cotidiano de la pandemia a través de un espacio claustrofóbico que actúa, a veces, de forma simbólica

Asimismo, Help también integra de forma más o menos eficaz el realismo con la ficción. Sarah se relaciona con el personaje de Tony (un estupendo Stephen Graham), un hombre con principios de Alzheimer que vive en la residencia. Una historia que sirve para potenciar la toma de consciencia de Sarah frente a las injusticias sistémicas y que, en mi opinión, es la parte donde el film decae ligeramente. Sobre todo, en el tramo final. Aunque la fuerza de lo que transmite suple todas las carencias que puedan encontrarse.

Verdaderamente, es una lástima que Help sea una producción TV movie y que no haya gozado de un recorrido más amplio. Primero por su calidad visual que difiere del resto de películas para televisión, y segundo por la potencia de su mensaje. Help es una aproximación al cine de realismo social británico donde las problemáticas de la clase obrera se ponen en el centro del discurso. Relatos de gente corriente que intentan crear consciencia en el espectador. A pesar de que la cinta deje una cierta sensación pesimista, también se desprende un mensaje esperanzador que pone en valor la humanidad individual frente a la negligencia institucional.

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