Representación, Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

5 razones para jugar a «Star Wars Jedi: Fallen Order»

Tras la adquisición de LucasFilms en 2011 por The Walt Disney Company, el panorama del universo Star Wars se ha transformado. Una transformación que no solo afecta la continuidad narrativa de la franquicia, sino a la concepción industrial de explotación masivo de productos asociados a la misma. Algo que, en esencia, es positivo para el fandom de Star Wars quienes tienen – bueno, tenemos – un sinfín de proyectos que amplían la mitología de la historia creada por George Lucas en 1977 y que goza de una vitalidad impresionante hasta la actualidad. Si bien, muchos de estos productos derivados de la saga se pueden leer como una forma de sacar beneficio del monopolio Disney, también supone un deleite para el público; siempre y cuando la negatividad de los sectores más tóxicos del fandom no los impugnen de la manera más fiera e injustificada posible.

Una de estas producciones la encontramos en el lanzamiento del videojuego Star War Jedi: Fallen Order en 2019 desarrollado por la compañía subsidiaria de Activision, Respawn Entertainment, y distribuida por EA Games. A pesar de que el estudio solamente goza de un gran éxito por su franquicia Titanfall, son los responsables de ejecutar una de las aventuras intergalácticas más ambiciosas de la saga Star Wars en el mundo de los videojuegos – a falta más noticias sobre el proyecto Star Wars Eclipse a cargo de Quantic Dream que se prevé para los próximos años. Pues bien, hoy os damos 5 razones para conocer Star Wars Jedi: Fallen Order y dar una vuelta por los otros rincones de la galaxia.

En Fallen Order manejamos a un joven Padawan en busca de un futuro mejor para la galaxia

1. La transmedialidad dentro del canon. El traspaso de contenido a The Walt Disney Company inició una nueva fase bajo la supervisión de Kathleen Kennedy que supuso un universo completamente abierto a lo transmediático. No solo de proyectos que rellenan las lagunas argumentales de las tres trilogías Skywalker – Obi-Wan Kenobi (2022) es el mayor exponente – sino también un amplísimo abanico de posibilidades que expanden la mitología a otros lugares y personajes. Además, series dentro de LucasFilm Animation como The Clone Wars o Rebels se añadieron como parte del nuevo canon asociado a la franquicia y, así, estableciéndose una renovada «marca Star Wars«. Desde series como The Mandalorian (2019) o The Bad Batch (2020), a las próximas Andor (2022) y Ahsoka (2023) o el experimento transnacional de Visions (2021) son derivados de este tipo de planteamiento narrativo. En este sentido, Fallen Order es un eslabón imprescindible dentro de la narrativa ubicándose entre La Venganza de los Sith (2005) y Una Nueva Esperanza (1977) – o Rogue One (2017) para los más puristas. Así, en contraposición a la transmedialidad asociada, hasta el momento, a The Lord of the Rings o Harry Potter, el universo Star Wars lleva un rumbo que tiene vida más allá del medio cinematográfico – aunque, cabe destacar la intención de remediarlo con la serie The Rings of Power (2022) y el juego Hogwarts Legacy (2023) – apostando por un proyecto unitario y no una simple recolección de adaptaciones. 

2. Los secretos de la fuerza. El argumento se sitúa años después de la Purga Jedi a manos del Imperio donde, tras las Guerras Clon, la Orden sufre un importante revés que la deja desprotegida ante los Sith. La historia comienza con Cal Ketsis, un joven Padawan que se ve obligado a ocultarse debido a la fiera persecución de los Inquisidores del Imperio. Así, en su viaje se encuentra con Cere Junda, una antigua Jedi que lo convence para seguir la ruta de la fuerza y restaurar la Orden caída de los Jedi. Así, a bordo de «La Mantis», Cal se ve atraído por la posibilidad de un futuro mejor para la galaxia lejos de la tiranía de los Sith. Para ello, su odisea lo llevará a conocer los secretos de la fuerza mientras intenta recuperar un artefacto ancestral de la civilización de los Zeffo indispensable para su misión. Así pues, lo más interesante de su planteamiento argumental no es solo lo precedente a la trilogía original, sino cómo la trama se centra en explorar los orígenes de la fuerza y su relación con la espiritualidad y lo ritual. Un punto de partida que afecta de manera directa a la configuración del personaje de Cal, su crisis de fe y su batalla con el lado oscuro, su búsqueda de la hermandad Jedi y los traumas de su pasado. Una historia que, a pesar de que no tiene excesivos giros sorprendentes, aporta un enfoque distinto y más solemne al universo SW. ¿Es ese futuro de la galaxia utópico o realista?

La civilización Zeffo: el origen ancestral de la fuerza y su iconografía atávica y ritual-litúrgica.

3. La senda Jedi. Asimismo, éste planteamiento narrativo también afecta, en cierta manera, al diseño de la jugabilidad. Siendo una aventura de acción sin ninguna novedad, la inexperiencia de Cal proporciona un sistema RPG donde el entrenamiento Jedi se completa a través de crear movimientos y combos a medida que transcurre la historia. En este sentido, es importante destacar la habilidad de Cal «eco de la fuerza», una destreza única que le permite conocer el pasado de aquello que toca. La sensibilidad/espiritualidad de la fuerza se convierte en una parte importante de la ludonarrativa donde los coleccionables son la fuente de conocimientos y expansión de la mitología SW. A pesar de la escasa originalidad de esta práctica de diseño, toda la información adicional se encuentra en estos espacios narrativos que relevan nuevas formas de flora y fauna, las historias subsidiarias, manuscritos Jedi y, los más interesante, los posicionamientos políticos e ideológicos de ambas facciones.

El planeta Dathomir: las ruinas del mundo antiguo de los Jedi como escenario jugable

4. La galaxia al servicio del mundo abierto. A pesar de ser una aventura de acción mezclada con un RPG canónico, se podría decir que es un tipo de juego un poco distinto de lo sería un videojuego de Star Wars. Si hasta el momento hemos tenido juegos focalizados en las campañas bélicas (Battlefront), en los combates de acción (licencias de LEGOS) y en los simuladores de pilotos y combate aéreo (Squadrons), Fallen Order sigue la estela del mundo abierto y la exploración. En este sentido, el juego es más cercano al concepto de Shadow of the Tomb (2018) y Uncharted 4 (2016) transitando por enormes espacios llenos de secretos que descubrir y con cierta dosis de acción, pero de ritmo más relajado. El combate se reduce, así, a áreas muy específicas centrándose en el desarrollo de la historia y en los entresijos de los planetas que se visitan. La ambientación y el eclecticismo de los planetas son uno de los mayores aciertos del juego donde nos movemos desde lugares conocidos de Kahsyyyk hasta un total de otros 6 entornos nuevos: Bogano, Dathomir, Ilum, Zeffo, Nur y Bracca. Algunos de ellos más accesibles que otros, el gameworld se construye a través de escenarios masivos, grandes tumbas, cuevas y arquitecturas ancestrales como puzzles de entorno. Además de inspeccionar grandes naves e infraestructuras del Imperio. En definitiva, SW Jedi: Fallen Order es una aventura épica donde las ruinas del mundo que pertenecía a los Jedi se establecen como escenario jugable y laberíntico. Una forma de sumergir al jugador en los misterios de la fuerza donde se muestra lo ancestral, lo atávico y lo ritual-litúrgico de su origen. Así, la mitología religiosa y la leyenda artúrica asociada a la saga Star Wars cobran un peso importante en el viaje de Cal Kestis y en su crisis de fe.

5. Los sonidos de Star Wars. En muy pocas ocasiones destacamos el apartado sonoro para recomendar un videojuego. Será porque la música es un elemento tan integrado que apenas prestamos atención. Sin embargo, la música en los videojuegos es imprescindible, no solo para remarcar elementos interactivos dentro del juego, sino sobre todo, para generar la atmósfera, el ritmo de la experiencia de juego y la empatía de interacción con el mismo. En el caso de Fallen Order, la banda sonora compuesta por Gordy Haab y Stephen Barton tiene claras reminiscencias a la icónica música de John Williams y de Michael Giacchino. Además del cuidado diseño de efectos entre disparos bláster, droides y espadas láser que construyen esos icónicos sonidos de Star Wars. Unos alicientes importantes que mejora la experiencia y amplifica el disfrute del juego.

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