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Representación Ideología y Recepción en la Cultura Audiovisual

«Enslaved: Odyssey to the West», un viaje a lo desconocido

Los escenarios distópicos se han convertido en unos de los ejes principales para la construcción de argumentos ficcionales. Ya desde la aparición de autores como Aldous Huxley y George Orwell con sus novelas Brave New World (1932) y 1984 (1949), se ha vivido una proliferación en el terreno audiovisual de mundos futuros indeseables que representarán una sociedad ficticia de características negativas como consecuencia de la alienación humana. Unas pautas que tendrán como principales apoderados largometrajes como Blade Runner (Ridley Scott, 1982) o Mad Max (George Miller, 1979) y que presentarán los dos representaciones distópicas por excelencia: escenarios altamente tecnológicos con una clara influencia en las relaciones sociales; y entornos postapocalípticos donde la supervivencia será el motor de la historia. En el mundo de los videojuegos también podemos encontrar un sinfín de producciones que explorarán infinidad de estos tipos de escenarios donde las posibilidades argumentales son realmente creativas e híbridas. Así, se nos ocurren ejemplos como las sagas Bioshock, Fallout, Deus Ex y Metal Gear Solid; o juegos como Dishonored, Inside y I Am Alive, entre muchísimos otros.

Las mecánicas del juego incluirán enfrentarse a criaturas robóticas como principales enemigos
Las mecánicas del juego incluirán el enfrentamiento con criaturas robóticas

En este contexto se enmarca el videojuego Enslaved: Odyssey to the West lanzado en el 2010 por el estudio británico Ninja Theory – responsable de juegos como Heavenly Sword (2007), DmC (2013) y Hellblade: Senua’s Sacrifice (2017) – junto a la distribuidora japonesa Namco Bandai. Con guión del escritor y director británico Alex Garland, el argumento será una reimaginación de la novela del siglo XVI Journey to the West de Wu Cheng’en, una de las cuatro obras más importantes de la literatura clásica china. La historia nos situará en un futuro próximo a la contemporaneidad – más concretamente 150 años en el futuro – donde una guerra mundial habrá desolado la Tierra por completo. En este universo donde las máquinas controlan el territorio, solamente un porcentaje ínfimo de la población humana habrá sobrevivido siendo esclavizada y encarcelada en prisiones de máxima seguridad. En este sentido, la aventura comenzará cuando una de las naves que contienen a los supervivientes sufrirá un accidente liberando a la joven Trip y a Monkey, a quien controlaremos en nuestro viaje. Así, durante su primer encuentro, Trip utilizará la tecnología esclavizadora para manejar a Monkey a su antojo prometiéndole la libertad a cambio de que la acompañe a su hogar iniciando su periplo por todo el país.

Trip será el personaje que inicie la acción de la historia
Trip será el personaje que iniciará la acción

De este modo, Enslaved se convertirá en un juego de plataformas clásico con unas mecánicas parecidas a aventuras de acción como Uncharted o Tomb Raider donde explorar el entorno y los combates cuerpo a cuerpo serán las acciones más repetidas durante nuestro viaje. Una jugabilidad que no muestra novedad alguna y que pueden llegar a parecer reiterativa, pero que funcionarán de maravilla de acuerdo con las características del género y con el desarrollo argumental.

Un planteamiento argumental que tendrá dos factores como ejes principales: la utilización del entorno como elemento narrativo, por un lado; y los giros dramáticos del guión, por otro lado. Evidentemente, la descripción de los escenarios dentro del género distópico va a ser esenciales para la construcción narrativa y su evolución. Entonces, Enslaved no iba a ser una excepción. El juego centrará su discurso en la oposición y retroalimentación entre naturaleza y tecnología elevando al paisaje como un personaje más dentro del argumento. Así, la belleza y colorido de los escenarios frente a la visible destrucción del paisaje mostrará estas ruinas de un mundo utópico como base de los universos distópicos. Una nueva concepción postapocalíptica que seguirán videojuegos como The Last of Us (2013) y Horizon Zero Dawn (2017) donde el espacio ruinoso se manifestará como los restos de un mundo en extinción y de los fantasma del pasado. En este sentido, el apartado artístico del juego es una auténtica gozada.

El escenario adquirirá un papel muy importante dentro del argumento
Gran parte del juego se situará en una Nueva York postapocalíptica

Igualmente, con una duración de aproximadamente unas 10 horas, esta odisea hacia el oeste tendrá todos los ingredientes para convertirse en una gran aventura. Además de asistir al proceso a la intimidad entre Trip y Monkey, la habilidad de Garland para transformar la historia en sus secuencias finales es realmente sorprendente. Sin querer desvelar su conclusión, al terminar Enslaved queda una impresión de extrañeza en el jugador que se podría resumir en la frase «esta no es la historia a la que yo comencé a jugar». Una sensación agridulce que no descolocará tanto a los seguidores de Alex Garland que acostumbrará a desarrollar su trabajo en torno a la ontología posthumanista como en Ex Machina (2015) o la reciente Annihilation (2018) y cuya crítica y tesis se recogen en los últimos minutos de metraje. Por tanto, un proyecto “made-in-Alex-Garland” que no dejará indiferente a los jugadores.

Además de un diseño espacial y de personajes atractivo e impecable, el juego tendrá como uno de sus alicientes la realización de la performance capture por parte de Andy Serkis y Lindsey Shaw como Monkey y Trip. Un signo de calidad que también se verá reflejada en la banda sonora compuesta por Nitin Sawhney y en su DLC Pigsy’s Perfect 10 que actuará como precuela de la aventura explorando el personajes de Pigsy, que quedará poco desarrollado durante el juego. En definitiva, Enslaved: Odyssey to the West no solo expande el corpus de Alex Garland como creador de narrativas distópicas-posthumanas, sino que es un extraordinario juego que agradará a los amantes del género, así como es una buena forma para iniciarse en él.

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